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Estados Unidos vence a España y avanza a la final del Mundial

BERLÍN — No fue una exhibición. Fue una batalla. Y en las batallas, esta selección de Estados Unidos casi siempre encuentra la manera de salir viva.

Con 16 puntos de Breanna Stewart y 13 de Kahleah Copper, el equipo estadounidense derrotó 76-66 a una combativa España y se metió en la final de la FIBA World Cup femenina, donde le espera Francia en una reedición de la final olímpica de París 2024, decidida entonces por un solo punto.

Un gigante incómodo

España no se presentó en Berlín para aplaudir el dominio estadounidense. Entró al partido como si no hubiera jerarquías. Nueve de los primeros diez puntos fueron suyos, un 9-1 que silenció de golpe la confianza con la que venía Estados Unidos tras dos victorias cómodas.

Ese 9-1 fue, de hecho, el mayor agujero en el que se había metido el conjunto norteamericano en todo el torneo, superando el -3 que llegó a tener ante Italia en aquel 55-52 sufrido. El marcador se estiró hasta el 16-9 y por primera vez en semanas el banquillo estadounidense tuvo que reaccionar de verdad.

Ahí entraron las caras nuevas. Energía fresca, piernas rápidas, manos agresivas. Y el partido cambió de tono. Un parcial de 12-2 cerró el primer cuarto y dio la vuelta a la dinámica, pero no al guion: España seguía plantada, física, sin complejos.

Un partido de golpes y tiros libres

El segundo cuarto se convirtió en un pulso áspero. Estados Unidos no encontraba su habitual fluidez ofensiva. España endureció cada línea de pase, chocó en cada bloqueo, convirtió cada penetración en un contacto. El resultado: una cascada de faltas y un desfile constante hacia la línea de tiros libres.

Ahí se sostuvo el gigante. En la primera mitad, Estados Unidos lanzó 27 tiros libres y convirtió 19. Solo intentó 26 tiros de campo en ese mismo tramo. Datos que dibujan un partido atascado, de ritmo cortado, en el que el talento ofensivo tuvo que convivir con el barro.

Pese a todo, al descanso el marcador decía 39-36 para Estados Unidos. Ventaja mínima. Nada resuelto. España había logrado lo que muy pocos consiguen: incomodar de verdad a un equipo que encadena victorias y títulos como una rutina.

España aguanta… hasta el último cuarto

La resistencia española no fue un fogonazo inicial. Se mantuvo. El tercer cuarto continuó igual de denso, con Estados Unidos sin encontrar continuidad en ataque y España respondiendo a cada intento de escapada. El partido llegó al inicio del último periodo con un empate a 58 que lo decía todo.

Ahí apareció la versión implacable de Estados Unidos. La que huele sangre y no perdona.

En los primeros minutos del último cuarto, las estadounidenses firmaron un demoledor 12-2 que cambió el paisaje del encuentro. De un 58-58 a un 70-60 con 5:20 por jugar. Diez puntos arriba, la máxima diferencia del choque. No fue un arreón brillante, sino una acumulación de pequeños golpes: defensa más agresiva, mejor selección de tiro, algo más de paciencia y, de nuevo, la seguridad desde el tiro libre.

España ya solo pudo recortar hasta los ocho puntos. Nunca menos. Cada intento de remontada se estrelló contra una defensa que, por fin, olía a Estados Unidos en modo campeonato.

Una racha histórica, a un paso de igualar una leyenda

El triunfo no es solo otro billete a una final. Amplía una racha que empieza a rozar lo legendario: 35 victorias consecutivas en la FIBA World Cup, desde aquella derrota en semifinales ante Rusia en 2006. Desde entonces, todo han sido triunfos.

Ahora, el equipo estadounidense está a una sola victoria de conquistar su quinto título mundial consecutivo. Si lo logra, igualará a la antigua Unión Soviética como la selección con más campeonatos seguidos en la historia del torneo.

La historia entre Estados Unidos y España en el Mundial también sumó un nuevo capítulo. No se veían las caras en esta competición desde la final de 2014, cuando las estadounidenses se colgaron el oro. Aquel torneo marcó, además, el debut de Breanna Stewart con la selección absoluta. Hoy, una década después, sigue siendo el faro en los partidos grandes.

Francia espera, la exigencia se mantiene

El camino no termina aquí. Al otro lado del cuadro aguarda Francia, con la memoria todavía fresca de la final olímpica perdida por un solo punto ante este mismo rival en París 2024. El escenario ahora es distinto, el título también, pero la herida francesa sigue abierta.

Estados Unidos llega a esa final sin la sensación de invencibilidad que a veces la rodea, pero con algo igual de valioso: la certeza de que también sabe sufrir. España la llevó al límite físico, la sacó de ritmo, la obligó a ganar desde la línea de personal —27 de 35 en total— y no desde el espectáculo.

Sobrevivió. Y cuando una campeona sobrevive en un mal día, la pregunta ya no es si puede ganar otro título. La pregunta es quién se atreve a pensar que puede quitárselo.