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Premier League Semana 4: Leeds Domina, City Resiste y Newcastle Se Hund

La cuarta jornada del baremo de rendimiento de la Premier League vuelve a resetear el tablero. No cuenta la clasificación oficial, solo cómo jugó cada equipo en su último partido. Un fin de semana con nueves dominantes, expulsiones que no siempre ayudaron al que se quedó con uno más y un central de 34 años marcando desde otra galaxia.

Este es el retrato, de arriba abajo, de cómo compitió cada club.

1. Leeds United (la semana pasada: 3.º)

Leeds United 4-1 Newcastle United

Noche grande en Elland Road. De esas que se quedan grabadas.

Daniel Farke habló de “mis chicos fueron brillantes” y no sonó a tópico. Leeds fue un vendaval, sobre todo en una primera parte en la que Newcastle apenas pudo respirar. Jayden Bogle aparecía en todas partes: cerrando su área, tapando un cabezazo que iba dentro de Dominic Calvert-Lewin… y firmando un gol casi sin saberlo.

El plan fue sencillo y brutal: cargar el área, ritmo alto, presión constante. Newcastle se aferraba al descanso como a un salvavidas mientras Leeds llegaba en oleadas.

Calvert-Lewin dio una exhibición de delantero centro clásico. Intimidó a Sven Botman y Malick Thiaw por arriba y por abajo. Marcó, asistió y aun así su hoja de estadísticas se quedó corta para lo que hizo. Noah Okafor, entrando desde la izquierda, puso su firma también en el marcador.

Detrás, el trío de Anton Stach, Ethan Ampadu y Ao Tanaka se comió el centro del campo rival. No les dejaron ni un segundo para pensar.

Un Leeds feroz, con alma y con fútbol. “Una actuación de primer nivel”, remató Farke. Fue exactamente eso.

2. Brighton (la semana pasada: 17.º)

Coventry City 0-5 Brighton

Dos palabras: Lewis Dunk.

El capitán de Brighton clavó un disparo desde unos 30 metros que entra directo en la conversación por el gol de la temporada. Un central veterano, 34 años, levantando la cabeza y poniendo la pelota en la escuadra con una calma insultante.

Lo más llamativo: este Brighton de Fabian Hurzeler está goleando sin tres de sus armas ofensivas principales. Yankuba Minteh, Kaoru Mitoma y Georginio Rutter apenas han aparecido en la Premier, y aun así el equipo firma más de tres goles por partido.

En Coventry fue una masacre. Malick Yalcouye castigó una defensa blanda y dejó en evidencia a quienes no entendieron por qué jugó tan poco en el Championship con Swansea. Charalampos Kostoulas se permitió el lujo de adornarse con malabares antes de definir. Y luego llegó el zarpazo lejano de Dunk, como si fuera lo más normal del mundo.

En el medio, Pascal Gross y Yasin Ayari se entendieron de maravilla. Ambos marcaron y dieron una lección de cómo se maneja un partido desde la sala de máquinas.

Brighton no solo gana. Aplasta.

3. Nottingham Forest (la semana pasada: 13.º)

Aston Villa 1-2 Nottingham Forest

Oliver Glasner lo resumió con calma: no fue solo la victoria, fue el cómo. Sobre todo tras el descanso.

Forest salió del vestuario como si le hubieran cambiado las pilas. Se adueñó de cada balón dividido, jugó con una intensidad que desbordó a Aston Villa y convirtió el partido en un monólogo durante un tramo largo del segundo tiempo.

Liam Delap fue el mejor sobre el césped. Golazo desde fuera del área al minuto de la reanudación, un cabezazo al lateral de la red, otro tanto anulado. Siempre amenazante, siempre ofreciendo una referencia.

Xaver Schlager volvió a destacar junto a James McAtee. El austriaco repartió diagonales preciosas y rozó el gol con un cabezazo tras centro de Daniel Muñoz. Precisamente Muñoz destrozó la banda derecha, más todavía cuando la lesión de Ian Maatsen dejó a Villa con diez para los últimos 14 minutos, después de una entrada de McAtee que rozó algo más que la amarilla.

