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Gilas Pilipinas busca el triunfo ante China en los Asian Games 2026

Gilas Pilipinas entra al lunes con una misión clara en los Asian Games 2026: convertir la incertidumbre en billete firme a los cuartos de final. Enfrente, nada menos que una selección de China que no ha pestañeado en dos partidos y que llega con un 2-0 demoledor.

Los filipinos, campeones defensores, caminan sobre una fina línea. Su 1-1 en el grupo cuenta dos historias opuestas: una derrota dolorosa por 89-85 ante Bahrain en el debut y una respuesta furiosa ante Kazakhstan, a la que arrollaron 109-78. El equipo ya demostró que puede encenderse. Ahora debe probar que también sabe sostenerse cuando el margen de error se reduce casi a cero.

China, por su parte, ha entrado al torneo como un martillo. Primero, un 99-61 ante Kazakhstan que dejó claro el tono de su “operación redención”: seis jugadores en doble dígito, con Jiahao Yu firmando 17 puntos y Hongquan Li aportando 16. Un reparto de protagonismo que habla de profundidad, no solo de talento.

El aviso no quedó ahí. Ante Bahrain, el combinado chino subió todavía más el listón: 105-59, un marcador que roza la humillación competitiva. Sanning Liao se desató con 23 puntos y Yuezhou Li añadió 18, confirmando que China no depende de una sola mano caliente. Ataca en oleadas.

Para Gilas, el contexto es distinto, más volátil. El tropiezo inicial frente a Bahrain dejó dudas y un sabor amargo: partido cerrado, decidido en pequeños detalles, que se escapó 89-85. Esa derrota obligó a reaccionar de inmediato. Y la reacción llegó con rabia: 109-78 ante Kazakhstan, un marcador que recolocó a los campeones defensores en la pelea y recordó al resto del torneo que el título todavía pasa por ellos.

El duelo del lunes, sin embargo, se mueve en otra escala. China no solo gana; aplasta. Filipinas no solo necesita competir; necesita golpear primero y sostenerse cuando la presión china suba de nivel. Un triunfo de Gilas no solo reforzaría su candidatura a los cuartos de final: muy probablemente la certificaría.

La ecuación es sencilla, pero la ejecución no lo será. China llega invicta, con dos palizas consecutivas y una rotación amplia que castiga cada despiste. Gilas llega con cicatrices recientes, pero también con el impulso de una victoria contundente y la memoria fresca de lo que significa defender un oro.

Incluso en caso de derrota, los filipinos conservarían una puerta abierta: podrían avanzar a cuartos como uno de los dos mejores terceros de grupo. El calendario aún les ofrece esa red de seguridad. Pero este tipo de equipos, y este tipo de camisetas, no suelen conformarse con depender de cálculos ajenos.

El lunes no se juega solo un partido. Se mide la verdadera altura del campeón defensor frente a una China que huele sangre y busca revancha continental. La pregunta es si Gilas saldrá a resistir… o a mandar.