logo

Liverpool enfrenta incertidumbres en el mercado y el proyecto de Iraola

La temporada ya ha arrancado, pero Anfield sigue respirando incertidumbre. El equipo de Andoni Iraola ha echado a andar, sí, pero el ruido de fondo no viene del césped, sino del reloj del mercado. El cierre del plazo de fichajes se acerca y el Liverpool continúa corto de efectivos en zonas clave. Todo mientras se asoma el debut oficial de Iraola en casa, el sábado al mediodía ante Nottingham Forest, y se divisan en el horizonte la League Cup y la Champions League.

El club está en plena transición y la afición lo sabe. Por eso pregunta. Y las respuestas no siempre tranquilizan.

El relevo de Salah, una carrera contra el reloj

La gran cuestión gira en torno al vacío que deja Mohamed Salah. Su salida estaba anunciada desde hace tiempo. La sensación entre muchos aficionados es clara: el Liverpool se ha movido tarde para encontrar un heredero en la banda derecha.

El plan, sin embargo, existió desde el inicio del verano. El nombre marcado en rojo era Yan Diomande. El jugador quería venir, el objetivo parecía asumible y desde el club se interpretó que había una ventana real para cerrar la operación. Entonces apareció el freno: RB Leipzig colocó un precio disuasorio y la operación se enredó. Diomande acabó aprovechando el interés de Liverpool y Paris Saint-Germain para asegurarse un movimiento de peso hacia Real Madrid. No sería el primero en jugar esa carta.

Ese giro dejó al Liverpool a contrapié. A ello se sumó la postura de PSG con Bradley Barcola, por el que exigieron cantidades muy altas cuando el club inglés buscaba reforzar aún más su ataque. El resultado es el que se ve hoy: a pocos días del cierre del mercado, el Liverpool sigue rastreando un extremo derecho.

La imagen no es buena. Aunque muchos rivales de la Premier League también apuren hasta el final, ver a un club del tamaño del Liverpool aún “rascando” opciones para sustituir a Salah refuerza la sensación de improvisación.

Un centro del campo sin ancla… y sin “once tipo”

Otra duda que flota sobre el proyecto de Iraola: el mediocentro defensivo. Todo apunta a que no llegará nadie específico para esa posición. Eso abre otra pregunta: ¿cuál será el mejor centro del campo del Liverpool?

La respuesta, hoy, no es un nombre propio, sino una idea. No habrá un trío fijo, sino una rotación pensada “según el partido”, un enfoque que en su día dio buenos resultados con Jürgen Klopp. Iraola parece caminar por esa misma senda.

Alexis Mac Allister, Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai forman el núcleo duro de las opciones para los dos puestos más retrasados en la medular. Szoboszlai, además, se perfila como alternativa a Florian Wirtz en la mediapunta, en ese rol de número 10 que debe dar la última chispa en tres cuartos.

Detrás de ellos, las incógnitas se multiplican. Wataru Endo solo ha sido titular en dos partidos de Premier League en más de dos temporadas. Trey Nyoni ilusiona como adolescente con talento, pero aún no ha sido titular en la élite. El mensaje técnico es claro: el club confía en lo que tiene. El mensaje crítico es igual de evidente: el equipo lleva más de un año necesitando un mediocentro de oficio y la herida sigue abierta.

Richard Hughes, un adiós que se da por hecho

El ruido no solo está en el césped ni en el mercado de jugadores. También alcanza a los despachos. La figura de Richard Hughes, actual director deportivo, parece tener las horas contadas en Anfield.

Dentro del club crece la sensación de que Hughes saldrá una vez se cierre la ventana de verano. Su destino más probable apunta a la Saudi Pro League, concretamente a Al Hilal. Un movimiento que, de confirmarse, volvería a dejar al Liverpool en un punto delicado en la planificación deportiva.

En cuanto a su relevo, el club no ha dejado ver aún ninguna hoja de ruta clara. Una opción lógica sería mirar hacia dentro: Julian Ward, hoy director técnico del grupo Fenway Sports Group, ya ejerció como director deportivo del Liverpool y podría regresar a ese rol. Pero, por ahora, no hay señales firmes de que se esté preparando un relevo inmediato. Otra incógnita más en un verano ya de por sí agitado.

El caso Gakpo y la delantera: reforzar o debilitar

En medio de esta tormenta, surge otro debate que incomoda a parte de la grada: la posible salida de Cody Gakpo. Sobre el papel, el Liverpool necesita sumar atacantes, no restar. Por eso cuesta entender que se contemple la opción de vender al neerlandés.

Solo hay un matiz que podría cambiar la lectura: la voluntad del jugador. Tras un curso en el que una parte de la afición le señaló, no sería descabellado que Gakpo valorase un cambio de aires. Pero lo que se ha visto en este arranque de temporada cuenta otra historia: su actitud es la de alguien que quiere quedarse y pelear su sitio.

Si finalmente sale, el club se vería obligado a traer no uno, sino dos atacantes para la línea ofensiva. Y todo con la idea de que uno de ellos asuma casi de forma permanente el rol de suplente de Alexander Isak hasta que Hugo Ekitike esté de vuelta. Otra operación compleja, comprimida en los últimos días de mercado.

Parte médico: cautela y paciencia

Las lesiones añaden otra capa de incertidumbre. Giovanni Leoni, Joe Gomez, Hugo Ekitike y Conor Bradley siguen fuera, sin fechas cerradas de regreso. El club prefiere prudencia absoluta.

Ekitike se ha marcado como objetivo volver el Boxing Day. Es su propia referencia, pero la realidad de una lesión de Aquiles tan seria invita a pensar que no se verá su mejor versión hasta la próxima temporada. Bradley, lesionado desde principios de enero, es otro caso en el que el cuerpo técnico no quiere correr riesgos: nada de sobrecargas ni prisas con el lateral derecho.

Leoni está cada vez más cerca de regresar a los entrenamientos con el primer equipo. Sin embargo, tras casi un año parado, también será tratado con extremo cuidado: minutos muy controlados antes de Navidad. Joe Gomez, por su parte, apunta a volver antes que el resto, pero preocupa que ya lleve un mes fuera de combate. En una plantilla corta, cada ausencia pesa el doble.

Un clima enrarecido: pocas caras nuevas y viejos errores

La última cuestión que late en el ambiente es más emocional que táctica: ¿por qué tanto pesimismo alrededor del Liverpool?

La respuesta nace de dos frentes. Por un lado, el mercado. Todo el mundo sabía desde hace meses qué posiciones necesitaban refuerzos urgentes. Hoy, a pocos días del cierre, muchas de esas carencias siguen ahí. Por otro, el campo. Los errores vistos en el estreno liguero ante Newcastle United son un déjà vu incómodo: son los mismos fallos de hace un año.

Cuando el banquillo cambia, pero el once apenas se renueva, a la afición le cuesta engancharse a la idea de un “nuevo proyecto”. Hay ilusión por Iraola, sí, pero la falta de fichajes de peso enfría el entusiasmo.

Quizá los últimos días de mercado cambien el tono. Quizá llegue ese extremo derecho, tal vez un mediocentro, quizá un delantero más. De momento, la realidad es tozuda: por primera vez en varios años, nadie coloca al Liverpool entre los candidatos serios al título.

La pregunta es cuánto tardará este equipo, entre dudas, lesiones y decisiones en los despachos, en demostrar que esa previsión se ha quedado corta.