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UEFA y CONCACAF desafían a Infantino por el control de la FIFA

Gianni Infantino afronta el desafío más serio desde que llegó a la presidencia de la FIFA en 2016. Y esta vez el golpe no llega desde los tribunales ni desde la opinión pública, sino desde dentro del propio corazón del fútbol mundial.

Aleksander Ceferin, presidente de UEFA, y Victor Montagliani, máximo dirigente de CONCACAF, han puesto negro sobre blanco su ofensiva: reclaman que cada una de las 211 federaciones miembro reciba 10 millones de dólares extra procedentes de las abultadas reservas de la FIFA tras un Mundial altamente rentable, y al mismo tiempo aceleran los movimientos para desalojar a Infantino del cargo antes o durante las elecciones presidenciales de marzo.

No es solo una propuesta económica. Es una maniobra política.

6.000 millones en caja y una batalla por el relato

Según la carta enviada el viernes a Infantino, a la que tuvo acceso The Associated Press, la FIFA debería disponer de unos 6.000 millones de dólares en reservas de efectivo tras el último Mundial. Con ese colchón, Ceferin y Montagliani sostienen que el organismo puede asumir sin riesgo una “liberación extraordinaria” de fondos: 10 millones para cada federación, un total de 2.100 millones.

El mensaje va directo al centro de gravedad del poder en la FIFA: las asociaciones nacionales que votarán al próximo presidente.

Infantino había intentado seducirlas con una promesa todavía mayor: 20 millones de dólares por federación ligados a su fallido proyecto de venta de participaciones del Mundial a inversores privados, un plan valorado en 20.000 millones de dólares bajo la marca FIFA Forward Enterprise (FFE), liderado por un grupo de inversores entre los que figuraba Joshua Kushner.

El proyecto se vino abajo tras una fuerte reacción global, con UEFA y CONCACAF al frente. Ahora, los dos vicepresidentes de la FIFA contraatacan: garantizan más dinero para las federaciones… pero sin necesidad de vender trozos del Mundial a capital privado ni de mantener a Infantino en el sillón.

La carta subraya que la financiación ya comprometida por la FIFA —20 millones para cada una de las 211 federaciones hasta 2030— “continuaría en su totalidad tal y como ya se ha comprometido”. El mensaje es claro: el flujo de dinero no depende de la continuidad del actual presidente.

La FIFA fue contactada para comentar el contenido de la misiva. No hubo respuesta inmediata.

Exigen transparencia antes de la cita de Zúrich

Ceferin y Montagliani no se limitan a pedir más fondos. Exigen abrir las cuentas.

En su carta reclaman un análisis completo e independiente de las finanzas de la FIFA antes de la reunión del 15 de octubre en Zúrich. Quieren llegar a ese encuentro del Consejo de la FIFA —el primero desde que la prensa destapó a finales de julio el plan de capital privado— con un diagnóstico preciso de cuánto dinero puede distribuirse de forma responsable entre las federaciones.

Esa cita se perfila como un punto de inflexión. Infantino preside el Consejo, pero el clima ha cambiado. La propuesta de los líderes de UEFA y CONCACAF los coloca como actores centrales en un tablero que ya no se mueve al ritmo marcado desde la sede de la FIFA.

“Por último, le informamos de que pondremos al corriente a los otros cuatro presidentes de confederación para que apoyen esta moción”, escriben Ceferin y Montagliani. No es solo una advertencia; es una invitación abierta a que Asia, África, Sudamérica y Oceanía se definan.

Confederaciones divididas y viajes incómodos

El frente no está cerrado. La Asian Football Confederation también ha criticado a Infantino en las últimas semanas. En cambio, las confederaciones de Sudamérica y África se han alineado con el presidente suizo-italiano.

Consciente de que su base de apoyo en CONCACAF podía resquebrajarse, Infantino viajó recientemente al Caribe para reforzar lazos con las federaciones de la región. Lo hizo pese a que el propio Montagliani le había pedido que no realizara esa visita. Otro síntoma de la tensión interna.

El equilibrio geopolítico del fútbol mundial se juega ahora en despachos, no en los estadios.

Calendario electoral y un candidato en entredicho

La FIFA ha fijado el 18 de noviembre como fecha límite para presentar candidaturas a la presidencia. La elección tendrá lugar cuatro meses después, en Rabat (Marruecos), un aliado clave de Infantino y coanfitrión del Mundial 2030 junto a España y Portugal, miembros de UEFA.

Hasta hace apenas unas semanas, tras un Mundial en Norteamérica muy rentable, el escenario parecía despejado: Infantino se encaminaba a una reelección sin oposición para un cuarto y último mandato hasta 2031.

Todo cambió con la tormenta desatada por el plan de inversión privada.

Hoy no está claro quién podría plantarle cara en las urnas. Los rumores recurrentes apuntan al propio Montagliani o a Nasser al-Khelaifi, presidente de Paris Saint-Germain, miembro del gobierno de Catar y del Comité Ejecutivo de UEFA. Ninguno de los dos ha manifestado públicamente su intención de presentarse.

Al-Khelaifi, además, cuenta con el respaldo de la federación catarí, que se ha mostrado públicamente a favor de Infantino. Un equilibrio delicado.

Antes de la reunión del Consejo de la FIFA, los dirigentes europeos se verán las caras en un evento organizado por UEFA. Allí se medirá el pulso real del continente a la idea de forzar un cambio en la presidencia.

UEFA lleva la batalla a los tribunales de EE. UU.

El pulso no se libra solo en la política interna. También ha llegado a los juzgados.

UEFA ha solicitado a tribunales de Manhattan y Florida autorización para recabar pruebas de la firma de inversión de Joshua Kushner en Nueva York y de la propia FIFA en relación con el proyecto comercial de 20.000 millones de dólares que debía articularse bajo la estructura de FIFA Forward Enterprise.

El organismo europeo quiere acceder a documentos y comunicaciones con la vista puesta en una posible denuncia penal contra Infantino en Suiza, sede de la FIFA, por presunta mala gestión financiera.

Es un paso inusual. Y marca hasta qué punto la relación entre UEFA y el presidente de la FIFA se ha deteriorado.

Trump, la Casa Blanca y un pasado reciente incómodo

El conflicto actual también arrastra sombras del ciclo anterior. Joshua Kushner, figura central en el fallido plan de inversión, es hermano de Jared Kushner, yerno del expresidente de Estados Unidos Donald Trump.

Infantino cultivó una relación estrecha con Trump en los años previos al Mundial organizado por Estados Unidos, Canadá y México. Fue un visitante frecuente de la Casa Blanca y tejió vínculos políticos que hoy se leen de otra manera, a la luz de las investigaciones y del rechazo que generó la idea de ceder parte del negocio del Mundial a capital privado.

Un final de mandato abierto en canal

El fútbol mundial se encuentra en un punto crítico: reservas históricas, un Mundial cada vez más lucrativo, federaciones que reclaman más dinero y, al mismo tiempo, un debate encarnizado sobre quién debe controlar ese flujo de millones y bajo qué reglas.

Ceferin y Montagliani han movido ficha con decisión. Ofrecen 10 millones por federación, piden transparencia total y abren la puerta a un relevo en la presidencia. Infantino, que parecía inamovible, encara ahora un otoño en el que cada gesto, cada viaje y cada documento financiero puede inclinar la balanza.

La pregunta ya no es solo quién dirigirá la FIFA a partir de marzo, sino qué modelo de poder saldrá vivo de esta batalla.