logo

Xavi Espart: de promesa del Barça a líder de la España sub-21

Xavi Espart apenas ha cumplido los 19 años y ya va a velocidad de futbolista veterano. Su crecimiento en el Barcelona ha sido tan brusco, tan evidente, que la selección no ha podido mirar hacia otro lado. Llega su primera llamada con la España sub-21 y lo hace como lo hacen los jugadores que marcan época: sin pedir permiso.

David Gordo lo ha convertido en el gran nombre propio de su lista para los próximos clasificatorios del Europeo sub-21 ante Finlandia, San Marino y Rumanía. No es un premio simbólico. Es un ascenso directo de mando: del éxito reciente con la sub-19 a un vestuario donde ya se empieza a decidir el futuro inmediato de la absoluta.

Hace apenas unos meses, Espart levantaba el Europeo sub-19 con España. Era una pieza importante, sí, pero todavía uno más dentro de una generación brillante. El verano cambió el relato. La temporada 2026-27 lo ha disparado hacia otra dimensión.

De promesa interna a pieza de Flick

En el Barça, Xavi Espart siempre fue “muy bien considerado”. Una etiqueta que han llevado muchos canteranos y que, demasiadas veces, se queda ahí. Esta vez no. Hansi Flick lo ha sacado de esa zona cómoda y lo ha empujado al foco del primer equipo.

El alemán no lo ha reservado para ratos sueltos ni para partidos de trámite. Lo ha puesto en el once, lo ha dejado respirar y equivocarse en el césped, y el chico ha respondido. Con creces.

Flick le ha entregado un papel protagonista como lateral izquierdo. Y Espart ha agarrado el puesto con una madurez que no corresponde a su fecha de nacimiento. No solo ha cumplido: ha adelantado a dos pesos pesados como Joao Cancelo y Alejandro Balde en la pelea por ese costado. Y lo ha hecho sin renunciar a lo que siempre fue: un centrocampista capaz de mandar en el juego.

Ese doble registro explica su impacto. Puede aparecer por dentro, organizar, dar la primera salida limpia. O abrirse a banda, interpretar cuándo atacar por fuera y cuándo meterse por dentro como un interior más. Para un entrenador, es oro. Para un seleccionador, casi una urgencia.

La mirada de Gordo: “lee el juego, el espacio y el tiempo”

David Gordo lo ha visto claro. Le ha llamado porque ya compite como un profesional asentado, no como un juvenil al que hay que proteger. Y lo ha hecho con un mensaje que señala directamente al Barça y a Flick.

“Me gusta ver equipos que confían en él. Por supuesto, me impresiona cuando veo a jugadores sub-21 rindiendo a ese nivel”, ha reconocido el técnico, que no es dado a la exageración gratuita. El título europeo sub-19 fue la carta de presentación; lo que ha venido después, la confirmación.

Gordo ha puesto el foco en lo que separa a Espart de la mayoría de jugadores de su edad: su cabeza. “Su mayor virtud es que lee muy bien el juego, el espacio y el tiempo. Y puede hacerlo desde cualquier posición. Es decisivo como mediocentro y como lateral”, ha explicado.

Ahí se abre la puerta a una comparación que no pasa desapercibida en clave culé. “Es muy inteligente. Siempre va un paso por delante en cada situación. En cierto modo, me recuerda a Pedri por cómo entiende el juego. Es como si el tiempo se moviera distinto para él”. No es una frase ligera. Pedri es el termómetro futbolístico de una generación. Que el seleccionador sub-21 coloque a Espart en esa órbita dice mucho de lo que ve en él.

Un descanso, una señal

El contexto en el Barça también ayuda a entender la magnitud de su momento. Espart fue uno de los pocos que descansó en la victoria entre semana ante Racing Santander. Un respiro que se concede a los imprescindibles, no a los secundarios. Joao Cancelo firmó un doblete en su ausencia y aun así, dentro del club, nadie espera que ese paréntesis se alargue demasiado.

Todo apunta a que Flick volverá a tirar de él ante el Sevilla el fin de semana. Porque más allá de los nombres, el equipo ha encontrado equilibrio con Espart en el once. Cubre la banda, asegura la salida, da pausa cuando el partido se acelera y acelera cuando el duelo lo pide. Un jugador que parece llevar años leyendo partidos de élite.

La llamada de la España sub-21 llega, por tanto, en el momento exacto. Ni antes ni después. Espart ya ha demostrado que puede sostener el ritmo del Barça. Ahora le toca trasladar ese control, esa lectura privilegiada del juego, a una selección que busca líderes nuevos para el siguiente ciclo.

La pregunta ya no es si está preparado. La verdadera cuestión es hasta dónde puede llegar un futbolista al que, a los 19 años, el fútbol ya le va a la velocidad que él quiere.