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Diomansy Kamara critica el trato a futbolistas africanos tras bloqueos de fichajes

Diomansy Kamara estalla por el trato a los africanos tras el bloqueo del fichaje de Ismaila Sarr por Liverpool

El último día de mercado dejó algo más que operaciones caídas y cifras mareantes. Dejó también un enfado profundo. El de Diomansy Kamara, agente de Ismaila Sarr y Lamine Camara, que vio cómo dos traspasos de primer nivel se derrumbaban a última hora y decidió alzar la voz contra lo que considera una falta de respeto estructural hacia los futbolistas africanos.

El fichaje que no fue

Liverpool llevaba semanas buscando un extremo derecho puro para completar el ataque de Andoni Iraola. El club había arrancado el verano con la llegada de Victor Munoz y, más tarde, cerró un golpe de mercado con Bradley Barcola, fichado desde Paris Saint-Germain por unos 123 millones de libras. Un movimiento enorme, pero que no resolvía un problema clave: la banda derecha seguía huérfana de un especialista.

El nombre de Ibrahim Mbaye, también excompañero de Barcola en Paris Saint-Germain, estuvo sobre la mesa. Liverpool lo valoró, pero lo consideró demasiado caro. Aston Villa aprovechó la situación y pagó 55 millones de euros (47 millones de libras) para llevárselo.

Con Mbaye descartado, el radar de Anfield se fijó en dos objetivos claros: Ismaila Sarr, referencia ofensiva de Crystal Palace, y Yankuba Minteh, de Brighton. La ofensiva por Sarr fue seria. Primero, una propuesta de 40 millones de libras, rechazada por Palace. Después, según Fabrizio Romano, una oferta de 50 millones por el internacional senegalés, cantidad discutida por otras fuentes pero que, en cualquier caso, no cambió la postura del club londinense.

El mensaje de Palace en el cierre del mercado fue contundente: Sarr no se vende. Ni por 50 millones ni por una cifra superior. El sueño del jugador de vestir la camiseta de Liverpool se apagó en cuestión de horas, justo cuando el mercado echaba el candado.

Lamine Camara, otro portazo de última hora

Mientras se cerraba la puerta de Anfield a Sarr, otra operación con sello africano se venía abajo. Lamine Camara tenía prácticamente encaminado un traspaso de 47 millones de libras a Chelsea desde Monaco. Todo preparado, todo encarrilado… hasta que el club monegasco decidió frenar la salida en el último instante.

Para Kamara, agente de ambos futbolistas, el golpe fue doble. No solo por el impacto deportivo y económico, sino por el mensaje que, a su juicio, se repite en demasiados mercados cuando se trata de jugadores africanos.

El representante llevó su malestar a las redes sociales y dejó un texto que va mucho más allá de un simple lamento por dos fichajes frustrados. Es una acusación directa al sistema.

“No son mercancía”: el alegato de Kamara

Kamara utilizó los casos de Sarr y Camara como ejemplo de un patrón que considera dañino. En su mensaje, pidió que el fútbol se interrogue sobre la forma en que se manejan las carreras de los jugadores africanos, denunciando la sensación de que se les trata como “simple mercancía”: se compra, se fija un precio, se negocia su futuro y, demasiadas veces, su voluntad queda en un segundo plano.

Reclamó respeto. Respeto al trabajo, a la carrera, a las ambiciones y, sobre todo, a la voz de los futbolistas. Recordó que un traspaso no es solo un acuerdo entre dos clubes y unas cifras en un papel, sino la vida de una persona, con sueños y decisiones que marcan su trayectoria.

Kamara admitió una realidad evidente del fútbol profesional: los clubes suelen tener la última palabra. Pero lanzó una pregunta incómoda: ¿qué pasa con la carrera y la voluntad del jugador? Insistió en que el futbolista debe ser escuchado y respetado en las decisiones que determinan su futuro, y remató con una idea que atraviesa generaciones: detrás de cada éxito, quienes escriben la historia primero son los jugadores.

El otro frente abierto: Minteh y la banda derecha de Liverpool

Mientras tanto, Liverpool también chocaba con un muro en las negociaciones por Yankuba Minteh. Brighton rechazó ofertas de 50 y 60 millones de libras. El club de Anfield llegó a plantearse un nuevo intento, pero el precio fijado por Brighton, en torno a los 80 millones, enfrió por completo la operación.

En los últimos compases del mercado apareció el nombre de Jamie Leweling, de Stuttgart, como posible solución de emergencia para el costado derecho. No pasó de rumor. Ningún acuerdo, ninguna oferta formal que cambiara el panorama. El mercado se cerró y Liverpool se quedó sin el extremo derecho que buscaba desde el inicio del verano.

La mirada crítica de Jamie Carragher

Con el mercado ya cerrado, las dudas se trasladaron al análisis deportivo. Jamie Carragher, voz autorizada en el entorno del club, no escondió su decepción al valorar la planificación.

El exdefensa fue directo: está “decepcionado” y no ve claro qué va a hacer Liverpool con esa banda derecha. Para él, la plantilla no está equilibrada. Señaló carencias en los laterales, apuntó también a la necesidad de un centrocampista más y subrayó un dato que retrata el desajuste: cuatro extremos zurdos, ni un solo especialista natural para el flanco derecho.

Carragher recordó que Liverpool fue campeón de liga hace poco más de un año y que desde entonces se ha invertido mucho dinero. Sin embargo, lanzó una reflexión incómoda para la afición: no cree que, dentro del propio club ni entre los seguidores, haya una convicción real de que el equipo pueda pelear el título esta temporada ni de que el entrenador tenga todas las herramientas necesarias para hacerlo.

La pregunta, ahora, es doble. ¿Cómo gestionará Liverpool un ataque desequilibrado en las bandas? Y, detrás de los números y los traspasos fallidos, ¿hasta cuándo aceptarán los futbolistas africanos que su voz pese menos que la de los despachos?