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Fútbol femenino en los Juegos Asiáticos: polémica por el alojamiento

Un arranque incómodo: el fútbol femenino salta al césped mientras arde la polémica por el alojamiento en los Juegos Asiáticos

Los Juegos Asiáticos en Japón apenas han echado a rodar y ya arrastran una sombra incómoda lejos de los estadios. Delegados surcoreanos han calificado el alojamiento como “el peor de la historia”, una frase contundente que retrata el malestar de varias delegaciones justo cuando el balón empieza a moverse.

La crítica no es menor. Desde Corea del Sur denuncian “una grave escasez” de habitaciones y apuntan directamente a las condiciones de las instalaciones temporales. Un responsable del baloncesto surcoreano describió camas en módulos tipo contenedor marítimo tan cortas que los jugadores no pueden estirarse por completo. Para deportistas de élite que viven de los detalles, dormir mal no es un matiz: es un problema competitivo.

Al otro lado, algunas delegaciones han optado por buscarse la vida. Representantes de Filipinas recurrieron a Airbnb para asegurar un alojamiento que consideraran digno para sus atletas. Una decisión que revela hasta qué punto la organización ha tensado la cuerda en el capítulo de la logística.

Nagoya afronta estos Juegos sin una villa de atletas al uso. En lugar del clásico complejo olímpico, el comité organizador ha montado un rompecabezas de bajo coste: un crucero, cabañas de madera temporales y una red de hoteles repartidos por la ciudad. El objetivo declarado es ahorrar. El peaje, por ahora, se mide en quejas públicas y en la incomodidad de quienes deberían tener la mente puesta solo en competir.

Mientras tanto, el calendario no espera. Aunque la ceremonia de apertura está prevista para el sábado, el fútbol y el baloncesto ya han empezado a escribir la historia deportiva del torneo. En fútbol femenino, Hong Kong vivió un debut áspero: derrota por 5-1 ante China en su estreno este lunes. Un marcador que deja claro el desnivel competitivo, pero también recuerda que, pese al ruido extradeportivo, el césped sigue dictando sentencias.

Entre contenedores, camarotes y habitaciones contadas, los Juegos arrancan con una pregunta incómoda: ¿podrá el nivel deportivo tapar el eco de unas condiciones de alojamiento que ya han encendido a varias delegaciones?