El 2-1 llegó, cómo no, por ese costado. Morgan Gibbs-White, con un toque sutil, participó en la jugada decisiva.

Y sí, Neco Williams: ese control bajando un balón del cielo no pasó desapercibido.

4. Manchester City (la semana pasada: 7.º)

Manchester United 0-1 Manchester City

Olvide el caos del VAR por un momento. El verdadero relato está en cómo Manchester City convirtió una roja temprana en ventaja táctica.

Phil Foden fue expulsado a los 23 minutos por una patada a Bruno Fernandes. Enzo Maresca reaccionó sin temblar. Ajustó el bloque, bajó líneas, eliminó las transiciones que tanto alimentan a Manchester United y tomó una decisión dura pero acertada: retirar al jugador más creativo, Rayan Cherki, al descanso.

El cambio de guion fue claro. Iliman Ndiaye entró para correr, aguantar balón y estirar al equipo. Lo hizo de maravilla. Erling Haaland, que no regala elogios, dijo después que Ndiaye le recordó “un poco a Neymar” en algunas acciones.

Elliot Anderson volvió a dejarse el alma, omnipresente de área a área. En diez contra once, City manejó los tiempos, negó espacios a Rashford y compañía y acabó encontrando el gol que la tecnología nunca debió cuestionar.

Con uno menos durante más de una hora, City dio una lección de control y oficio en Old Trafford.

5. Arsenal (la semana pasada: 1.º)

Sunderland 0-2 Arsenal

Arsenal ganó sin brillo. Y eso también cuenta.

En Wearside no se vio la sinfonía ofensiva que destrozó a Chelsea una semana antes. El mérito fue de Sunderland, que convirtió el partido en una batalla física, incómoda, de duelos constantes.

Mikel Arteta y sus jugadores aceptaron el reto. Se mancharon las manos, bajaron al barro y no se quejaron. Incluso los recién llegados ya entienden el código. Christos Tzolis, desbordado en Villa Park ante Matty Cash, respondió esta vez corriendo medio campo para tirarse al suelo en una entrada tras una decisión en contra.

David Raya volvió a demostrar por qué muchos le consideran el mejor portero de la liga. Detuvo un penalti clave a Enzo Le Fée y, apenas unos instantes después, Arsenal se adelantó con un misil lejano de Bruno Guimaraes tras entrar desde el banquillo.

Sunderland apretó hasta el final. Arsenal no se dobló. Aquellos tiempos de colapsar bajo presión parecen, de momento, archivados.

6. Hull City (la semana pasada: 16.º)

Chelsea 2-2 Hull City

Hull no fue a Stamford Bridge a sobrevivir. Fue a ganar.

El detalle más revelador del partido quizá llegó en el tramo final: con el 2-2 en el marcador, el equipo de Sergej Jakirovic seguía lanzándose hacia delante, no refugiándose en su área. Mohamed-Ali Cho tuvo en sus botas un triunfo histórico, pero no conectó bien un centro magnífico, otra vez, de Ryan Giles.

Etiquetado como candidato claro al descenso antes de empezar la temporada, Hull ha firmado el tercer mejor arranque de un ascendido en la historia de la Premier: ocho puntos en cuatro jornadas.

Sin balón, el libreto ya es conocido: 5-4-1 estrecho, bloque bajo, líneas juntas. Con balón, otra historia. Mohamed Belloumi se ha convertido en el gran generador de juego, con dos goles en el Bridge y una autoridad impropia de un recién llegado.

La ética de trabajo se vio en una imagen: minuto 92, Regan Slater le roba la pelota a Valentin Barco en campo rival. Sin piernas cansadas, sin concesiones. Este equipo corre por Jakirovic hasta el último segundo.

7. Fulham (la semana pasada: 20.º)

Liverpool 0-0 Fulham

Alvaro Arbeloa necesitaba una actuación así. Su equipo también.

Tras un inicio de curso durísimo y críticas internas incluidas, sacar un 0-0 de Anfield significó mucho más que un punto. Fulham defendió bien, atacó con criterio y redujo a Liverpool a un puñado de intentos sin filo.

