Ismaila Sarr podría dejar Crystal Palace: ¿Qué dice Ally McCoist?
Crystal Palace pelea contra el reloj y contra uno de los gigantes del país. Ismaila Sarr, su gran referencia ofensiva, está presionando para fichar por Liverpool en los últimos días de mercado, y la sensación en el sur de Londres es clara: si se va ahora, el proyecto de Pierre Sage se tambalea.
Desde talkSPORT se apunta que el senegalés ve a los Reds como el siguiente paso natural en su carrera y que en Anfield lo consideran el sustituto ideal de Cody Gakpo, pretendido por Manchester City. El escenario es de alta tensión. Tanto, que Sarr ha borrado de su cuenta de Instagram todo rastro relacionado con Crystal Palace. Un gesto moderno, pero inequívoco.
McCoist, tajante: “Palace no puede permitirse perderlo”
En el club, de momento, se cierran en banda. Con tres años de contrato por delante y el mercado a punto de echar el cierre, en Selhurst Park no contemplan abrir la puerta a su estrella. Y Ally McCoist exige que mantengan esa línea.
“No lo veo ocurriendo”, afirmó en el programa talkSPORT Breakfast. “No estoy seguro de que sea exactamente lo que Liverpool necesita. Simplemente creo que sería un desastre para Palace si lo perdieran”.
El exdelantero escocés no solo mira el lado de Palace. También advierte del rompecabezas que se le puede generar a Andoni Iraola si Liverpool termina de lanzarse a por Sarr.
Según McCoist, la llegada del extremo añadiría un “serio dolor de cabeza” al técnico a la hora de confeccionar sus alineaciones. Y eso en un contexto en el que los Reds están a punto de cerrar también a Bradley Barcola, procedente de Paris Saint-Germain, en una operación que podría alcanzar los 123 millones de libras. Dos fichajes de peso para un ataque ya cargado de talento.
Con Barcola en la rampa de entrada y Sarr en el punto de mira, la competencia en las bandas de Liverpool rozaría lo asfixiante. Un lujo para Iraola, pero un problema para repartir minutos.
Jeff Stelling ve otro Liverpool… con Sarr
No todos comparten la prudencia de McCoist. Su compañero de mesa en el Breakfast, Jeff Stelling, se sitúa en el lado opuesto del debate.
“Creo que lo haría bien en Liverpool”, defendió. “No esperaba que creciera como lo ha hecho en Palace, pero realmente lo ha hecho”.
Los números le respaldan. Desde su llegada desde Marseille en agosto de 2024, Sarr ha firmado 33 goles y 10 asistencias con la camiseta de Crystal Palace. Producción de estrella, no de simple complemento. Sus actuaciones han sido clave para que los Eagles levantaran la FA Cup y la Conference League, dos títulos que han cambiado el estatus reciente del club.
No es solo un velocista de banda. Es un futbolista que decide partidos, que intimida defensas y que ha aprendido a ser determinante en el área rival. Eso es exactamente lo que seduce a Liverpool… y lo que aterra a Palace ante la posibilidad de perderlo.
Un Palace herido… y sin su figura
El drama se acentúa por el contexto deportivo. Sarr todavía no ha disputado un solo minuto esta temporada por una lesión en la ingle. Y sin su faro ofensivo, el arranque de Premier League de Crystal Palace ha sido un golpe de realidad.
Derrota 2-0 ante Everton. Goleada 4-1 frente a Manchester City el pasado viernes. Dos jornadas, cero puntos. Los de Pierre Sage forman parte del reducido grupo de equipos que todavía no han sumado en el campeonato. El aire que se respira no es de pánico, pero sí de preocupación.
En ese escenario, pensar en perder a Sarr justo al final del mercado roza lo suicida. Deportivamente, dejaría un vacío enorme en el frente de ataque. Anímicamente, enviaría un mensaje devastador a una plantilla que ya ha comprobado lo duro que será competir este curso.
El siguiente examen llega el sábado, en el desplazamiento a casa de Fulham. Un partido que ya era importante y que ahora se convierte en algo más: una prueba de carácter mientras el futuro de su mejor jugador se decide a contrarreloj.
Crystal Palace necesita puntos. Necesita calma. Y, sobre todo, necesita a Ismaila Sarr. La cuestión es si podrá retenerlo cuando Liverpool llama a la puerta y el propio jugador parece haber tomado una decisión.






