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Kawhi Leonard espera en Miami mientras los Clippers se reorganizan

Kawhi Leonard ya se entrena como jugador de los Raptors. Pero, oficialmente, sigue siendo jugador de los Clippers. Esa es la paradoja que domina ahora mismo a la NBA.

Según informó Jake Fischer, Leonard está en Miami, participando en un minicamp organizado por jugadores de Toronto, a la espera de que Los Angeles dé el último visto bueno al traspaso ya acordado. El jugador y la franquicia canadiense dan por hecho que el movimiento se cerrará. Falta algo tan simple —y tan complejo a la vez— como que alguien en la nueva estructura de los Clippers firme.

Un traspaso bloqueado por los despachos

El motivo del bloqueo no está en la pista, sino en los despachos. Steve Ballmer, propietario de los Clippers, y Lawrence Frank, presidente de operaciones deportivas, cumplen sanciones de la NBA. La liga también castigó a la presidenta de negocio, Gillian Zucker, con un año de suspensión.

En plena reconfiguración interna, la franquicia angelina todavía está “trabajando” en su nueva estructura de toma de decisiones, según las fuentes citadas por Fischer y Marc Stein. Hasta que esa cadena de mando quede clara, el traspaso de Leonard a Toronto permanece en pausa técnica.

John Hollinger explicó que, con Ballmer fuera un año y Frank seis meses, serán otras figuras dentro de la organización quienes tengan que empujar el acuerdo hasta la meta. Y ahí está el atasco: hay un pacto, hay un paquete de picks, hay un jugador con una extensión “jugosa” esperándole en Canadá… pero no hay todavía la firma final.

Por qué los Clippers no pueden echarse atrás

La gran pregunta flota sobre la liga: ¿podrían los Clippers intentar deshacer el acuerdo? Hollinger lo califica de “altamente improbable”. Los motivos son contundentes.

Los Clippers reciben dos primeras rondas, una segunda y un intercambio de primera ronda de parte de Toronto. Activos que el equipo necesita con urgencia después de haber perdido, por sanción, medio lustro de elecciones de primera ronda. Es, en la práctica, una vía de escape para un proyecto que ya asumió que su ventana competitiva inmediata se había cerrado.

Además, Leonard entra en su último año de contrato en Los Angeles. Si el club lo retuviera, su valor de mercado se desplomaría. El propio acuerdo de traspaso es, en sí mismo, una admisión de que la era Kawhi en los Clippers había llegado a su fin. Para el jugador, el incentivo es claro: en Toronto le espera una extensión millonaria una vez se consume el traspaso.

Toronto, sin plan B

En el otro lado del tablero, los Raptors tampoco están en posición de tensar la cuerda. La temporada baja, en esencia, se ha terminado. No hay margen para un plan alternativo de impacto si el movimiento se cae a estas alturas.

Hollinger detalla que Toronto llegó a “pisar el freno” inicialmente, preocupada por las posibles sanciones directas a Leonard: una larga suspensión o incluso la anulación de su contrato. El informe externo encargado por la NBA, de 35 páginas, y las sanciones posteriores despejaron ese miedo. Con el jugador libre de un castigo severo, la franquicia canadiense dio luz verde definitiva al traspaso.

Podrían intentar renegociar a la baja aprovechando el caos en Los Angeles. Pero en la NBA las operaciones se sostienen sobre la confianza. Correr la voz de que un equipo intenta rebajar un acuerdo ya cerrado tiene un coste reputacional que pocos están dispuestos a pagar. Y menos un equipo que, como Toronto, no tiene alternativa clara para 2026-27 si este traspaso se rompe.

El informe que sacudió a la liga

El caso que ha arrastrado a los Clippers a este terremoto institucional se detalla en ese informe de 35 páginas elaborado por el despacho externo Wachtell Lipton y hecho público por la NBA. El periodista Law Murray subrayó que no es “100% transparente”, pero sí “muy minucioso”.

La liga fue extremadamente cuidadosa con sus comunicados durante la investigación. Nada de retransmitir el proceso “jugada a jugada”. Solo cuando el informe estuvo listo, la NBA explicó con claridad por qué lanzaba ese comunicado y por qué las sanciones eran tan duras.

En el centro del caso, tal y como explicó Shams Charania, está la frontera entre una simple “introducción” entre jugador y patrocinador —algo habitual y permitido— y la negociación activa de acuerdos millonarios por parte de ejecutivos del equipo en nombre del jugador.

Según las conclusiones de la NBA, Gillian Zucker no se limitó a presentar a Leonard a una empresa. En al menos una ocasión, negoció un acuerdo en los millones con una compañía y un intermediario “en nombre de Kawhi Leonard” antes incluso de llegar al punto formal de una introducción. Esa línea cruzada es la que convirtió un procedimiento habitual en una violación grave del marco salarial y de patrocinios de la liga.

Draymond Green y el debate sobre el tope salarial

El escándalo no solo ha puesto bajo el foco a los Clippers y a Ballmer. También ha reabierto un debate de fondo sobre el propio sistema económico de la NBA.

Draymond Green, en su podcast, giró la conversación hacia el tope salarial. Para él, el caso Leonard expone una contradicción central: una liga que se vende como centrada en el jugador, pero que limita de forma estricta cuánto y cómo puede ganar, incluso cuando el dinero viene de patrocinadores de equipos o de la propia liga.

Green celebró que “el grueso de la sanción” haya recaído sobre la franquicia y no sobre Leonard. Recordó que durante semanas se habló de una posible suspensión para el alero, algo que finalmente no ocurrió. Y remarcó que aquí había una oportunidad para que un jugador ganara “20 o 30 millones” extra y, en lugar de verlo como un éxito, el sistema lo convirtió en un problema.

El mensaje es claro: para una parte influyente del vestuario NBA, el caso Clippers no solo va de incumplimientos, va de un modelo económico que muchos consideran demasiado restrictivo para las estrellas en una liga multimillonaria.

Un año de investigación y una franquicia en el alambre

El periodista Pablo Torre recordó que su investigación sobre los Clippers, Ballmer y Leonard lleva un año en marcha. Desde la primera entrega, en septiembre de 2025, hasta la decimoquinta, emitida en directo apenas 90 minutos después del anuncio oficial de las sanciones, el caso ha ido creciendo hasta convertirse en uno de los mayores terremotos institucionales recientes en la NBA.

La publicación del informe externo y el castigo a la cúpula de los Clippers representan un raro ejemplo de “rendición de cuentas” para una de las fortunas más poderosas del deporte. Pero dejan a la franquicia en una situación frágil, con su propietario apartado, su estructura deportiva tocada y su gran estrella con un pie y medio fuera.

Mientras tanto, en Miami, Kawhi Leonard se entrena con sus futuros compañeros, esperando una firma que todo el mundo da por segura, pero que nadie en Los Angeles parece en condiciones de estampar hoy.

La pregunta ya no es si el traspaso se hará, sino cuánto tiempo puede permitirse la NBA tener a uno de sus jugadores más importantes atrapado entre dos equipos por culpa del caos en los despachos.