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Estados Unidos arrolla a Hungría y avanza a semifinales

BERLÍN — La máquina estadounidense no se detiene. Napheesa Collier marcó el ritmo con 19 puntos y Estados Unidos arrolló a Hungría por 108-56 para sellar su pase a las semifinales de la Copa del Mundo femenina de FIBA.

El marcador lo dice todo, pero la historia va más allá del simple dominio.

Un vendaval desde el salto inicial

Estados Unidos salió como si el partido ya estuviera en juego de medalla. Defensa agresiva, ritmo altísimo y una claridad de ideas que dejó a Hungría sin aire desde el primer cuarto. El 36-12 tras los primeros 10 minutos retrató un guion sin concesiones: balones interiores, transiciones fulminantes y castigo constante a cada pérdida rival.

Collier sumó 10 de sus 19 puntos en ese primer periodo, imponiéndose cerca del aro y abriendo espacios para el resto. Caitlin Clark y Angel Reese, cada vez más conectadas, cerraron el cuarto con un pick and roll perfecto justo antes de la bocina, una acción que resumió la química creciente de un grupo que parece llevar años jugando junto.

El ataque estadounidense ardía. En apenas minuto tras minuto, el porcentaje de acierto se disparó: 20 de sus primeros 26 tiros convertidos, un 77% demoledor, con cinco de seis triples para dispararse hasta un 50-18 con seis minutos por jugarse antes del descanso. A medio tiempo, el 59-30 no solo era una paliza; era también la primera parte más anotadora de la historia del equipo en un partido de eliminación directa del torneo, según FIBA.

Récords, generosidad y un mensaje claro

La noche en Berlín dejó cifras históricas. Los 108 puntos firmados por Estados Unidos se convierten en la anotación más alta de cualquier selección en unos cuartos de final de la Copa del Mundo. A eso se suman 31 asistencias, también récord en esta ronda. No fue solo una victoria; fue una exhibición de juego colectivo.

Kahleah Copper, que aportó 10 puntos, lo explicó sin adornos: el balón tenía que moverse. “Cuando ese balón circula, queremos conseguir el mejor tiro posible”, dijo. “Queremos asegurarnos de que todas se involucren. Todas aquí, en esta plantilla, sabemos lo que hacen en sus respectivos equipos de la WNBA. Pero vienes aquí y sacrificas un poco de eso”.

Ese sacrificio se notó en cada posesión: renunciar a un buen tiro para encontrar uno mejor, una bandeja sola, un triple liberado en la esquina. Clark se quedó a las puertas de su segundo doble-doble del torneo, con 10 puntos y nueve asistencias, manejando el ritmo y castigando cualquier desajuste defensivo.

La racha también sigue viva. Con este triunfo, Estados Unidos encadena 34 victorias consecutivas en la Copa del Mundo, una serie que se remonta a la derrota ante Rusia en las semifinales de 2006. Desde que el formato cambió en 1983 para incluir rondas de medallas, el equipo estadounidense no ha fallado ni una sola vez a la cita de la lucha por el podio. No es solo dominio; es una era.

Un susto y una muralla atrás

No todo fue perfecto. En el tercer cuarto, Sonia Citron encendió las alarmas cuando tuvo que abandonar la pista tras recibir un golpe accidental en la nariz con la mano de una jugadora húngara. El gesto preocupado en el banquillo duró poco: Citron regresó para iniciar el último periodo, disipando temores justo antes del tramo final del torneo.

Detrás del vendaval ofensivo, la defensa también envió un mensaje. El plan sobre Dorka Juhasz, la referencia de Hungría y jugadora de Minnesota Lynx, funcionó a la perfección. Llegaba al partido promediando 15,3 puntos y 11 rebotes en el torneo; se fue con solo dos puntos y un 1 de 12 en tiros de campo. Falló sus primeros siete lanzamientos y no vio entrar su primer tiro hasta que restaban 2:26 para el descanso. Estados Unidos la encerró, le negó líneas de pase y le obligó a tirar siempre incómoda.

Hungría, pese al castigo, se marcha con un hito propio: alcanzar por primera vez los cuartos de final en este formato de Copa del Mundo. Su mejor resultado anterior, un quinto puesto en 1957, llegó en tiempos de liguilla todos contra todos, sin rondas de medallas. Esta vez, el techo fue más alto, aunque la diferencia de nivel frente al gigante estadounidense resultó abismal.

El siguiente obstáculo

El próximo paso ya está marcado. Estados Unidos se medirá el sábado al ganador del duelo entre España y Australia en la ronda de medallas. Francia contra China y Bélgica frente a la anfitriona Alemania completaron el cuadro de cuartos.

La racha, los récords, la autoridad en cada posesión… Todo apunta a una selección que no solo quiere ganar, sino dejar una huella estadística y estética en el torneo. La pregunta ya no es si Estados Unidos es favorita.

La cuestión es quién se atreve a discutirle el trono.