David Affengruber debutó en la Premier en el centro de la zaga, sustituyendo a Joachim Andersen, y cumplió. Alex Iwobi, liberado en una posición más adelantada por la izquierda, flotó por dentro, ese rol que Arbeloa describió como “extremo interior en el bolsillo”. Combinó con Antonee Robinson, se ofreció entre líneas y dio aire en cada salida.

Arriba, Josh King fue Josh King: desmarques a la espalda, un recorte que dejó sentado a Dominik Szoboszlai y una sensación constante de peligro. Un jugador para disfrutar mientras dure.

Solo faltó el gol. Gonzalo Garcia lo tuvo, pero Jeremy Jacquet sacó su disparo sobre la línea. Fulham se quedó sin premio completo, pero recuperó algo igual de importante: sensación de equipo.

8. Bournemouth (la semana pasada: 5.º)

Bournemouth 2-2 Brentford

Marco Rose lo dijo claro: le gustó cómo atacó su equipo. Y se notó.

Bournemouth se está convirtiendo en la debilidad de cualquiera que vea los partidos completos y no solo los marcadores. Juega bien, genera ocasiones, combina con sentido. Y no gana.

Ante Brentford dejó otra jugada para guardar. En el tramo final, una acción que arrancó en campo propio, pasó por Ryan Christie, Alex Scott, Tyler Adams y Marcus Tavernier, y terminó con un disparo de Rayan que no estuvo a la altura del resto. Ese contraste define su momento: fútbol notable, pegada insuficiente.

Antonio Silva, el propio Rayan (antes también) y Scott desperdiciaron oportunidades claras en una tarde en la que Evanilson se vació entre centrales, bajando balones, atacando espacios y castigando una y otra vez a la defensa rival con la ayuda de los envíos en largo de Silva.

Keith Andrews, técnico de Brentford, lo llamó “un rival complicado”. Lo es. Pero Bournemouth volvió a dejar escapar una ventaja. Ya van cuatro jornadas seguidas por delante en el marcador sin cerrar el partido. Los errores individuales les siguen costando puntos.

9. Ipswich Town (la semana pasada: 19.º)

Crystal Palace 2-3 Ipswich Town

Un partido extraño, pero con un patrón claro cuando se mira de cerca.

Gary O’Neil defendió que su Ipswich mereció ganar. Los números le respaldan: más disparos, más tiros a puerta, más toques en el área rival y un xG al menos doble que el de Crystal Palace.

Con un hombre más desde la expulsión de Axel Disasi en la primera parte, Ipswich dominó el contexto… pero no siempre el juego. En la segunda mitad sufrió un tramo largo, con el 2-2 en el marcador, y pudo encajar el tercero en un remate clarísimo de Anan Khalaili solo en el segundo palo.

O’Neil señaló también las ocasiones que su equipo desperdició justo tras el descanso. Y, sobre todo, elogió a Leif Davis. El lateral zurdo volvió a ser decisivo: centro perfecto para el primer gol, tanto propio en la segunda diana y participación directa en la tercera con un cabezazo al larguero que generó el remate definitivo.

Para ser lateral, no está nada mal.

10. Sunderland (la semana pasada: 2.º)

Sunderland 0-2 Arsenal

Quien quiera estudiar el oficio de jugar de espaldas a portería tiene que ver este partido. Clase magistral de Brian Brobbey.

Los datos no vienen de una base de datos, sino de la libreta. Minuto 94: Nordi Mukiele mete un pase raso a Brobbey, que aguanta a Ezri Konsa por novena vez en el encuentro, protege el balón, lo descarga y permite a Sunderland seguir atacando. Así durante todo el duelo. Imparable.

El plan fue explotar su potencia. Pelotazos frontales, intensidad máxima, duelos constantes. En los primeros segundos, Granit Xhaka le roba el balón a Myles Lewis-Skelly. A los dos minutos, Brobbey ya había chocado y derribado a Konsa en la presión. Arsenal entendió el mensaje.

El partido se decidió en dos minutos fatales para Sunderland: penalti de Enzo Le Fée, parada de David Raya y, acto seguido, golazo lejano de Bruno Guimaraes para Arsenal.

