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Arsenal enfrenta desafíos antes de su debut en la Champions League

El debut del Arsenal en esta edición de la Champions League empezó a torcerse antes incluso de que el equipo pisara el césped del Stadio Diego Armando Maradona. Un problema técnico en el sistema de control aéreo del Reino Unido provocó retrasos y cancelaciones en cientos de vuelos y obligó al club londinense a alterar sus planes sobre la marcha.

Mikel Arteta tenía previsto comparecer ante los medios en Nápoles este martes a las 19:15, hora local. No llegó. El vuelo del Arsenal se vio afectado por la avería y, según los informes, la expedición no esperaba aterrizar en la ciudad italiana hasta las 21:30. Demasiado tarde para cumplir con el protocolo habitual de la competición.

En la Champions, los entrenadores están obligados a hablar antes de cada partido. Esta vez, la norma cede ante la realidad. La UEFA no sancionará al Arsenal al considerar que la ausencia de Arteta se debe a circunstancias ajenas al control del club. No hay multa, pero sí una preparación alterada en la víspera de un estreno europeo de alto voltaje.

La escena se traslada ahora al césped. El Arsenal abre su campaña en la Champions este miércoles, a las 21:00, en el siempre eléctrico Stadio Diego Armando Maradona. Un escenario que no perdona distracciones, por mucho que el problema haya estado en el aire y no en el vestuario.

Para Arteta, el viaje a Nápoles marca el inicio de otra tentativa hacia el gran objetivo que aún se le resiste al club en la era moderna: la primera Copa de Europa. La temporada pasada el equipo se quedó a un suspiro. Alcanzó la final de la Champions 2025-26 y cayó en los penaltis ante Paris Saint-Germain, un desenlace que todavía escuece en el norte de Londres.

Ese golpe llegó, paradójicamente, en el mismo curso en el que el Arsenal rompió una de sus grandes losas históricas: 22 años sin conquistar la liga. El título de la Premier League, el primero desde 2004, devolvió al club a la cima doméstica y reforzó la figura de Arteta como arquitecto de un proyecto que ya compite de tú a tú con la élite europea.

El arranque del nuevo curso alimenta la sensación de que el equipo no se ha saciado. Tres victorias en tres jornadas de liga, sin margen para la duda. El bloque llega en forma, con confianza y con la memoria fresca de lo que supone quedarse a medias en Europa.

La preparación para Nápoles no ha sido la ideal: viaje retrasado, agenda comprimida, menos tiempo de descanso y de trabajo sobre el césped italiano. Pero el termómetro real no estará en la sala de prensa que se quedó vacía, sino bajo los focos del Maradona. Ahí se verá si este Arsenal está listo, por fin, para convertir la frustración de la última final en el primer gran golpe continental de su era.