Estevao y su reto en el Chelsea de Xabi Alonso
En Stamford Bridge se enamoraron rápido de Estevao. Llegó de Palmeiras recién cumplidos los 18, con una etiqueta tan pesada como seductora: Messinho. Un apodo que no se regala. Un apodo que obliga a cambiar partidos.
Durante buena parte de su primera temporada en Londres, el brasileño respondió al mito. Regates eléctricos, cambios de ritmo que levantaban a la grada y esa sensación de que algo podía pasar cada vez que tocaba la pelota. Ocho goles en 36 partidos, hasta que un tirón en los isquiotibiales frenó en seco el impulso: fin de curso, adiós también al sueño de estar en el Mundial 2026.
Parecía solo un paréntesis. Recuperado, adaptado al ritmo de la Premier League, se esperaba una segunda temporada de explosión. Pero el fútbol de élite no espera a nadie. Cambió el entrenador, cambió la idea y cambió el mapa de oportunidades.
Un sistema sin sitio para extremos
Ahora manda Xabi Alonso. Y con él, un 3-4-3 muy marcado que está reordenando jerarquías. En esa pizarra, los dos mediapuntas por detrás del nueve son territorio inglés: Cole Palmer y Morgan Rogers ocupan los dos dorsales de No.10 por detrás de Joao Pedro. En ese dibujo no hay espacio natural para extremos puros.
El problema para Estevao es evidente: su hábitat ideal está en la banda derecha, arrancando abierto, con metros para encarar. El sistema actual le cierra la puerta del once inicial… o le abre otra que no le seduce nada: la de carrilero.
Xabi ya ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de experimentar. Ha utilizado laterales derechos por dentro, en el mediocampo, y ha pedido a Pedro Neto, un atacante portugués, que se reconvierta en carrilero. No es un precedente menor. Callum Hudson-Odoi ya vivió algo parecido con Thomas Tuchel, obligado a recorrer toda la banda hasta que, cansado de no ser extremo, terminó haciendo las maletas.
Estevao no quiere ese camino. Su fútbol mira hacia adelante, no hacia atrás.
La advertencia de Poyet
Gustavo Poyet, viejo conocido de Stamford Bridge, lo ve claro. Consultado sobre si el desarrollo del brasileño puede verse frenado si no se le utiliza en su posición natural, fue tajante en declaraciones a GOAL, en una entrevista gestionada por Gambling.com:
“100 por ciento. Pero eso pasó también con Hudson-Odoi, ¿sabes? ¿Te acuerdas cuando Tuchel intentó jugar con cinco atrás y luego puso a los extremos de carrileros? Y sabemos que Hudson-Odoi, ni de broma. Y luego se fue. Se marchó porque no quería jugar de carrilero. Era extremo”.
El uruguayo enlaza ese recuerdo con lo que ve ahora en el vestuario:
“Por un momento, estoy contento de que eso todavía no haya pasado. Por un momento, pero luego pensé lo mismo de Neto. No lo vi demasiado feliz. El otro día vimos a Reece James llamándolo y diciéndole: ‘vuelve, amigo, eres carrilero’. Y él probablemente pensando: ‘necesito jugar ahí porque si no juego ahí, no juego’. Esa es la situación”.
La frase resume el dilema de muchos atacantes en sistemas con carrileros: adaptarse o quedarse sin minutos. Poyet lo asume, pero también lanza el reto directo al técnico:
“Sí, tienen que adaptarse. Y eso es algo en lo que Xabi ahora va a tener que pensar. Trabaja definitivamente muy bien en ataque, 100 por ciento”.
El elogio ofensivo viene acompañado de un tirón de orejas defensivo:
“Los goles que han marcado son increíbles y las ocasiones que han creado, espectaculares. Pero en defensa no está funcionando. Demasiados goles encajados en dos partidos. Ese es el equilibrio. Mientras ganes 4-3, todos están felices. Cuando empiezas a perder 3-2, dicen: ‘oh, encajan demasiados goles’. ¡Encajaron tres también! Ya veremos”.
Brillo arriba, grietas atrás
El diagnóstico de Poyet coincide con la sensación general. Este Chelsea arranca el curso con seis puntos en la Premier League, goles, ritmo alto y partidos abiertos. El debut liguero, un 3-2 de infarto ante Fulham, fue un aviso: espectáculo garantizado, pero también sobresaltos atrás.
En ese estreno, Estevao apenas tuvo siete minutos saliendo desde el banquillo en lugar de Palmer. Una pincelada, poco más, en un escenario donde el protagonismo con balón está muy caro. Su gran oportunidad llegó en la Carabao Cup, en la victoria frente a Luton, donde sí partió como titular y dejó claro que su talento no se ha diluido con la lesión.
La cuestión es si esos destellos se convertirán en hábito o seguirán siendo apariciones esporádicas.
Minutos asegurados, rol por definir
Dentro del club, la valoración de Estevao sigue siendo altísima. No hay dudas sobre su techo. Todo indica que tendrá un volumen razonable de minutos a lo largo de la temporada. Lo complicado será el cómo y el dónde.
Desbancar a Palmer y Rogers en los dos puestos de mediapunta no parece una tarea inmediata. Y la opción de verlo como carrilero derecho choca con su perfil y con su propia voluntad. No quiere ser el siguiente extremo en perderse en la banda larga de un 3-4-3.
Ahí se abre el verdadero reto para Xabi Alonso: encajar a un talento que pide balón al pie y libertad, en un sistema que prioriza estructuras muy claras. Mantener contentos a Palmer, Rogers, Neto, Joao Pedro y Estevao en un mismo ecosistema ofensivo no es un ejercicio de pizarra, es un acto de equilibrio permanente.
La directiva ya ha movido ficha para reforzar la otra área. La llegada del campeón del mundo Emi Martínez apunta directamente a taponar esas fugas defensivas que Poyet subraya. Si el argentino da seguridad atrás, el técnico tendrá algo más de margen para proteger a sus artistas de tres cuartos sin obsesionarse con su retorno defensivo.
El próximo examen no admite distracciones: visita al vigente campeón, Arsenal, este domingo. Un escenario ideal para medir hasta dónde aguanta este Chelsea de golpes cruzados… y para comprobar si el apodo de Messinho vuelve a pesar en la banda derecha o se queda, de momento, guardado en el banquillo.






