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Caos en Estambul y decisiones en Europa: Una noche eléctrica de fútbol

En Turquía, el fútbol nunca se conforma con lo previsible. La última escena en Estambul rozó lo surrealista: el entrenador de Fenerbahce, Ismail Kartal, anunció su dimisión tras el 1-1 en casa ante Roma en la Champions League… y, apenas unos minutos después, el presidente del club aseguró que seguía en el cargo.

Kartal, de 65 años, sacudió la sala de prensa tras el partido. Dijo que se marchaba de Fenerbahce “para no volver nunca” y que tomaba esa decisión “para despejar el camino para el club”. Un mensaje definitivo, casi teatral, lanzado en caliente después de un empate europeo que dejó un regusto amargo.

La respuesta de la cúpula no tardó. El presidente Aziz Yildirim frenó en seco la idea de ruptura. Ante los periodistas, fue tajante: Kartal “continúa en su rol” al frente del equipo. Y añadió un matiz clave para entender el estado de ánimo del técnico: durante el encuentro, algunos aficionados lanzaron una botella que impactó en la zona de la cabeza del entrenador. “Está molesto por ello”, explicó Yildirim.

Un empate, una botella, una dimisión en directo y un presidente apagando el incendio en cuestión de minutos. Fenerbahce sigue con el mismo entrenador. La calma, en cambio, tardará algo más en regresar.

Francia rompe con Infantino: “Ha dañado seriamente la imagen del fútbol”

Mientras en Estambul ardían los micrófonos, en París se cerraba una etapa. El presidente de la Fédération Française de Football, Philippe Diallo, anunció el fin del apoyo de Francia a la reelección de Gianni Infantino como presidente de la FIFA, un golpe simbólico de enorme peso político.

Diallo no se quedó corto en su valoración. Afirmó que Infantino había “dañado seriamente la imagen y la unidad del fútbol”. La decisión no fue aislada ni discutida: el comité ejecutivo de la FFF votó de forma unánime retirar un respaldo que se había formalizado a finales de junio.

El dirigente francés aludió a “acontecimientos durante el Mundial” que, según él, “han ido flagrantemente en contra de la forma en que creemos que debe gestionarse nuestro deporte”. También señaló el polémico plan de venta del Mundial impulsado por Infantino, destapado en julio y finalmente abandonado tras una fuerte reacción en contra en el mundo del fútbol.

Francia, campeona del mundo en 2018 y una de las grandes potencias de la esfera internacional, se aparta así del bloque que respalda a Infantino. El mensaje es claro: no todo vale en nombre del negocio global.

Goles en cascada en Europa: Kane no perdona, Como ilusiona, Lens enloquece

Mientras los despachos echaban humo, el balón rodaba en la Champions League con una vieja costumbre: Harry Kane marcando. El delantero inglés volvió a dejar su sello, anotando por octavo partido consecutivo en la competición. Su Bayern Munich arrasó 5-0 a Bodø/Glimt en el Allianz Arena, un resultado que refuerza la sensación de que el campeón alemán pisa con fuerza en Europa.

La noche también dejó una historia con aroma romántico en Italia. El Como de Cesc Fàbregas, que se estrena en la élite continental, inició su aventura en la Champions con un golpe de autoridad: 4-1 ante RB Leipzig en el Stadio Giuseppe Sinigaglia. Un marcador que no solo sorprende por la diferencia, sino por el escenario: un club emergente, con un técnico que fue cerebro de la élite europea, firmando una victoria de cartel.

Y cuando parecía que nada podía superar esa actuación, apareció Lens para escribir el final más dramático de la jornada. Perdía 2-1 y se asomaba al abismo, pero en el tiempo añadido marcó dos veces y volteó el partido hasta el 3-2. Un giro brutal en apenas unos minutos, el tipo de remontada que convierte una noche europea corriente en una que se recuerda durante años.

Manchester United fue el único representante de la Premier League en liza anoche en la Champions, pero la bandera inglesa tuvo un protagonista indiscutible en Alemania: Kane sigue viviendo en modo goleador perpetuo.

Old Trafford se reencuentra con la élite: United cumple y piensa en el derbi

En Manchester, la Champions sonó de nuevo en Old Trafford tras dos años de ausencia. El contexto no era sencillo: United llegaba con la herida fresca de los dos puntos perdidos en el último suspiro ante Everton en la Premier y con el derbi contra Manchester City asomando ya en el horizonte.

El equipo de Michael Carrick necesitaba una noche sin sobresaltos. Y la encontró. Ante un Sabah valiente pero limitado, United fue quirúrgico. El partido arrancó con calma, casi a cámara lenta, hasta que se encendió de golpe.

Matheus Cunha abrió el marcador mediado el primer tiempo, y ahí se rompió el dique. Justo antes del descanso llegaron los momentos que definieron la noche: Bruno Fernandes y Benjamin Sesko ampliaron la ventaja hasta un 3-0 que dejó el duelo prácticamente sentenciado al intermedio. Ya en la recta final, Lisandro Martínez puso el cuarto y cerró el trámite.

Sin temblores, sin drama. Trabajo hecho para Carrick, que podía permitirse mirar el marcador y pensar ya en City. El verdadero examen, el que mide si esta versión de United puede sostenerse, llega el domingo.

Lewis Hall se ata a largo plazo con Newcastle

En el norte de Inglaterra, otro anuncio marcó el futuro de un club en crecimiento. Lewis Hall, lateral izquierdo de Newcastle United, ha firmado una ampliación de contrato de larga duración que, según los informes, extiende su vínculo hasta 2031.

A sus 22 años, Hall se había convertido en objetivo de varios grandes, entre ellos Manchester United. El interés era real, pero Newcastle ha conseguido blindar a un futbolista que considera clave para su proyecto.

El propio jugador subrayó lo que significa para él vestir esa camiseta. Habló del “placer absoluto” que le supone jugar para el club y representar a sus aficionados, y recordó su vínculo familiar con Newcastle, un lazo que, según explicó, pesa mucho en su carrera. Juega, dijo, para hacer sentir orgullo a los suyos. Y seguir haciéndolo en St James’ Park, para él, no es un simple detalle contractual.

Chelsea, otra vez en el ojo del huracán

Y mientras todo esto sucedía, en Londres otra tormenta se formaba sobre Stamford Bridge. Chelsea lleva décadas conviviendo con el desorden, desde los tiempos de Ken Bates hasta la era actual. La estabilidad, allí, siempre parece un concepto ajeno.

La última vuelta de tuerca apunta al corazón de la propiedad. Las tensiones internas entre los actuales dueños llevaban tiempo alimentando la sensación de ruptura. Los problemas de Mark Walter con las autoridades fiscales de Estados Unidos han acelerado el proceso. Y el jueves por la noche llegó la noticia que muchos en el entorno del club esperaban: según la información publicada por Matt Hughes y Jacob Steinberg, Clearlake Capital, accionista mayoritario, está cerca de cerrar un acuerdo para comprar las participaciones de los co-propietarios Todd Boehly y el propio Walter.

La operación, de concretarse, permitiría a ambos salir con beneficios y situaría la valoración del club en torno a las 5.000 millones de libras. Una cifra que habla tanto del poder de la marca Chelsea como del vértigo financiero que rodea a la Premier League.

El club que nunca conoce la calma podría cambiar de manos, otra vez, en plena reconstrucción deportiva. La pregunta ya no es si habrá otro giro en el guion, sino qué impacto tendrá en el vestuario, en el mercado y en un proyecto que todavía busca una identidad reconocible. Porque en Stamford Bridge, el balón casi nunca rueda en silencio.