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Arsenal inicia la defensa del título como los Invincibles

Arsenal ha empezado la defensa de su título como debe hacerlo un campeón: marcando territorio desde el primer día. Tres partidos, tres victorias, un solo gol encajado. No es solo un buen arranque; es un inicio que se codea con la historia más dorada del club.

La última prueba llegó ante Chelsea, uno de esos rivales que miden de verdad el pulso de un aspirante al título. 2-1, sufrimiento, remontadas de ritmo y un final en el que cada balón dividido olía a algo más que tres puntos. Fue una victoria de carácter, de esas que no lucen tanto en el marcador como en el vestuario.

Un arranque que mira a 2003/04

Los datos lo ponen en contexto. Según Premier League Productions, estas tres victorias consecutivas, con solo un gol recibido, igualan el mejor inicio liguero de Arsenal en toda su historia. Solo hay dos precedentes: la legendaria campaña 2003/2004, la de los Invincibles, y el arranque de la temporada 1924-25.

No es un detalle menor. Cada temporada que se menciona a aquel Arsenal invicto se hace con cierta reverencia. Hoy, el equipo actual se ha ganado el derecho a aparecer en la misma frase, al menos en lo que respecta al punto de partida.

Más allá de la estadística, hay sensaciones. El equipo ha regresado de las vacaciones con una versión más afinada que la del curso pasado, cuando ya fue capaz de conquistar la Premier League. La estructura es reconocible, las ideas están asimiladas y la respuesta competitiva, de momento, es inmediata.

La sombra de Manchester City

Todo esto sucede con un contexto claro: Manchester City no va a regalar nada. El campeón de casi todo en la última década aprieta, persigue, obliga. Y Arsenal lo sabe. En un campeonato donde un tropiezo se paga caro, un inicio firme no es un lujo, es una necesidad.

Este arranque no garantiza nada, pero sí marca el tono. El margen de error es mínimo. Para retener el título, Arsenal necesitará algo más que talento: necesitará una temporada larga de resultados, de rachas, de noches incómodas resueltas con oficio.

El peso de la consistencia

La victoria frente a Chelsea deja una enseñanza clara: este Arsenal sabe sufrir. No todo será goleadas ni tardes plácidas en el Emirates. Habrá partidos cerrados, rivales que obliguen a defender bajo, momentos en los que el campeón tenga que recordar por qué lo es.

Ahí entra en juego la palabra que definirá el curso: consistencia. No basta con un gran inicio, ni con un mes brillante. El listón está tan alto que se habla sin rubor de la necesidad de una larga racha de triunfos, incluso de la posibilidad de firmar una temporada sin derrotas si quiere dominar la liga con autoridad.

El equipo ya se ha dado a sí mismo la plataforma ideal: nueve puntos de nueve, una solidez defensiva que conecta con la memoria de los años grandes y una confianza que se alimenta jornada a jornada. Ahora llega lo más difícil: sostener ese nivel cuando las piernas pesen, cuando aparezcan las lesiones, cuando el calendario se vuelva cruel.

Arsenal ya ha igualado un registro que remite a 2003/2004. La pregunta es inevitable: ¿será este el año en que el campeón deje de mirar al pasado y escriba una nueva referencia para el futuro?