Alemania asegura segundo puesto tras vencer a Mali
La noche en Berlín arrancó con un estribillo muy claro: “Durch den Monsun” de Tokio Hotel a todo volumen, el público en pie y la selección femenina de Alemania saltando a la pista como si estuviera entrando en un concierto. Pero el espectáculo llegó con balón en juego. Y en el duelo directo por la supervivencia ante Mali, el equipo de Olaf Lange no titubeó: 83-58, autoridad y segundo puesto del Grupo A asegurado.
De la presión al desahogo
El escenario no admitía medias tintas. Antes del último partido, las cuatro selecciones del grupo sumaban tres puntos, con una victoria y una derrota cada una. Alemania podía acabar líder. También última. El margen de error era mínimo.
La victoria de España ante Japón por 79-59 cerró la puerta al primer puesto, pero aclaró el objetivo: ganar y amarrar la segunda plaza. La tarea estaba definida; ahora tocaba ejecutarla.
Lange lo vio claro en la evolución de su equipo. “Estoy muy satisfecho con cómo hemos crecido. Ahora también llegan los resultados”, dijo en la Uber Arena, completamente llena, antes de girar la mirada hacia lo que viene: “Ahora tenemos que reorganizarnos. South Korea es un buen equipo”. Nada de relajación.
Salida agresiva y un aviso de turbulencias
Tras el duro estreno con la paliza encajada ante España (53-83) y la respuesta sólida frente a Japón (74-58), el mensaje interno era simple: seguir subiendo peldaños y no especular. Frieda Bühner, máxima anotadora ante Japón, lo resumió con una frase que se convirtió en plan de partido: “Tenemos que ser el agresor desde el inicio”.
Y lo fueron.
Con el capitán mundial Dennis Schröder sentado a pie de pista como aficionado de lujo, Alemania salió con filo. La defensa ahogó a Mali, Leonie Fiebich clavó un triple temprano y el marcador se abrió pronto: 15-7 en el minuto seis. La puesta en escena era la soñada.
Luego llegó el bache. Un tramo desordenado, pérdidas innecesarias, ritmo roto. Alexis Peterson, de vuelta tras perderse la segunda parte ante Japón por una infección, encadenó dos balones perdidos que dieron aire a Mali. Berlín contuvo la respiración por un momento.
Geiselsöder despierta, Bühner incendia
El susto duró poco porque apareció quien hasta ahora no había encontrado su sitio en el torneo. Luisa Geiselsöder firmó su mejor actuación, impecable en la primera mitad. Cada acción suya transmitía algo que Alemania necesitaba: seguridad.
A su lado, Bühner volvió a brillar. Su segundo triple consecutivo estiró la diferencia hasta el 40-29 en el minuto 16, la primera renta de dos dígitos. A partir de ahí, el engranaje alemán empezó a girar sin chirridos. Alexandra Wilke y Marie Gülich sumaron también desde el perímetro. Y Bühner siguió castigando hasta cerrar sus 21 puntos como máxima anotadora.
En el descanso, Schröder lo veía claro. “Quieres mejorar en cada partido, y lo están haciendo”, señaló, subrayando también el “ambiente increíble” que crearon los 12.550 espectadores. No era solo un resultado; era una sensación de equipo en crecimiento.
Sin temblores tras el descanso
El miedo a una desconexión tras el intermedio no apareció. En su segundo enfrentamiento histórico con Mali —el anterior, un amistoso en Saarlouis en 2007—, Alemania salió del vestuario con la misma determinación.
Mali, que venía de firmar una victoria estruendosa ante España por 82-73 en la segunda jornada, se estrelló esta vez contra la energía del conjunto de Lange. No encontró respuestas. Ni físico, ni ritmo, ni acierto.
La sentencia llegó pronto. Geiselsöder, en plena confianza, clavó otro triple en el minuto 25 para el 56-37. Partido encarrilado, dudas disipadas. “Se sintió genial. Fue baloncesto de verdad bueno”, dijo la jugadora de la WNBA, consciente de que su actuación llegaba en el momento perfecto.
Alemania ya no soltó el control. La diferencia se movió cómoda, el público disfrutó, y la fase de grupos se cerró con una imagen muy distinta a la del debut ante España. De la paliza inicial a una victoria convincente: el arco del torneo empieza a dibujar otra historia.
South Korea en el horizonte… y Bélgica esperando
El premio a este segundo puesto es claro y exigente a la vez. El próximo escollo será South Korea, tercera del Grupo B, en la ronda de clasificación para los cuartos de final (martes, 20:45, MagentaTV). Un solo partido. Un billete en juego.
La ecuación es sencilla: si el equipo del DBB supera a South Korea, el cruce en cuartos será contra Bélgica. Las campeonas de Europa de 2023 y 2025 han dominado el Grupo C sin una sola derrota. Un desafío mayúsculo.
Primero, eso sí, toca superar otra noche de todo o nada. Berlín ya ha visto cómo esta selección puede crecer bajo presión. La cuestión ahora es si Alemania mantendrá esta curva ascendente cuando la apuesta suba todavía un nivel más.






