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Everton busca mantener su racha ante un Ipswich atrevido

Everton llega al fin de semana con algo que no se compra en el mercado: inercia. Seis partidos oficiales sin perder, una clasificación en la Carabao Cup que ha reforzado el vestuario y la sensación de que, pese a las lesiones y a un verano áspero en los despachos, el equipo de David Moyes empieza a encontrar un pulso reconocible.

El sábado, en Hill Dickinson Stadium, la prueba será distinta. Llega un Ipswich Town valiente, agujereado atrás pero atrevido hasta la temeridad, que busca encadenar dos triunfos consecutivos a domicilio y que ya ha demostrado que no piensa vivir esta temporada encerrado en su propia área.

El impulso de la Copa y los “suplentes” que ya no lo son

El triunfo ante Wolves en la Carabao Cup no fue solo un pase de ronda. Fue un mensaje interno. Con apenas 15 jugadores de campo del primer equipo disponibles, Moyes tuvo que tirar de fondo de armario… y las respuestas fueron contundentes.

Charly Alcaraz, que apenas había tenido minutos este curso, salió desde el banquillo y decidió el partido en el minuto 80 con su primer gol para el club en 13 meses. No fue solo la diana: fue su aparición en el tramo más tenso, en su actuación más larga del año, la que alimentó la sensación de que Everton tiene recursos más allá del once de gala.

Por banda, Tyler Dibling justificó por fin, con continuidad, el desembolso de hace un año. En apenas su octava titularidad desde que dejó Southampton por 35 millones, el extremo se mostró incisivo, encarador y, sobre todo, productivo: dio la asistencia del gol de la victoria y dejó la impresión de que puede reclamar más peso en la rotación.

Arriba, otra novedad táctica: Brennan Johnson, habitualmente utilizado por fuera, fue reconvertido a punta tras sustituir a Thierno Barry y respondió con movilidad, desmarques y presencia constante entre centrales. No marcó, pero agitó el frente de ataque y abrió una vía más para Moyes en un momento en el que las opciones escasean.

Todo ello con un parte médico que no da tregua: Christian Norgaard, Harrison Armstrong y Merlin Rohl siguen fuera. Armstrong podría reaparecer este fin de semana, pero el inicio de curso ya ha puesto a prueba la resistencia física y mental de una plantilla corta.

Un arranque de temporada con aroma europeo

La victoria copera mantiene intacta una estadística que empieza a pesar a favor: es la primera vez desde la campaña 2020-21 que Everton arranca una temporada con seis partidos sin derrota. Bajo el mando de Moyes, solo en dos ocasiones el equipo había logrado mantenerse invicto en las cuatro primeras jornadas de Premier League, y esta es una de ellas.

No es solo un dato histórico. Es un colchón anímico para un grupo que aspira a mirar hacia las plazas europeas y no hacia el retrovisor. En un campeonato en el que los tropiezos tempranos suelen condicionar todo el año, llegar a septiembre sin conocer la derrota coloca a Everton en una posición de fuerza.

En liga, el último capítulo fue un empate sin goles en el campo de Tottenham. Un punto que se explica, sobre todo, con un nombre: James Garner.

James Garner, el metrónomo que vuelve a mandar

Garner firmó en Londres una actuación de las que cambian partidos sin necesidad de aparecer en el marcador. Vino de una operación de la ingle antes del inicio del curso, necesitaba ritmo, necesitaba confianza. La encontró a base de despliegue.

Intenso en los duelos, limpio con balón, capaz de saltar líneas con el pase y de corregir por detrás, el centrocampista recordó al futbolista que el curso pasado se convirtió en pieza clave. Su actuación fue determinante para sostener al equipo y rescatar un punto en un escenario hostil.

Para Everton, su regreso al mejor nivel es casi una condición para competir arriba. Su mezcla de físico, creatividad y capacidad para adaptarse a diferentes roles en el centro del campo encaja con lo que exige la temporada: partidos de alto voltaje ante los grandes y duelos envenenados ante rivales imprevisibles. Como el que viene.

Ipswich, goles, agujeros y un talento llamado Julio Enciso

Ipswich Town aterriza en Hill Dickinson con una carta de presentación peculiar: seis puntos en cuatro jornadas… y diez goles encajados. Solo son el tercer equipo en la historia de la Premier League que, a estas alturas, suma ese botín de puntos recibiendo tantos tantos en contra.

La estadística desnuda su propuesta. Este Ipswich es mucho más abierto que el de su última aventura en la élite en 2024-25, cuando necesitó 16 partidos para alcanzar los seis puntos actuales. Ahora sale a jugar, se estira, arriesga y vive en el filo.

El plan tiene nombres propios. El más llamativo, el de Julio Enciso. El fichaje veraniego, con 22 años, se ha convertido en el epicentro ofensivo del equipo. Lidera casi todas las métricas de ataque: más toques en el área rival (14), más remates (14), más regates intentados (20). Y hay un dato que explica bien su impacto: ningún otro jugador de la Premier ha provocado tantas faltas que han acabado en tarjeta para el adversario.

Enciso recibe, gira, encara y obliga a los defensores a tomar decisiones incómodas. O le paran con falta, o les rompe. Para una defensa como la de Everton, que ha construido parte de su buen inicio sobre la solidez, será un examen de concentración permanente.

Ipswich ya ha dejado su huella en este arranque. Ha derrotado a Sunderland y Crystal Palace, y en Old Trafford compitió con descaro en los primeros tramos antes de caer ante Manchester United. No se encierra, no se resigna. Ataca, aunque le cueste caro atrás.

Un choque de estilos en plena fase de construcción

El duelo se presenta como un cruce de caminos. De un lado, un Everton que quiere consolidar su invicto, recuperar efectivos y seguir afinando una estructura reconocible, apoyada en el trabajo de Garner, la pegada puntual de jugadores como Alcaraz y el crecimiento de piezas como Dibling o Johnson. Del otro, un Ipswich que ha decidido que la permanencia, si llega, será a través del riesgo.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿pesará más la estabilidad de un equipo que se ha acostumbrado a no perder o el vértigo de un conjunto que vive a toda velocidad, con Enciso como bandera?

La respuesta, el sábado, en un Hill Dickinson Stadium que empieza a oler a temporada grande.