Sunderland perdió, pero dejó una imagen clara: este equipo, con un nueve como Brobbey, va a incomodar a muchos.

11. Chelsea (la semana pasada: 8.º)

Chelsea 2-2 Hull City

Chelsea concede goles. Es su seña de identidad reciente. Ya son 20 partidos seguidos de Premier sin dejar la portería a cero. Hull fue el último en sacar tajada de una fragilidad que mezcla errores individuales y desajustes colectivos.

Lo paradójico es que el equipo de Xabi Alonso también produce fútbol atractivo. El primer gol llegó a los siete minutos, con Cole Palmer, Joao Pedro y Morgan Rogers combinando con una fluidez que hacía pensar en una tarde plácida. Nada más lejos.

En la acción del 1-1 se vio lo básico que falla. “No dejes botar el balón”. Chelsea lo dejó botar dos veces. Malo Gusto, Jorrel Hato y Wesley Fofana quedaron retratados en la jugada.

Alonso fue claro: “Si eres blando o no estás preparado, te castigan, y nos han castigado así”. Más allá de los duelos, el equipo sufre a campo abierto, concede demasiado en transición y echa de menos a Moises Caicedo en el corazón del medio.

El final fue puro caos: Palmer, Rogers, Joao Pedro, Estevao y Danny Welbeck buscando el 3-2, mientras Hull presionaba con todo a un Valentin Barco desbordado. Entretenido, sí. Fiable, no.

12. Everton (la semana pasada: 9.º)

Tottenham Hotspur 0-0 Everton

¿Punto ganado o oportunidad perdida?

David Moyes admitió que Spurs pudo arrollar a Everton en el primer cuarto de hora. Pero también subrayó un dato revelador: “El portero no tuvo mucho trabajo”.

La primera parada real de Jordan Pickford llegó tras el descanso, un tiro flojo de Matheus Fernandes. La segunda, en el 89, sirvió para corregir su propio error en una salida de balón defectuosa.

Everton sufrió en fases, sí, pero se sostuvo atrás. Jarrad Branthwaite se multiplicó, con dos bloqueos decisivos ante Fernandes y Sandro Tonali. Por delante, James Garner puso la intensidad, robos y coberturas.

Garner participó también en la mejor ocasión ofensiva de su equipo, combinando con Kiernan Dewsbury-Hall antes de que Brennan Johnson rozara el gol. Dewsbury-Hall tuvo otra después de que Antonin Kinsky se atreviera con “el pase más peligroso del fútbol” en el peor momento, como ya le ocurrió a Alisson frente a Fulham.

Everton, al final, no hizo lo suficiente para ganar. La pregunta queda en el aire: ¿debió arriesgar más ante un Tottenham hundido anímicamente?

13. Tottenham Hotspur (la semana pasada: 14.º)

Tottenham Hotspur 0-0 Everton

La película se repite.

Quince minutos de ilusión, ritmo y chispa. Y luego, nada.

En su mejor tramo, Spurs tampoco dio sensación de verdadero peligro. La jugada que lo resume llegó en el minuto 6: Savio habilita a Matheus Fernandes, con opción clara de disparo. En lugar de tirar, pisa el balón, duda… y la ocasión se esfuma.

Este Tottenham transmite lo que es: un equipo sin confianza. Tras ese arranque, volvió la circulación lenta, segura, sin riesgo. Una secuencia lo ilustró a la perfección en el minuto 38: Micky van de Ven roba en el círculo central, Tonali juega seis metros a Fernandes, Fernandes devuelve, Tonali toca a Rodrigo Bentancur, que está al lado, y este regresa a Tonali. Pasecitos inofensivos que desesperan a cualquiera.

Con cinco minutos por jugar, Mohammed Kudus y Lucas Bergvall repitieron la jugada, un muro de rebote sin sentido que enfadó tanto a Roberto De Zerbi como a la grada.

Dos tiros a puerta en todo el partido. Uno recibido con aplausos irónicos de sus propios aficionados. El síntoma es evidente.

