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Kate Koval cambia de LSU a Baylor por la guerra en Ucrania

La historia deportiva de Kate Koval ya no se entiende solo en términos de puntos y rebotes. La pívot ucraniana, de 20 años, ha cambiado de universidad en Estados Unidos empujada por un contexto que trasciende el baloncesto: la invasión rusa de su país.

Koval ha recibido una exención especial de la NCAA para poder fichar por Baylor University, en Texas, pese a que la ventana de transferencias se cerró en abril. La solicitud partió de Louisiana State University, su anterior equipo, que avaló el trámite ante el organismo.

Hasta hace apenas unos meses, nada hacía pensar en una ruptura. Koval disputó los 35 partidos de LSU la pasada temporada, con medias de 8,3 puntos y 6,3 rebotes por encuentro. Un rol sólido, minutos importantes, proyección clara. Pero el tablero cambió con la llegada a Baton Rouge de la joven rusa Anna Minaeva, de 17 años.

Poco después de ese fichaje, LSU anunció la salida de Koval alegando “motivos personales” tras su primera campaña en el programa. La jugadora decidió entonces explicar públicamente el verdadero trasfondo de su adiós.

En un mensaje publicado en Instagram, Koval expuso la dimensión íntima del conflicto: su padre sirve en el ejército ucraniano y, según escribió, siente un orgullo enorme por defender a su país frente a la agresión rusa. Para ella, la guerra no es un titular lejano ni un mapa en televisión. Es una herida diaria.

Contó que personas cercanas a su entorno han muerto o han resultado heridas en ataques rusos, y que lugares donde creció y donde empezó a jugar al baloncesto han sido destruidos por misiles. Con ese peso emocional, la coincidencia entre la incorporación de una jugadora rusa y su propia realidad familiar la llevó a replantearse su futuro en LSU.

“La magnitud de esta situación y el profundo efecto personal que ha tenido en mí, en mi familia y en quienes queremos, que siguen viviendo y combatiendo esta guerra, en última instancia me hizo cuestionar si LSU seguía siendo el lugar adecuado para mí”, explicó en esa publicación.

Para que un estudiante-atleta pueda recibir una exención de la NCAA fuera del periodo oficial de transferencias, el organismo exige circunstancias atenuantes o hechos ajenos al deporte y fuera del control del deportista. Además, el suceso que motiva la petición debe haberse producido después del último momento en que el jugador podía entrar en el portal de transferencias.

En este caso, la NCAA aceptó el argumento y abrió la puerta a que Koval se moviera a otro programa pese al cierre del mercado. Baylor, uno de los nombres de peso en el baloncesto universitario, se convierte así en el nuevo destino de una jugadora que llega con experiencia inmediata en la élite NCAA y una carga emocional poco habitual para su edad.

BBC Sport ha contactado con LSU para aclarar bajo qué términos exactos se solicitó la exención. Mientras tanto, Koval se prepara para empezar una nueva etapa en Waco, con un balón en las manos y una guerra, inevitablemente, en la cabeza.