La Copa como oportunidad de redención para Kilmarnock
En un club que ha empezado el curso liguero con más dudas que certezas, Tony McCann mira a la Copa como a una puerta abierta. No habla de prudencia ni de especulaciones: quiere ganar, quiere atacar y quiere llevar a Kilmarnock a Hampden.
“Planteamos el equipo para ganar cada partido y queremos ser agresivos”, insiste. El mensaje es claro. El matiz, también: “Tiene un punto diferente porque es una competición a eliminatorias”. No hay red de seguridad. O avanzas o te vas a casa.
Hampden como recompensa
McCann no disimula lo que significaría una semifinal para el club. No solo en lo deportivo, también en lo emocional. “Llegar a semifinales sería mágico para nuestros aficionados, mágico para Billy Bowie y para todo el consejo”, subraya. Pero enseguida baja las escaleras del estadio, al lugar donde se cocina todo: el vestuario.
“Más importante para mí ahora mismo es que sería mágico para los chicos de abajo, en el vestuario, porque están trabajando muy duro cada día para entrar en una dinámica en la que sumen los puntos que sabemos que son capaces de conseguir”. El técnico quiere que el esfuerzo diario tenga un premio visible. Y pocos escenarios lo simbolizan mejor que Hampden.
El sorteo también alimenta la ilusión. El duelo Old Firm en cuartos abre una rendija en el cuadro. McCann lo ve con realismo, pero también con ambición: “Es evidente, porque son los dos grandes de la competición por su riqueza y su experiencia ganando títulos. Claramente, cuando uno elimina al otro, se abre una oportunidad para que el resto vea un camino hacia las últimas rondas”.
La lectura es simple: mientras los gigantes se golpean entre sí, los demás huelen la sangre deportiva.
Un primer paso: el cero en liga
El fin de semana pasado, Kilmarnock firmó su primer partido de liga sin encajar. No fue una exhibición, pero sí un punto de apoyo. Para McCann, “un buen punto de partida”. Más que el resultado, le interesó la estructura.
“Sentí que estructuralmente estábamos en un buen lugar. Creo que seguimos llevando peligro, aunque nos faltó ese último toque de brillo”, analiza. No hay euforia, pero sí una ligera sensación de orden, de que las piezas empiezan a encajar.
Ese matiz importa en un contexto en el que la grada no ha ocultado su frustración por el flojo arranque liguero.
Estabilizar, sobrevivir… y luego crecer
McCann entiende el malestar. No se esconde. “Mi objetivo cuando llegué fue estabilizar las cosas con la llegada de Billy Dodds, asentar la plantilla y evitar el descenso”, recuerda. El primer mandato era simple y crudo: sobrevivir.
El plan, sin embargo, se ha ido adaptando. “Por supuesto hemos tenido que reajustar nuestras aspiraciones en muchos aspectos por la cantidad de inversión que se ha destinado a las instalaciones de entrenamiento para proteger el futuro del club”. Menos recursos inmediatos para el campo, más apuesta por la estructura a largo plazo. Una decisión que no siempre se ve desde la grada, pero que marca el día a día del cuerpo técnico.
En medio de ese equilibrio entre urgencias y proyecto, McCann fija un objetivo que no negocia: ofrecer un fútbol que enganche. “Tenemos un objetivo claro: dar un fútbol entretenido a los aficionados”, afirma. No es un eslogan vacío. “Hemos trabajado duro en eso y los resultados no han estado al nivel de lo que esperamos y queremos. Los aficionados han estado, con razón, decepcionados”.
Un punto… y algo más
Por eso el empate del sábado, apenas un punto, se siente diferente dentro del vestuario. “Esperamos que con el resultado del sábado, y sí, es solo un punto, solo un punto, pero hay mucho que sacar de la actuación”, recalca McCann.
No es la tabla lo que mira, sino las sensaciones: un equipo más sólido, más reconocible, con una idea que empieza a sostenerse. Ahora, con la Copa en el horizonte inmediato, el técnico sabe que un viaje a Hampden puede cambiar el tono de toda la temporada.
Para los aficionados. Para Billy Bowie. Para la directiva. Pero, sobre todo, para esos jugadores que cada día bajan al vestuario convencidos de que pueden dar mucho más de lo que la clasificación cuenta hasta ahora. La Copa les ofrece una oportunidad directa de demostrarlo. Y McCann no piensa dejarla pasar.






