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Fin de la era Neymar en Brasil: Ancelotti lo confirma

Carlo Ancelotti puso en palabras lo que durante meses flotaba en el ambiente de la selección brasileña: la era Neymar con la camiseta amarilla y verde ha llegado a su fin. Y no por decisión del banquillo, sino del propio jugador.

En una entrevista con CNN Esportes S/A el domingo 13, el técnico italiano confirmó que el 10 decidió cerrar su ciclo con la selección. Sin rodeos, dejó claro que la puerta se cierra por voluntad del futbolista, no por una cuestión táctica ni por castigo deportivo.

La presencia de Neymar en el último Mundial ya había dividido al país. Parte de la afición y de la prensa cuestionó su estado físico, su ritmo competitivo para un torneo corto y, sobre todo, el hecho de que no formara parte del ciclo rumbo a 2026. La gran pregunta era si tenía sentido construir un proyecto alrededor de un jugador que no estaría en la siguiente Copa del Mundo.

Ancelotti, sin embargo, defendió con firmeza aquella convocatoria. Se aferró a la historia, al talento, a la jerarquía.

“Él merecía estar allí por su calidad. [...] Neymar ya confirmó que no quiere volver a la selección. [...] Neymar no puede ser reemplazado porque fue un talento extraordinario y único. Entonces, un jugador irreemplazable”, afirmó el entrenador.

Ahí está el contraste. Un futbolista al que su seleccionador define como “irreemplazable” decide, precisamente, no volver. El 10 que durante una década cargó con el peso del país a la espalda opta por bajarse del escenario internacional mientras aún se discute si su historia con Brasil quedó incompleta.

Con la retirada de Neymar ya asumida dentro del vestuario, el cuerpo técnico mira hacia otro lado. Toca construir sin él. Toca aprender a no buscarlo de manera instintiva cada vez que la pelota quema.

Junto al director de selecciones, Rodrigo Caetano, Ancelotti ya trazó la hoja de ruta: una renovación profunda de la plantilla. No se trata de un simple ajuste generacional, sino de un cambio de eje. Menos dependencia de una gran estrella, más protagonismo para una camada que llega empujando desde los clubes.

La idea es clara: priorizar a los jóvenes talentos del fútbol brasileño para los próximos ciclos. El mensaje ya se vio en la primera lista posterior al Mundial de 2026, donde el corte fue evidente y la apuesta por nuevas caras marcó el tono del proyecto.

Se cierra la era de un 10 que marcó a toda una generación. Se abre otra en la que Brasil tendrá que descubrir si, sin Neymar, puede reinventarse… o si tendrá que aprender a vivir con la nostalgia de un talento al que su propio seleccionador define como imposible de reemplazar.