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Grave lesión de Luke Brooke-Smith en Portsmouth: impacto y recuperación

El proyecto de futuro de Portsmouth acaba de recibir un mazazo. Luke Brooke-Smith, extremo de 18 años, ha sufrido una grave lesión de tobillo durante una sesión de entrenamiento y corre serio riesgo de perderse el resto de la temporada.

El joven neozelandés, fichado en verano procedente de Wellington Phoenix en un traspaso definitivo, apenas empezaba a hacerse un hueco en el equipo cuando todo se detuvo de golpe.

Una acción fortuita, un diagnóstico devastador

John Mousinho no tuvo que buscar eufemismos. El técnico de Pompey describió con crudeza lo ocurrido en declaraciones a BBC Radio Solent: Brooke-Smith sufrió una severa dislocación de tobillo, acompañada de una fractura de peroné y un importante daño en los ligamentos.

La reacción en el campo de entrenamiento fue inmediata. El cuerpo técnico y médico actuó con rapidez antes de que el jugador fuera trasladado al Queen Alexandra Hospital, donde fue atendido y posteriormente dado de alta.

Ahora llega la parte más delicada. El club dejará que la zona se desinflame durante unos días y, después, el jugador pasará por el quirófano. El calendario, implacable, apunta a una ausencia prolongada justo cuando el joven empezaba a sumar minutos y confianza.

Un inicio prometedor, frenado en seco

Brooke-Smith había participado en cuatro partidos con Portsmouth esta campaña. Había llegado a estrenarse como titular en un encuentro de Championship, mientras que sus otras apariciones habían sido saliendo desde el banquillo. No eran cifras ruidosas, pero sí el rastro de un entrenador que empezaba a confiar en su desborde y energía.

Para un chico de 18 años recién aterrizado desde Nueva Zelanda, el escenario parecía ideal: club histórico, afición exigente, minutos crecientes y margen para equivocarse y aprender. De pronto, todo queda en pausa.

Dolor, incertidumbre y una promesa

El propio Brooke-Smith puso voz al impacto emocional de la lesión en sus redes sociales. “No hay palabras para describir cómo me siento ahora mismo”, escribió en su cuenta de Instagram, calificando el lance como un “incidente fortuito” en el entrenamiento que le provocó la dislocación de tobillo, la rotura de peroné y un posible daño en los ligamentos.

Aun sin conocer con exactitud el alcance definitivo y los plazos de recuperación, el extremo dejó claro que no piensa rendirse. Explicó que intenta mantenerse positivo en “un momento realmente duro” y lanzó una promesa directa: trabajará al máximo para volver al césped y defender de nuevo los colores de “este club increíble”.

También tuvo palabras de gratitud para el vestuario. Agradeció a todo el personal y a sus compañeros por el apoyo inmediato y por arroparle en las primeras horas tras la lesión, esas en las que el silencio del diagnóstico pesa más que cualquier grito de grada.

Portsmouth pierde a un recurso joven y eléctrico en plena temporada, pero gana una historia de resiliencia que ahora se escribirá lejos de los focos, entre muletas, gimnasio y sesiones de rehabilitación. La cuestión ya no es qué podía aportar Brooke-Smith este año, sino cómo de fuerte será cuando, por fin, vuelva a pisar el césped.