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Skubala respira: Bristol City se recompone con un triunfo ante Watford

Michael Skubala salió de Vicarage Road con algo más que tres puntos. Salió con alivio. Con orgullo. Y con la sensación de que su Bristol City, golpeado por dos derrotas consecutivas, todavía tiene pulso competitivo.

Tras el 1-0 ante Watford, el técnico no escondió su satisfacción en los micrófonos de BBC Radio Bristol. La victoria llegó en el momento justo, cuando el vestuario necesitaba una respuesta inmediata.

“Estoy realmente orgulloso de los chicos, no es fácil venir de dos derrotas y reaccionar”, explicó Skubala, subrayando el contexto de un equipo que había perdido confianza en las últimas jornadas. “Mostraron buenos momentos, un carácter real para defender bien por momentos, para ir a por el partido”.

El mensaje no era solo para los habituales. El entrenador quiso poner el foco en aquellos que apenas habían tenido minutos y que, esta vez, sostuvieron el plan.

Hubo “muchos cambios”, recordó. Futbolistas con poco ritmo, poco rodaje reciente, pero que respondieron. “Pensé que hoy se mostraron como un buen grupo, un grupo de verdad y una plantilla”, recalcó, dejando claro que el triunfo se construyó desde el colectivo, no desde individualidades aisladas.

Skubala insistió en la idea de pertenencia. De fondo, una advertencia para el resto de la temporada: todos cuentan. “Tenemos que estar orgullosos de los chicos que han entrado y han hecho una actuación así, que no han tenido tantos minutos, pero a todos los vamos a necesitar”.

El otro gran objetivo del día no era solo ganar. Era cerrar la portería. Bristol City no estaba acumulando suficientes porterías a cero y el cuerpo técnico había convertido esa carencia en un desafío interno para la plantilla. La respuesta fue contundente.

“Los chicos fueron desafiados a conseguir una portería a cero porque no hemos tenido suficientes, así que estoy realmente orgulloso de eso, porque demuestra el crecimiento que estamos teniendo”, sentenció el técnico.

Un gol, un respiro y una hoja en blanco atrás. No fue brillante. Fue sólido. Y, para un equipo que venía herido, eso vale casi como una declaración de intenciones para lo que viene.