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Luis Figo advierte: Este Barça podría sentenciar LaLiga antes de mayo

El arranque de temporada ha dejado a un Real Madrid irreconocible. Seis puntos por detrás del liderato, cuestionado en cada jornada y con la sensación de ir siempre a remolque. Y ahora, una de sus figuras más simbólicas ha puesto palabras a una inquietud que ya flotaba en el ambiente.

Luis Figo, el hombre que dinamitó el Clásico con su traspaso histórico del Barcelona al Real Madrid en el verano de 2000, ha roto el silencio para admitir lo que muchos madridistas no quieren escuchar: el Barcelona está siendo, de momento, irresistible.

Un Barça perfecto y un aviso incómodo

En una entrevista encendida en la emisora española Marca, el actual asesor de UEFA y confeso seguidor del Real Madrid no se anduvo con rodeos. El elogio al inicio del Barcelona fue tan claro como doloroso para el madridismo: pleno de puntos, 21 de 21 posibles, y 31 goles a favor.

“El Barcelona ha empezado muy fuerte. Está ganando, jugando bien y marcando goles. Para el fútbol español, esto por supuesto es algo bueno”, reconoció el portugués, sin adornos.

Los números hablan solos. Pleno de victorias, una pegada descomunal y una sensación de superioridad que, a estas alturas, sólo alimenta la preocupación en el Bernabéu. Figo fue más allá con un aviso que resuena como una sirena: si este nivel se mantiene, LaLiga podría quedar prácticamente sentenciada antes de mayo.

Aun así, el exfutbolista quiso poner un freno al dramatismo: “Hay que esperar a ver cómo se desarrolla la temporada, porque es muy larga”. El mensaje es claro: la distancia es grande, pero no definitiva. No todavía.

Fe en la reacción del Madrid

Pese al mal inicio y a la desventaja en la clasificación, Figo no contempla a un Real Madrid rendido. Al contrario, insistió en que el club al que llegó en 2000 seguirá peleando hasta el último día.

“Estoy seguro de que el Real Madrid va a competir hasta el final”, afirmó. No fue una frase de compromiso, sino una declaración de principios sobre lo que exige la camiseta blanca.

Recordó también la naturaleza del campeonato doméstico: “Es una competición que requiere regularidad hasta el mes de mayo. Habrá altibajos durante la temporada, y cuando lleguen el equipo debe mostrar la madurez y la calidad para superarlos”.

Ahí colocó el listón. No habló de fichajes, ni de excusas, ni de conspiraciones. Habló de carácter, de resistencia, de sostener el nivel durante meses. La Liga, para Figo, no se gana en septiembre ni se pierde en octubre, pero sí se puede empezar a comprometer si no se reacciona a tiempo.

El derbi perdido y Mourinho, tema intocable

El último golpe para el Real Madrid llegó en el derbi: 2-0 ante el Atlético, una derrota que ha encendido todavía más el debate en torno al equipo. Figo, sin embargo, se mantuvo al margen del análisis del partido. Explicó que no vio el encuentro porque se encontraba en Zúrich.

Más delicado aún fue el terreno de las declaraciones de José Mourinho, que volvió a cargar con dureza contra el arbitraje en la rueda de prensa posterior al choque. Compatriota del técnico, Figo esquivó cualquier polémica.

“Él hizo lo que pensó que debía hacer en ese momento. Yo no tengo que comentarlo. Creo que son actos personales, y si lo hizo fue porque lo sintió así”, zanjó, con frialdad calculada.

Ni una crítica, ni un respaldo explícito. Sólo una línea roja: cada uno responde por sus actos. Un mensaje que deja a Mourinho solo ante sus palabras y refuerza la imagen de Figo como figura institucional, lejos del ruido.

Balón de Oro: distancia total y una certeza llamada Mbappé

Cuando la conversación giró hacia el Balón de Oro, Figo se apartó por completo del foco. No quiso entrar en quinielas, ni en favoritismos, ni en debates públicos.

“Yo no voto, así que no lo tengo en la cabeza. Los que deciden son los que votan y tenemos que esperar”, explicó, marcando distancia con un premio que conoce bien pero que prefiere no juzgar desde fuera del proceso.

Donde sí se mojó fue con un nombre propio que domina el fútbol europeo desde hace años: Kylian Mbappé. Ahí no hubo matices.

“Siempre está a un nivel muy alto. Nos ha acostumbrado a ser uno de los mejores jugadores del mundo y a marcar goles”, subrayó el portugués.

Un elogio sobrio, pero contundente. Sin adornos, sin hipérboles, pero con el peso de quien sabe lo que significa sostener la excelencia temporada tras temporada.

Las palabras de Figo dejan un escenario nítido: un Barcelona lanzado, un Real Madrid obligado a reaccionar y un campeonato que, aunque aún joven, empieza a marcar jerarquías. Si el ritmo azulgrana no afloja y el Madrid no encuentra pronto su versión más fiable, la pregunta ya no será quién lidera la Liga, sino cuánto tiempo le queda al campeón para evitar que la temporada se le escape de las manos antes de mayo.

Luis Figo advierte: Este Barça podría sentenciar LaLiga antes de mayo