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Floyd Samba brilla en goleada del Manchester City en la Carabao Cup

Floyd Samba tiene 17 años, un apellido con historia y apenas un puñado de entrenamientos con el primer equipo. Le bastó una noche en el Etihad Stadium para que todo el foco girara hacia él. Dos goles, participación directa en otro y una sensación clara: Manchester City ha encontrado otra joya en su cantera.

El vigente campeón se paseó ante un Norwich muy debilitado (5-0) y se metió sin sobresaltos en la cuarta ronda de la Carabao Cup, donde recibirá a Brighton, verdugo de Manchester United. El resultado habla de trámite. La actuación de Samba, no.

Maresca rota, la cantera responde

Enzo Maresca revolucionó el once: diez cambios respecto al triunfo en Old Trafford y descanso total para Erling Haaland, ni siquiera en el banquillo. Sobre el papel, riesgo. Sobre el césped, control absoluto.

Norwich también giró la ruleta. Nueve cambios y una declaración de intenciones: la eliminatoria no era prioridad. El plan consistía en resistir, cerrar espacios y alargar el 0-0 lo máximo posible.

Durante casi media hora lo consiguieron. City movía el balón, pero sin filo. La primera gran ocasión nació ya de la chispa de Samba: un toque sutil al primer toque para habilitar a Rico Lewis, que irrumpió en el área y mandó el disparo por encima del larguero. Aviso, no castigo.

Norwich respondió con un par de salidas rápidas. Jacob Wright y Papa Amadou Diallo amenazaron a la contra, pero sus carreras se diluyeron en la frontal, sin remate ni precisión. Parecía que el partido pedía una jugada que rompiera el molde.

Samba abre la puerta… y no la vuelve a cerrar

La ruptura llegó en tres minutos que sentenciaron el cruce. Y en ambos golpes apareció Samba.

El 1-0 nació en la derecha. Centro de Nico O’Reilly que se envenenó, superó a Daniel Grimshaw y quedó vivo en el segundo palo. Allan Elias, el extremo recién llegado de Palmeiras, tuvo la sangre fría para no precipitarse: control, pase atrás y aparición de Samba, que se lanzó al balón y lo peinó con un cabezazo cruzado al segundo poste. Estreno, celebración desatada y el Etihad coreando el nombre de un debutante.

Con la adrenalina todavía en el cuerpo, el joven delantero bajó un balón en su propio campo, lo protegió y giró. Desde ahí, un pase limpio a Ayyoub Bouaddi, que avanzó sin oposición. El centrocampista levantó la cabeza y encontró a Rayan Cherki atacando el espacio. El francés corrió hacia el área y definió seco, raso, desde la frontal. 2-0 y partido prácticamente cerrado antes del descanso.

Ese tanto liberó a Cherki. Se atrevió con algún lujo, algún regate de más, consciente de que la noche ya estaba encarrilada. Maresca decidió que era suficiente y lo dejó en el vestuario al descanso para dar paso a otro producto de la academia, Ryan McAidoo.

Allan se suma a la fiesta

Con el marcador a favor, City jugó a placer. Norwich ya no encontraba aire para presionar y el balón circulaba con una calma que rozaba la exhibición.

Era el turno de Allan. El brasileño, pegado a la banda izquierda, recibió abierto, encaró y ejecutó una jugada de manual de extremo: amago hacia dentro, cambio brusco de dirección hacia fuera, defensa descolocada y disparo raso al palo largo. Gol en su debut, otro sello nuevo en una noche de estrenos.

Norwich se vino abajo. El resultado, la sensación de inferioridad y los errores propios terminaron por hundirlos.

Error atrás, castigo de Samba

El cuarto tanto nació de un intento fallido de salir jugando desde atrás. La zaga visitante complicó lo sencillo, perdió la pelota en zona prohibida y Rayan Aït-Nouri olió la sangre. El argelino se lanzó a por el balón, resbaló, se levantó sin oposición y aún tuvo tiempo de elegir el pase.

El destinatario, cómo no, Samba. Control, pausa y definición con clase, ajustada, como si llevara años en este escenario. Segundo gol de la noche, ovación de estadio grande para un chico que hace nada veía estos partidos por televisión.

Norwich tuvo una pequeña reacción de orgullo. Mohamed Toure encontró portería en los minutos finales, pero su tanto no subió al marcador: anulado, sin consuelo ni siquiera estadístico para los visitantes.

McAidoo cierra la goleada

Quedaba una última firma de la cantera. En el último minuto, O’Reilly volvió a aparecer entre líneas, rompió la estructura defensiva y habilitó a McAidoo. El joven atacante encaró con decisión y definió con frialdad, como si el 5-0 fuera una rutina.

No lo es. Es la imagen de un Manchester City que, incluso con una alineación plagada de cambios y sin su gran estrella, no baja el nivel competitivo. Maresca encontró respuestas en todos los rincones del vestuario y, sobre todo, descubrió que el apellido Samba vuelve a sonar fuerte en el fútbol inglés.

La próxima parada será Brighton, ya sin red y con el listón de los jóvenes muy alto. La pregunta no es si Floyd Samba volverá a tener minutos. La pregunta es cuánto tardará en reclamar un lugar fijo en las noches grandes del Etihad.