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DeMar DeRozan: la apuesta de Denver como sexto hombre

Los Denver Nuggets perdieron piezas importantes en este receso de temporada. Tim Hardaway Jr. se fue. Peyton Watson hizo las maletas rumbo a Cleveland Cavaliers. La rotación se quedó con un agujero evidente en las alas… hasta que apareció un nombre que nadie imaginaba ver en un rol secundario: DeMar DeRozan.

Seis veces All-Star. Referente ofensivo durante más de una década. Y, a los 37 años, dispuesto a salir desde el banquillo por primera vez desde su año de novato con Toronto Raptors.

Un veterano estrella… como suplente

El movimiento de Denver es claro: sacrificar defensa y tiro exterior, ganar control, puntos y calma en la segunda unidad. DeRozan no engaña a nadie. No es un especialista atrás ni un tirador de tres. Pero con la segunda unidad no necesitan eso. Necesitan alguien que agarre el balón, marque el ritmo y anote cuando el juego se ensucia.

La apuesta del mercado ya lo ha detectado. FanDuel Sportsbook sitúa a DeRozan como quinto candidato al premio de Sexto Hombre del Año 2026-27, con cuota +1800 (18/1). Por delante aparecen Ajay Mitchell (OKC Thunder, +500), Dylan Harper (San Antonio Spurs, +700), Anfernee Simons (Philadelphia 76ers, +1500) y Ayo Dosunmu (Minnesota Timberwolves, +1500).

No parte como favorito. Pero está en la conversación antes de que se lance el primer balón al aire.

Un rol nuevo, un territorio viejo: anotar

Para entender qué puede ser DeRozan en Denver, basta mirar lo que hizo la temporada pasada con Sacramento Kings: 18,4 puntos, 2,9 rebotes y 4,1 asistencias en 31,2 minutos por noche. Producción de titular consolidado. Ritmo de estrella secundaria.

El matiz ahora está en el tiempo de juego. Históricamente, los ganadores del Sexto Hombre se mueven entre 23 y 32 minutos por partido. En Denver, con un equipo campeón y una jerarquía ofensiva ya definida, es difícil imaginar a DeRozan por encima de los 26-28 minutos. Pero esa cifra, si se exprime bien, puede ser oro.

Porque DeRozan sabe exactamente quién es. No necesita volumen desmedido para impactar. Domina el mid-range como pocos en la liga. Llega a sus spots casi por inercia. Y con defensas de segunda unidad enfrente, su lectura de juego y su paciencia pueden resultar demoledoras.

Historia y contexto: el factor edad

Hay un dato que pone en perspectiva lo que podría lograr. Si DeRozan gana el premio, se convertiría en el Sexto Hombre del Año más veterano de la historia, superando el registro de Jamal Crawford, que lo consiguió con 36 años en la temporada 2015-16.

No es solo la edad. Es el contexto. DeRozan llega a Denver aceptando un rol menor en minutos, un rol mayor en responsabilidad con el banquillo. No será la tercera ni la cuarta opción en el quinteto inicial. Será “la” opción cuando la segunda unidad pise la pista.

Ese matiz cambia todo. En lugar de diluirse entre las posesiones de Nikola Jokic y Jamal Murray, DeRozan tendrá las llaves del ataque cuando ellos descansen. El balón, las decisiones y los tiros serán suyos.

El cierre de partidos, la carta escondida

La gran incógnita no está en octubre, sino en abril. ¿Cuántas noches cerrará partidos DeRozan? Denver no lo fichó solo para que sostenga el marcador mientras descansan las estrellas. Hay escenarios muy claros en los que Michael Malone puede necesitar un extra de creación y sangre fría en el clutch.

Ahí el historial habla por él. En dos de las últimas cuatro temporadas, DeRozan terminó entre los tres mejores en la votación al Clutch Player of the Year. Sabe vivir en los últimos dos minutos. Sabe elegir el tiro, sacar la falta, ralentizar el corazón del partido cuando todos los demás se aceleran.

Cada cierre que juegue, cada victoria que se incline gracias a sus decisiones, será un argumento silencioso en su candidatura al Sexto Hombre del Año.

Por qué su caso es tan sólido

Hay dudas razonables: su defensa, su triple, la adaptación a un rol que no asumía desde 2009-10. Pero su caso para el premio se sostiene en tres pilares claros:

  • Tendrá el balón en las manos con la segunda unidad.
  • Será la referencia anotadora del banquillo.
  • Está en un equipo que, salvo sorpresa, acumulará victorias.

Los premios individuales suelen gravitar alrededor de proyectos ganadores. Un veterano de 37 años, con números eficientes, liderando la segunda unidad de uno de los candidatos al título… es un relato que encaja perfectamente con la narrativa del Sexto Hombre.

DeRozan ya no es el joven explosivo de Toronto ni el alfa absoluto de Chicago. Es otra cosa. Un especialista en controlar el ritmo, castigar desde la media distancia y decidir finales apretados. Justo lo que Denver necesitaba cuando perdió profundidad en las alas.

No es el favorito en las casas de apuestas. Pero, si la segunda unidad de los Nuggets se convierte en una garantía y no en un susto, si DeRozan convierte sus 26-28 minutos en un pequeño clinic de oficio cada noche, la pregunta no será si puede competir por el premio.

La pregunta será si alguien podrá quitarle el lugar en la conversación cuando llegue el momento de votar.