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Kobbie Mainoo brilla en el mediocampo del Manchester United

El Manchester United ha vaciado la caja fuerte este verano para reconstruir su centro del campo. Unos 150 millones de libras en fichajes, una declaración de intenciones para devolver el control del juego a Old Trafford. Sin embargo, en la goleada 5-2 ante el Ipswich, el dueño real de la zona ancha no llegó en avión privado ni con gran presentación. Salió de los campos de Cheadle, en Stockport. Se llama Kobbie Mainoo y es producto de la academia.

En un equipo remozado, el canterano fue el faro. Ritmo, criterio, agresividad sin balón. El partido pedía jerarquía y la encontró en el centro del campo, en un jugador que no ha costado un solo euro de traspaso.

Maguire, rendido ante el “monstruo” del centro del campo

Harry Maguire no se anduvo con rodeos al analizar la actuación del joven en Old Trafford. El defensa, que lo ve de frente y también “desde detrás”, como él mismo subrayó, se deshizo en elogios.

“Pensé que estuvo brillante, Kobbie”, dijo el central, subrayando que el centrocampista prácticamente no había tenido minutos en pretemporada. Pese a esa falta de rodaje, lo calificó de “magnífico” y destacó el “gran esfuerzo” que hizo durante todo el encuentro.

El elogio no se quedó solo en lo que se ve con balón. Ahí llegó la frase que más ruido hará en los próximos días dentro del vestuario del United: para Maguire, el trabajo de Mainoo sin pelota “ha mejorado muchísimo” desde la llegada de Michael Carrick al banquillo. El capitán señaló directamente al cuerpo técnico: mérito del entrenador y de su staff, sí, pero también de la capacidad del jugador para absorber conceptos y convertirlos en impacto real sobre el césped.

Según Maguire, el joven mediocampista “se está convirtiendo en un auténtico monstruo ahí dentro”. No lo dijo a la ligera. Enumeró sus virtudes: gana muchos segundos balones, se impone en los duelos y convierte la zona central en un lugar incómodo para cualquiera. “No vas a querer jugar contra él ahí dentro”, remató. En boca de un defensa internacional, esa es quizá la mayor de las alabanzas.

El futuro del United pasa por sus botas

El discurso de Maguire no solo miró al presente. Miró una década hacia adelante. Recordó que Mainoo “es muy joven” y que, si el club quiere que vista la camiseta del United durante otros diez años, tendrá que convivir con inevitables baches de rendimiento. Puso como ejemplo los altibajos de Marcus Rashford y del propio Maguire: parte del oficio, parte del peso de jugar a ese nivel.

La diferencia, a ojos del central, está en la cabeza del chico. Lo describió como “muy centrado”, “muy sereno” y con una gran fe en su propio talento. Esa mezcla de calma y convicción es la que le hace pensar que Mainoo será “un jugador magnífico para este club durante muchos, muchos años”.

Mientras los focos apuntan a los fichajes millonarios, el United descubre que su pieza más fiable en el corazón del equipo podría ser la que lleva años creciendo en silencio en su propia casa. En un verano de gasto desorbitado, la noche ante el Ipswich dejó una pregunta incómoda para la dirección deportiva: ¿y si el mediocampo del futuro ya estaba aquí desde el principio?