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Salud de A’ja Wilson: prioridad de Las Vegas Aces

LAS VEGAS — En medio del ruido, las Las Vegas Aces han tomado una decisión sencilla: primero la salud de A’ja Wilson, todo lo demás después.

La cuatro veces MVP de la WNBA se ha convertido en el centro de un debate que va mucho más allá de un torneo. Su ausencia del Mundial femenino FIBA ha desatado críticas, sospechas y hasta ataques personales. Dentro del vestuario de las Aces, sin embargo, el mensaje es otro.

“Ella necesitaba tiempo, obviamente”, explicó Becky Hammon tras el entrenamiento del miércoles, en declaraciones a USA TODAY. “Sigue lidiando con temas de espalda. Algunos días le duele más que otros”.

Salud antes que Mundial

La liga regresa tras la ventana FIBA el 17 de septiembre, y Hammon confía en tener a Wilson lista para ayudar en el tramo final: cuatro partidos de temporada regular que pueden asegurar el tercer puesto y abrir la puerta a otro asalto al título.

“En general, creo que puede salir aquí, competir y estar para sus compañeras, que siempre es su primera prioridad”, apuntó la entrenadora. “Pero la estoy vigilando, ¿sabes? Incluso en este parón”.

Wilson, junto a su excompañera en las Aces Kelsey Plum, fue baja de última hora para el Mundial. USA Basketball anunció el lunes 31 de agosto que Kiki Iriafen y Sonia Citron, de Washington Mystics, ocuparían sus lugares. La noticia llegó apenas días antes del debut de Estados Unidos en Berlín, el viernes 31 de agosto.

El equipo ha cumplido en la pista: 3-0 en la fase de grupos. Fuera de ella, el tema Wilson no se ha apagado.

El fuego mediático y la defensa de Hammon

La crítica más sonora llegó desde Linda Cohn, exfigura de ESPN, que insinuó que la ausencia de Wilson respondía más a “inseguridad” que a problemas físicos.

“¿Hay alguna parte de A’ja que no quisiera pasar las próximas semanas viendo cómo el Mundial se convertía en el show de Caitlin Clark?”, lanzó Cohn en su programa. “¿Podría haber algo de inseguridad, me atrevo a decir? … Si A’ja Wilson tiene una lesión de espalda, ¿por qué jugó más de 30 minutos en seis de sus últimos siete partidos y más de 27 en el otro?”

Las palabras abrieron un debate mayor. Bernice King, hija de Martin Luther King Jr., intervino con contundencia.

“Linda Cohn le debe a A’ja Wilson una disculpa pública y una retractación”, escribió. “Qué comentario decepcionante, delirante y peligroso dirigido a una gran embajadora y atleta GOAT de la @wnba y del deporte. Punto”.

Hammon no estaba al tanto exacto de las declaraciones, pero sí de la narrativa. Y no rehuyó la comparación que flota sobre cualquier discusión de baloncesto estadounidense.

“A’ja tiene todo el derecho de hacer lo que sienta que es mejor para su salud. Y lo otro es: los hombres hacen esto todo el tiempo”, dijo a USA TODAY. “¿Puedes nombrarme ahora mismo alguna de las plantillas masculinas del Mundial? ¿Algún jugador? Lo que digo es que LeBron y esos tipos… si fuera un hombre tomando esta decisión, no habría nada que decir. Y ahí está mi problema”.

El dato la respalda. LeBron James solo jugó un Mundial FIBA, en 2006, en Japón, donde ganó el bronce. Después, se centró en los Juegos Olímpicos y en el descanso de la NBA. Stephen Curry no disputa un Mundial desde 2014, cuando ganó el oro con Estados Unidos. Las grandes estrellas de la NBA suelen elegir: verano de descanso y Juegos, antes que el Mundial. La discusión se hizo masiva cuando el Team USA terminó cuarto en 2023 con Anthony Edwards y Jalen Brunson como principales referencias.

Cuando lo hacen ellos, se llama gestión de carga. Cuando lo hace una superestrella de la WNBA, se convierte en juicio público.

Señales de alarma antes del Mundial

Aunque la baja oficial de Wilson llegó muy cerca del torneo, las señales ya estaban ahí.

La interior apareció dos veces en el parte médico de las Aces la semana previa al anuncio, con problemas de espalda. Antes de eso, se perdió la derrota 93-85 ante New York Liberty en la Commissioner’s Cup por una lesión en la pierna derecha. Luego se quedó fuera ante Chicago Sky (3 de julio) e Indiana Fever (5 de julio).

“Ella quiere jugar. Yo no la dejo jugar”, había sentenciado Hammon entonces.

La entrenadora también dejó claro por qué, en otros momentos, decidió lo contrario. Cuando le preguntaron por qué no había sentado a Wilson y al resto de estrellas en el triunfo 101-78 sobre Connecticut Sun el 20 de agosto, respondió sin rodeos.

“¿Nos has visto jugar últimamente?”, lanzó. “Tenemos que empezar a poner nuestras cosas en orden”.

Las Aces atravesaban un bache serio. Antes de ese triunfo ante Connecticut, solo habían ganado dos de sus seis partidos previos, en plena pelea por el mejor puesto posible de cara a los playoffs.

Aces en reconstrucción táctica

El contexto deportivo tampoco ayuda a aliviar la carga sobre Wilson. Sin la ala-pívot NaLyssa Smith, descartada oficialmente para el resto de la temporada 2026 de la WNBA el 27 de agosto, la estrella de Las Vegas sabe que las defensas se cerrarán aún más sobre ella en la pintura.

La respuesta de la franquicia llegó dos días después. El 29 de agosto, las Aces firmaron a la pívot de 2,01 m Kalani Brown, una presencia interior para absorber golpes y minutos.

Al presentarla, la general manager y presidenta Nikki Fargas no dejó dudas sobre lo que esperan de ella: impacto inmediato.

“Solo quiero decir que en esta liga hay mucho castigo físico. Y muchas expectativas sobre estas jugadoras”, subrayó Fargas. “Con la grandeza que existe ahora mismo en A’ja, lo más importante es la salud de la jugadora. Como organización, queremos asegurarnos de que lideramos en ese aspecto”.

Ese es el punto de choque entre el ruido exterior y la realidad interna. Afuera, se discute si Wilson rehuyó un escenario global. Dentro, se habla de resonancias, partes médicos, cargas de minutos y un equipo que todavía necesita a su estrella en septiembre… y quizá en octubre.

Cuando la WNBA vuelva del parón, las Aces sabrán si el descanso de Wilson fue un lujo o una necesidad. Lo que está claro es que, para Las Vegas, no se trata de un debate de orgullo. Se trata de que su mejor jugadora pueda seguir siéndolo cuando el balón queme de verdad.