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Always Ready 6-0 Guabirá: Escándalo de amenazas y extorsión

El marcador dice goleada. La historia detrás huele a escándalo.

Always Ready aplastó 6-0 a Guabirá en el Estadio Municipal de Villa Ingenio, en la jornada 19, con una exhibición ofensiva que, en cualquier otro contexto, habría sido portada deportiva sin discusión. Pero el resultado quedó inmediatamente bajo la lupa por algo que va mucho más allá de lo táctico o lo futbolístico: graves denuncias de amenazas de muerte y extorsión contra el arquero visitante, Ferrel, y su familia.

El guardameta arrancó el partido como titular, pero no llegó al descanso. Encajó tres goles y fue reemplazado antes del entretiempo. Lo que en un principio podía interpretarse como una decisión técnica o un mal día bajo los tres palos, se transformó después en un caso potencialmente explosivo para el fútbol boliviano.

“Si no pagas o no recibes tres goles, los matamos”

Tras el pitazo final, el entrenador de Guabirá, Eguez, decidió romper el silencio. En declaraciones recogidas por la agencia Associated Press, el técnico describió un escenario que hiela la sangre en cualquier vestuario profesional.

“No podemos hacer un análisis serio cuando hay amenazas de muerte de por medio. Algo sospechoso está pasando y debe ser investigado. El deporte ha sido manchado”, denunció Eguez, antes de revelar el núcleo del caso: “Mi arquero recibió amenazas contra su vida, la de su esposa y la de su madre: le dijeron que si no pagaba una suma específica o no recibía tres goles, los iban a matar”.

La frase no deja margen para la indiferencia. Tampoco para la normalidad. El partido, la goleada, los tres tantos encajados por Ferrel antes de salir del campo: todo queda teñido por la sombra de la coacción.

Fabol y Always Ready exigen acción inmediata

El impacto de las denuncias no se quedó en el vestuario de Guabirá. El caso encendió alarmas en el gremio y en el propio club local.

La Federación Sindical de Futbolistas Profesionales de Bolivia (Fabol) tomó postura de inmediato. Su secretario general, David Paniagua, fue tajante al exigir que el episodio no se archive ni se minimice: “Lo que les pasó a los jugadores de Guabirá no puede quedar sin investigación. Debe sentarse un precedente claro en el fútbol boliviano”.

No se trata solo de un resultado sospechoso. Se trata de un mensaje al sistema. Si un plantel puede ser intimidado de esta manera sin consecuencias, el deporte pierde su esencia.

Desde Always Ready, lejos de replegarse tras la goleada, la postura fue coincidente en un punto clave: hay que llegar al fondo del asunto. El asesor legal del club, Marcelo Ortiz, fue claro en su reclamo: “El fútbol no debe mancharse. Pediremos al Ministerio Público que investigue para que se preserve la integridad del deporte”.

Que el propio club beneficiado por el 6-0 pida una investigación formal eleva todavía más la gravedad del caso. Nadie quiere que la tabla se escriba bajo sospecha.

Investigación en marcha y un campeonato bajo tensión

El Ministerio Público y los responsables de integridad de la federación se preparan para abrir una investigación formal. El objetivo: identificar a los responsables de las amenazas y del presunto esquema de extorsión que habría rodeado el partido.

El expediente que se abre no solo pondrá bajo la lupa lo ocurrido en Villa Ingenio. También puede marcar un antes y un después en la manera en que el fútbol boliviano enfrenta las presiones externas, las apuestas ilegales y cualquier intento de manipulación de resultados.

Mientras tanto, el balón sigue rodando. Sobre el césped, Always Ready continúa igualado en la cima con Bolivar, inmerso en una lucha cerrada por el título. Cada punto pesa. Cada gol cuenta. Y por eso mismo, cada sospecha duele más.

Guabirá, noveno en la tabla, encara un desafío doble. Debe recomponerse anímicamente tras una derrota humillante y, al mismo tiempo, convivir con el ruido de un proceso legal que puede extenderse en el tiempo. El plantel tendrá que volver a competir con la mente puesta en el próximo rival, pero con la certeza de que lo vivido en Villa Ingenio no fue un partido más.

El resultado está escrito: 6-0. Lo que falta por escribir es la parte más importante de esta historia: si el fútbol boliviano está dispuesto a proteger su credibilidad o a convivir con la duda cada vez que el marcador se dispare.