14. Brentford (la semana pasada: 18.º)

Bournemouth 2-2 Brentford

Este no fue el Brentford que desbordó a Spurs en la primera jornada ni el que arrasó a Leeds durante 45 minutos en Elland Road.

Kevin Schade, autor de los dos goles en Bournemouth, reconoció que su equipo tuvo “suerte” de marcharse con un punto. Y los datos lo respaldan.

Los dos únicos disparos a puerta de Brentford acabaron dentro. Uno, servido en bandeja por un pase errático del portero Djordje Petrovic. El equipo nunca encontró ritmo, ni siquiera cuando iba por delante. Vivió pendiente de que Bournemouth siguiera fallando más que de generar peligro propio.

Mamadou Sangare participó en la acción del primer gol, robando a Adrien Truffert, pero está lejos del nivel de sus dos primeras jornadas.

La preocupación mayor tiene nombre: Igor Thiago. Todavía no se ha estrenado en la Premier y apenas dejó huella en el Vitality Stadium. Hoy por hoy, la amenaza ofensiva de Brentford empieza y termina casi siempre en Schade. Es poco.

15. Liverpool (la semana pasada: 4.º)

Liverpool 0-0 Fulham

Andoni Iraola lo definió con precisión: partidos así se ganan con una jugada a balón parado o un destello de talento arriba.

Liverpool tuvo alguna opción en estrategia. Un cabezazo de Victor Muñoz que Bernd Leno sacó bien y una semiocasión para Alexander Isak en el descuento. El momento de brillantez nunca llegó.

Bradley Barcola sigue buscando su mejor tono físico. Florian Wirtz firmó una tarde gris, apenas un chispazo en un taconazo que lanzó a Barcola por banda. El centro atrás del francés no encontró a Isak. Y ahí se terminó casi todo.

Tras dos triunfos seguidos ante Ipswich y Atletico Madrid, el equipo se quedó sin energía ni ideas. Lento, previsible, falto de colmillo.

Fulham no parecía, sobre el papel, un rival intimidante. Pero Liverpool no tuvo ni la chispa ni la calidad suficiente para derribar el muro de Arbeloa.

16. Aston Villa (la semana pasada: 15.º)

Aston Villa 1-2 Nottingham Forest

Unai Emery no se escondió: “Como hemos jugado hoy, no merecimos más”. Y no fue una frase de compromiso.

Se quejó, con razón, de la entrada de James McAtee sobre Ian Maatsen, que pudo ser roja. Pero no usó esa acción como coartada. “No es excusa. En la segunda parte jugamos muy, muy mal”.

Los números son contundentes: 22 tiros de Forest por solo 7 de Villa. Emery agotó los cambios antes del minuto 63 buscando una reacción que nunca llegó. La lesión posterior de Maatsen dejó al equipo con diez y agravó el problema.

El centro del campo fue un coladero. En el primer minuto del segundo tiempo, Ross Barkley y Boubacar Kamara ya habían regalado dos balones peligrosos cerca de su área. El error de Kamara acabó en el gol de Liam Delap, que dio a Forest una referencia ofensiva que Villa nunca encontró.

Nicolas Jackson debería ser ese faro. Pero se fue al descanso con una amarilla y la sensación de que podía dejar a su equipo con diez. Emery lo cambió por Tammy Abraham, que pasó inadvertido.

El día se resumió en una imagen: Johan Manzambi, debutante, voleando su primer toque directamente fuera de banda. Nada salió bien.

17. Manchester United (la semana pasada: 10.º)

Manchester United 0-1 Manchester City

Este análisis no va del resultado ni del VAR. Va del juego. Y ahí, Manchester United se quedó muy corto.

La expulsión de Phil Foden, paradójicamente, fue lo peor que le pudo pasar al equipo de Michael Carrick. Con uno más, se perdió aún más en posesiones lentas, previsibles, sin imaginación.

Las mejores ocasiones llegaron desde lejos: Marcus Rashford y Kobbie Mainoo estrellaron tiros en el poste. No fue hasta el minuto 70 cuando United logró su primer disparo a puerta tras la roja. Demasiado tarde, demasiado poco.

