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Álvarez y su posible cambio de agente: un nuevo rumbo en su carrera

La agitada ventana de verano no solo dejó heridas en los despachos. También ha roto una relación de años en el entorno más cercano de Álvarez. Según informó Onda Cero, el delantero de Atlético de Madrid está dispuesto a poner fin a su histórica alianza con Fernando Hidalgo, el representante que lo acompañó desde River Plate hasta su consagración en Europa.

Un cambio de agente que suena a ruptura total

No es un simple movimiento administrativo. Es una declaración de intenciones. Álvarez estudia seriamente la posibilidad de unirse a “The Elegant Game”, la agencia de representación que lidera Javier Pastore, ex cerebro de Paris Saint-Germain y de la selección argentina. El proyecto ya reúne a un núcleo fuerte de talento albiceleste, con Enzo Fernández, centrocampista de Chelsea, como gran referencia.

El mensaje es claro: nuevo agente, nuevo escenario. El delantero quiere aire fresco alrededor de su carrera, lejos del ruido que ha rodeado su nombre en los últimos meses.

Inglaterra y España no se olvidan de él

Aunque el mercado de verano bajó la persiana, el nombre de Álvarez sigue girando en las oficinas de la Premier League y de LaLiga. Mikel Arteta lo tiene marcado desde hace tiempo. El técnico de Arsenal ve en él el perfil ideal para reforzar el frente de ataque, un jugador capaz de moverse por todo el frente ofensivo y encajar en el fútbol asociativo que exige el entrenador vasco.

En paralelo, Barcelona no se ha bajado del tren. Ni siquiera después de cerrar, a finales de agosto, la llegada de Gabriel Jesus procedente de Arsenal. En el entorno del jugador se repite desde hace años: fichar por el club azulgrana sería el “sueño” de Álvarez. Y saben que Hansi Flick no desaprovecha ninguna oportunidad de añadir talento de élite a su plantilla.

El tablero está montado. Inglaterra y España siguen midiendo tiempos, a la espera de una fisura en la situación del argentino.

Un clima enrarecido en el Metropolitano

Mientras tanto, el día a día en Atlético de Madrid se ha vuelto espeso. La tensión del último tramo de mercado dejó cicatrices visibles en la relación entre el jugador y la grada colchonera. En las últimas semanas de agosto, el vínculo se resquebrajó: silbidos desde la grada, gestos de desaprobación y un clima de desconfianza que rompió la sintonía habitual del Metropolitano con sus figuras.

La situación llegó al punto de que se impidió al delantero acercarse a los aficionados durante los saludos posteriores a los partidos. Un detalle que no pasó desapercibido y que retrata el nivel de fricción entre las partes.

En redes sociales, los seguidores fueron todavía más directos. Muchos señalaron el gesto del argentino en las fotos promocionales de la nueva temporada: rostro serio, mirada perdida, una incomodidad evidente. Algunos hinchas bautizaron esas imágenes como “fotos de rehén”, entre la broma y la crítica.

No es solo una percepción. Es la sensación de que algo se ha roto.

Entre el gimnasio, la camilla y el próximo mercado

En lo deportivo, Álvarez se aferra a la rutina. El delantero sigue un plan de recuperación intenso, con trabajo específico en el gimnasio y sesiones con fisioterapeutas, para llegar en las mejores condiciones a los partidos clave que se aproximan. Su objetivo inmediato es claro: recuperar un lugar fijo en el once inicial.

Pero cada sesión, cada aparición pública, cada gesto, se lee también en clave de futuro. El inminente cambio de agente añade una capa más de intriga a un invierno que se presenta cargado de rumores. La sensación es que cada paso que dé el argentino hasta enero será observado con lupa tanto en España como en Inglaterra.

Entre un vestuario que lo necesita, una afición dividida y dos grandes ligas pendientes de su situación, la verdadera pregunta es otra: ¿será este invierno el punto de inflexión definitivo en la carrera de Álvarez o solo el prólogo de una salida que ya parece inevitable?