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Akos Buzsaky aclara su situación tras ser dado por desaparecido

Akos Buzsaky, recordado centrocampista de QPR, ha reaparecido públicamente para despejar una preocupación que crecía desde hacía días: está bien, está a salvo y quiere que todo el mundo lo sepa.

El miércoles saltó la alarma en Hungría, su país natal. Informes locales apuntaban a que el exinternacional húngaro llevaba más de una semana en paradero desconocido y que la policía había iniciado una búsqueda formal. La noticia corrió rápido, especialmente en Londres, donde los aficionados de QPR aún guardan buen recuerdo de su zurda.

Dos días después, el propio Buzsaky tomó la palabra. Lo hizo en Facebook, en un mensaje que QPR replicó en X, para tranquilizar a quienes seguían con inquietud las informaciones llegadas desde Hungría.

“En los últimos meses ha habido cambios serios en mi vida que me han puesto a prueba”, explicó el excentrocampista, de 44 años. “Llegó un momento en el que sentí que tenía que romper con estas rutinas diarias”.

En ese contexto, relató, se produjo el malentendido. Su madre, preocupada por no tener noticias suyas, decidió avisar a la policía, lo que desencadenó la alerta pública sobre su desaparición.

“En cuanto supe de la situación, interrumpí mi retiro e informé a las autoridades”, aclaró Buzsaky, cerrando así la puerta a cualquier especulación sobre su estado. El mensaje, sencillo pero firme, buscaba sobre todo calmar a familia, amigos y a una afición que no había dejado de preguntar por él.

El húngaro acompañó la explicación con un agradecimiento directo a todos los que se habían movilizado: “Muchas gracias por toda la preocupación y los pensamientos que me habéis mostrado. ¡Deseo a todos un buen día, y me ha hecho sentir realmente bien recibir tanto cariño!”.

Buzsaky dejó huella en Loftus Road, donde jugó cinco temporadas tras llegar cedido en 2007. En el fútbol británico también vistió las camisetas de Plymouth, Portsmouth y Barnsley, firmando 33 goles en 243 partidos, una cifra notable para un centrocampista con vocación creativa.

Hoy, el foco ya no está en sus golpes francos ni en sus asistencias, sino en algo mucho más básico y a la vez más importante: su bienestar personal. Y, esta vez, el propio Buzsaky ha sido quien ha querido marcar el tono del mensaje. Está bien. Está localizable. Y sabe que, aun lejos del césped, sigue habiendo mucha gente pendiente de él.