Bruno Fernandes, habitualmente faro, firmó una actuación extrañamente plana. Las decisiones tácticas de Carrick también quedaron bajo la lupa. Benjamin Sesko, delantero puro, tardó demasiado en entrar en un partido en el que City jugaba con diez.

El derbi dejó dos certezas: la brecha de calidad entre las plantillas y el descrédito creciente hacia un VAR que volvió a acaparar titulares. Ninguna de las dos ayuda a United.

18. Crystal Palace (la semana pasada: 11.º)

Crystal Palace 2-3 Ipswich Town

Pierre Sage no se anduvo con rodeos: “Tenemos que evitar los centros y ser más agresivos en el área”. Clavó el diagnóstico.

Palace ya había coqueteado con el desastre la semana anterior ante Fulham. Esta vez no hubo salvación. La expulsión de Axel Disasi complicó todo, pero no explica por sí sola la incapacidad del equipo para defender lo elemental.

La lista de errores es larga. Emersonn, delantero de Ipswich, remata solo entre Disasi —protestando un posible fuera de juego en lugar de marcar— y Honest Ahanor, perdido en tierra de nadie, pese a que Palace jugaba con tres centrales.

En el segundo gol, Daichi Kamada se quedó mirando mientras Tyrick Mitchell sufría un dos contra uno. Anan Khalaili y Chris Richards defendieron sin referencias dentro del área. En el tercero, ni Will Hughes ni Ahanor lograron frenar el centro de Julio Enciso. Segundos después, Davis volvió a ganar un cabezazo en el corazón del área ante la pasividad general.

Y aún así, con 2-2, Khalaili tuvo un gol cantado en el segundo palo. Lo falló. Más preguntas que respuestas para Sage y los suyos.

19. Coventry City (la semana pasada: 6.º)

Coventry City 0-5 Brighton

Frank Lampard fue honesto: su equipo hizo “cosas buenas”, pero el partido se les hizo “muy difícil”. El problema es que lo bueno duró poco.

El encuentro se rompió definitivamente en el minuto 53. Taiwo Awoniyi vio la roja poco después de que Coventry encajara un segundo gol grotesco, con Aurele Amenda llegando tarde a un balón que Malick Yalcouye nunca debió ganar.

La fragilidad defensiva se ha convertido en marca de la casa. Ya se vio ante Hull City en el último partido en casa y se repitió frente a Brighton. Kostoulas llegó una fracción de segundo antes que Bobby Thomas en la acción del penalti que precedió al tercer gol. Esa décima de ventaja simbolizó todo: Brighton fue un paso por delante en cada duelo.

Arriba, Coventry sí generó un tramo de ocasiones, especialmente alrededor de la media hora. Pero ni siquiera un gran Bart Verbruggen explica la falta de convicción en la definición. El patrón se repite y empieza a ser preocupante.

20. Newcastle United (la semana pasada: 12.º)

Leeds United 4-1 Newcastle United

Alan Shearer lo dijo sin filtros en X: “un absoluto desastre” del “Toon”. Lo escribió al descanso, con 3-0 en contra. Leeds aún tenía otro gol guardado.

La primera hora de Newcastle fue una humillación. Dominic Calvert-Lewin destrozó a la pareja Sven Botman–Malick Thiaw, ganando casi todo por arriba y por abajo. En el medio, la conmoción por la lesión por conmoción de Nico Gonzalez en el minuto 19 dejó a dos jóvenes, Sean Steur (18 años) y Lewis Miley (20), expuestos ante un trío feroz: Stach, Ampadu y Tanaka.

Steur, además, perdió un balón que acabó en el 2-0, un tanto que se apuntó Bogle pero que nació en un salto imperial de Calvert-Lewin sobre los dos centrales.

Newcastle fue arrollado en la zona central, blando atrás y casi inofensivo arriba hasta que una batería de cambios le dio algo de vida. Seis de sus siete tiros llegaron en la segunda parte, con el partido ya sentenciado.

El marcador maquilló una realidad más dura: hoy por hoy, el equipo está muy lejos del nivel que se le exige. Y la tabla de rendimiento no perdona.