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Juventus arrasa a NEC en su debut en Europa League

La aventura de NEC en la Europa League arrancó con un golpe seco en Turín. Un 5-0 contundente ante Juventus que no dejó espacio para matices ni excusas, solo para el diagnóstico de una noche en la que casi todo salió mal para el equipo de Dick Schreuder.

Un inicio caótico y un regalo imperdonable

La velada empezó torcida desde el primer suspiro. Con Gonzalo Crettaz sancionado, Nikolas Polster ocupó la portería visitante, protegido por un once con nombres de peso como Tjaronn Chery, Dusan Tadic y Bryan Linssen. En la otra orilla, Teun Koopmeiners esperaba su oportunidad desde el banquillo de Juventus.

A los tres minutos, el marcador ya amenazaba con moverse. Federico Gatti celebró el 1-0, pero el árbitro anuló el tanto por una falta previa sobre Polster. Un respiro fugaz para NEC. Nada más.

Porque el verdadero castigo llegó poco después. Nicolás González atacó el espacio, ganó la carrera y obligó a salir a Polster. El guardameta se lanzó… y se quedó en nada. Falló por completo el balón y dejó al argentino con la portería vacía para empujar el 1-0. Un error grosero que marcó el tono de la noche.

Juventus huele sangre y no perdona

A partir de ahí, Juventus olió el miedo. Subió líneas, aceleró, mordió cada balón dividido. Polster reaccionó con una buena parada a un cabezazo de Nick Woltemade, pero solo retrasó lo inevitable.

Kerim Alajbegovic tomó el balón lejos del área, levantó la cabeza y soltó un disparo brutal desde media distancia. Un misil directo al 2-0, inalcanzable para el portero de NEC, que solo pudo seguir la trayectoria con la mirada.

La presión italiana no se detuvo. Almugera Kabar llegó tarde a un duelo con González dentro del área y cometió penalti. Woltemade asumió la responsabilidad desde los once metros y firmó el 3-0 con frialdad. Media hora de partido, y la eliminatoria —al menos la emocional— parecía ya rota.

Para colmo, entre el segundo y el tercer gol, Schreuder perdió por lesión a Clement Bischoff, que se marchó con problemas en los isquiotibiales. Dennis Geiger entró en su lugar, obligado a encajar en un partido que ya ardía.

Orgullo antes del descanso, pero sin premio

Pese al golpe, NEC no se descompuso del todo. Antes del descanso, el conjunto neerlandés encontró algo de aire con llegadas aisladas, pero claras. Noé Lebreton probó desde la frontal, Kabar se animó también, y en ambas ocasiones Kamil Grabara respondió con seguridad. Linssen, por su parte, tuvo una buena opción y la mandó por encima del larguero.

Eran chispazos, no una reacción sostenida. Juventus, cómodo con la ventaja, gestionó el tramo final del primer tiempo sin sobresaltos, sabiendo que el reloj jugaba a su favor.

Un segundo tiempo anestesiado… hasta el golpe final

Tras el descanso, el partido se adormeció. Juventus levantó el pie. NEC intentó ganar metros, pero le faltó precisión, ritmo y, sobre todo, convicción para pensar en una remontada. El único aviso serio llegó desde lejos, con un disparo de Geiger que no encontró premio.

Parecía que el 3-0 iba a ser el castigo definitivo. Parecía.

En el tramo final, el conjunto italiano volvió a pisar el acelerador y la diferencia se hizo sonrojante. Zeki Çelik apareció en el área tras un pase atrás de Randal Kolo Muani y fusiló el 4-0, una acción sencilla, casi de entrenamiento, que retrató la desconexión defensiva de NEC.

Apenas unos instantes después, Kolo Muani decidió apuntarse a la fiesta. Ganó la espalda de la zaga, encaró a Polster, lo dribló con calma y empujó el balón para el 5-0. Sin oposición, sin tensión, sin respuesta.

Un debut que deja cicatriz

Así terminó la noche: con Juventus celebrando una goleada cómoda y NEC mirando el marcador como quien observa una advertencia. No solo por el resultado, también por la forma.

Errores individuales graves, una lesión importante, una reacción insuficiente y una sensación clara: en este nivel, cualquier concesión se paga a precio de oro.

La Europa League apenas acaba de empezar para NEC. Pero después de un 5-0 en Turín, la pregunta ya no es solo cómo competir. Es si este equipo será capaz de transformar esta humillación en carácter antes de que la fase de grupos dicte sentencia.