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Cole Palmer y el nuevo rumbo de Inglaterra bajo Tuchel

Cole Palmer está a punto de completar un giro de guion que hace un año parecía improbable. Según apunta The Sun, el atacante del Chelsea será el gran nombre propio en la lista que Thomas Tuchel anunciará el viernes para la Nations League, con cuatro duelos de altura ante España, Croacia y una doble cita, ida y vuelta, frente a la República Checa.

Hace apenas unos meses, Palmer encajó el golpe más duro de su corta carrera: quedarse fuera del Mundial tras una bajada de rendimiento en el tramo final de la pasada temporada. Hoy llega a la selección por la puerta grande, empujado por un inicio de curso eléctrico bajo las órdenes del nuevo técnico de los Blues, Xabi Alonso.

Dos goles, dos asistencias, cuatro jornadas de Premier League. Números contundentes, pero sobre todo sensaciones. Palmer se ha convertido en el foco creativo de un Chelsea que le ha dado galones y libertad. Esa versión, incisiva y madura, aterriza ahora como oxígeno puro para Tuchel, todavía con la cicatriz reciente de un verano que terminó en semifinales ante la futura campeona, Argentina, y con un tercer puesto que no apagó las dudas sobre su libreto en las eliminatorias.

Un nuevo ciclo con nombres frescos

El regreso de Palmer no llega solo. Tuchel ha decidido acelerar el relevo generacional. El seleccionador quiere que la Nations League sea algo más que un torneo de transición: será el laboratorio donde se cocine la próxima Inglaterra.

En esa hoja de ruta aparecen dos nombres subrayados: Rio Ngumoha, extremo de Liverpool de 18 años, y Alex Scott, centrocampista de Bournemouth de 23. Ambos ya estuvieron en la órbita del grupo antes del Mundial, integrados en el pequeño núcleo de cuatro jóvenes que trabajó con la absoluta en la concentración previa. Ngumoha, de hecho, ya sabe lo que es debutar: lo hizo con 17 años, saliendo desde el banquillo en un amistoso resuelto por 1-0 ante Nueva Zelanda en Florida.

Tuchel no ha escondido su plan. En una charla reciente con el exdelantero Daniel Sturridge, el técnico de 53 años dejó clara su hoja de ruta con la nueva hornada: quiere tenerlos cerca, que respiren vestuario, que aprendan el nivel de exigencia desde dentro. No se trata solo de rellenar una lista, sino de empezar a construir un núcleo que pueda sostener a Inglaterra en los próximos grandes torneos.

Bajas pesadas y un vacío en la portería

Mientras se abren puertas para los jóvenes, otras se cierran por obligación. El parte médico condiciona la convocatoria. John Stones, ahora en Inter de Milán, queda oficialmente fuera por una lesión en el muslo. Su compañero de club Djed Spence y el defensa Dan Burn también arrastran problemas físicos y no entrarán en los planes a corto plazo.

El caso de Harry Maguire es distinto, pero igual de contundente. No se espera que el central regrese todavía a la dinámica de la selección tras quedarse fuera del Mundial, una decisión que le dejó “en shock y destrozado”, según reconoció en su día. El mensaje, por ahora, no se mueve: Tuchel mira hacia otra parte mientras reordena su zaga.

La portería, en cambio, se ha convertido en un rompecabezas. Dean Henderson está fuera de combate por un problema de tobillo. Nick Pope y Aaron Ramsdale, las otras dos referencias recientes, viven un momento delicado por la falta de minutos en sus clubes. Sin ritmo competitivo, su papel en la selección pierde peso. La consecuencia es clara: el cuerpo técnico se ve obligado a abrir el abanico.

Ahí aparece un nombre inesperado para el gran público: Carl Rushworth, guardameta del Coventry City, que se perfila para recibir su primera llamada con la absoluta. Una apuesta valiente, casi inevitable, en un contexto en el que la continuidad bajo palos escasea entre los candidatos habituales.

Inglaterra gira la página

Tuchel se asoma a esta ventana de Nations League con un pie en el presente y otro en el futuro. Palmer simboliza la redención inmediata, el jugador que cayó del cartel mundialista y ahora regresa como estandarte de un nuevo impulso. Ngumoha, Scott y Rushworth representan otra cosa: el riesgo calculado de un seleccionador que ha decidido dejar de mirar por el retrovisor.

La pregunta ya no es si Inglaterra tiene talento. Lo tiene y de sobra. La cuestión, a partir de este viernes, será otra: ¿será capaz Tuchel de transformar esta mezcla de revancha y juventud en un equipo que, por fin, gane algo grande?