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Loïs Openda y su experiencia en Juventus: Sin arrepentimientos

Loïs Openda no reniega de su gran salto a Juventus en 2025. Aun así, el belga no esconde que su única temporada en Turín fue un choque frontal entre su manera de jugar y un ecosistema que nunca terminó de entenderle.

En una entrevista con L’Équipe, recogida por la prensa italiana, el delantero hoy cedido en Lyon repasó un curso 2025-26 que le dejó apenas un gol en 34 partidos con la camiseta bianconera. Un balance pobre para un atacante que venía de brillar en RB Leipzig y que ahora intenta relanzarse en la Ligue 1, donde suma dos tantos en ocho apariciones.

Un delantero de rupturas en un fútbol que miraba a otro lado

Openda llegó a Italia con un plan claro. “Había hablado con Damien Comolli, que entonces era director del club, y me explicó cómo pensaba utilizarme en una liga difícil”, recordó el internacional belga.

El problema apareció cuando la teoría se topó con la práctica. En la Serie A, su perfil –delantero que ataca el espacio, vive al límite del fuera de juego y pide balones a la espalda de la defensa– apenas encontró contexto.

“En Italia, el equipo que realmente explota la profundidad es Inter. Roma está empezando a entenderlo ahora”, apuntó Openda, dejando entrever que Juventus nunca terminó de adaptarse a sus virtudes.

Bajo las órdenes de Igor Tudor primero y Luciano Spalletti después, el equipo siguió otro guion. Más pausado, más de apoyos al pie, menos de carreras al vacío. Justo lo contrario de lo que pide Openda.

Competencia feroz y química a medias

El belga aterrizó en un vestuario donde la competencia en su zona era brutal. “El entrenador me quería, pero Vlahovic y David ya jugaban en mi posición”, explicó.

Ahí apareció una de las claves de su relato: la convivencia futbolística con sus compañeros de ataque.

“Tenía buena química con David, pero el equipo no estaba acostumbrado a jugar con un jugador que ataca la profundidad, y Vlahovic tendía a quedarse el balón para él”, confesó.

La frase retrata dos mundos distintos en la delantera. Jonathan David, más asociativo, capaz de combinar y entender los desmarques de Openda. Dusan Vlahovic, más orientado a recibir, fijar y finalizar. En medio, un sistema que no se ajustó a las diagonales y rupturas del belga.

El resultado fue una temporada gris: muchos minutos de trabajo invisible, pocas situaciones claras de gol, un único tanto en todas las competiciones. Para un delantero que vive de la contundencia, una losa pesada.

La decisión de marcharse

Openda no se rindió de inmediato. “Intenté ganarme mi oportunidad, y a veces lo conseguí, pero hacia el final de la temporada me di cuenta de que, para jugar, tenía que irme”, admitió.

No fue una huida precipitada, sino una conclusión fría: en ese contexto, su rol seguiría siendo secundario. La cesión a Lyon para la temporada 2026-27, a cambio de 3,5 millones de euros y sin opción de compra, se convirtió en la vía de escape y en un nuevo examen.

En Francia ha encontrado algo de aire. Dos goles en ocho partidos no son una explosión, pero sí un punto de partida para un jugador de 26 años que aún está en plena madurez deportiva.

“No fue un error”

Pese a todo, Openda se niega a etiquetar su aventura italiana como un fracaso. “No fue un error, me permitió trabajar aspectos que no había considerado”, aseguró.

Es una lectura poco habitual en un fútbol que suele reducirlo todo a goles y estadísticas. El belga, en cambio, pone el acento en el aprendizaje: adaptación táctica, lectura de espacios en un fútbol más cerrado, convivencia con delanteros de primer nivel.

“Sabía exactamente en lo que me metía, y estoy seguro de que, en otras circunstancias, habría ido mejor”, concluyó.

La sensación es clara: Openda no quiere que su etapa en Juventus sea recordada como una mancha, sino como una curva difícil en un camino que aún puede llevarle de vuelta a la élite más alta. La pregunta es si Lyon será solo un puente… o el escenario donde por fin consiga demostrar que aquel fichaje por la Vecchia Signora nunca fue un error, sino un capítulo adelantado de su propia historia.