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Haaland enciende la polémica en Oporto: doblete y acusaciones

La noche pintaba perfecta para Erling Haaland. Doble gol, victoria por 2-0 de Manchester City en el Estadio do Dragão y un inicio firme en la fase de grupos de la Champions League. Pero el delantero noruego salió del césped hablando menos de su eficacia y más de lo que él mismo definió como “acoso” por parte de un rival de Porto.

El choque tuvo su punto de ebullición en la segunda parte, cuando Haaland se enzarzó con Pablo Rosario. Ambos vieron la tarjeta amarilla, pero la historia, según el propio atacante, empezó antes y fue mucho más allá de un simple cruce físico.

“Te van a enseñar la foto”

De acuerdo con la información del diario británico Telegraph, Haaland aseguró tras el partido que el defensa de Porto intentó agarrarle el trasero en plena acción. Ante la televisión noruega, el delantero no se anduvo con rodeos.

“Tenía muchas ganas de marcar un ‘hat-trick’ y él (Rosario) parecía muy interesado en evitar que lo consiguiera. Fue un poco interesante. Verán una foto de él agarrándome el trasero. Será interesante ver esa foto”, explicó.

La escena, según el relato posterior, habría sido la culminación de una tensión que ya venía del descanso. En el túnel de vestuarios se produjo un intercambio verbal entre jugadores y miembros de los cuerpos técnicos, con los ánimos encendidos cuando los futbolistas se dirigían a los vestuarios.

Varios oficiales de Porto siguieron al árbitro hacia el túnel, visiblemente enfadados con el portero suplente de City, Marcus Bettinelli. El descanso no enfrió nada. Lo calentó todo.

UEFA entra en escena

Ahora el caso pasa al escritorio. El órgano disciplinario de UEFA analizará el incidente a partir de los informes de la delegada del partido, Stephanie Frappart, y del colegiado principal, Szymon Marciniak.

Si se confirma que hubo intercambio de golpes o conducta violenta en el enfrentamiento, cualquiera de las partes —o ambas— se arriesga a una sanción económica. De momento, no se ha hablado de castigos deportivos, pero el expediente está abierto y las imágenes, bajo la lupa.

El nuevo Haaland del área: pelo corto, cabezazos largos

Mientras tanto, sobre el césped, Haaland sigue cumpliendo su parte del trato: goles. Su primer tanto ante Porto fue de cabeza y tiene un matiz curioso. Se trata de su tercer gol de este tipo en cuatro partidos desde que se cortó la melena.

No es casualidad. El noruego contó que ha estado trabajando de forma específica este recurso, incluso en el jardín de su casa, con un entrenador muy especial: su padre, Alf-Inge, excentrocampista de Manchester City.

“Durante años he trabajado mucho para mejorar mi remate de cabeza”, comentó. “Lo he desarrollado bastante y se ha convertido en un punto fuerte en mi juego. Creo que mucho de eso tiene que ver con la experiencia. De hecho, hace dos días estaba practicando cabezazos con mi padre en el jardín”.

No es solo potencia ni presencia física. Es repetición, oficio y una obsesión casi metódica por añadir armas a su repertorio.

Sin respiro en el calendario

Entre polémicas, goles y entrenamientos caseros, Haaland también dejó una pincelada sobre el ritmo infernal que atraviesan las grandes estrellas del fútbol europeo.

“Yo no sé nada de descanso. No tengo ni idea. No es fácil descansar en este negocio”, admitió. “En el parón de selecciones jugamos cuatro partidos en diez u once días, así que no es fácil. Pero tienes que intentar encontrar algunos días aquí y allá para darle un descanso a la cabeza. No es fácil, pero tienes que intentarlo”.

La frase resume el momento: un delantero que no se detiene, un calendario que no afloja y un caso disciplinario que se abre mientras la Champions apenas empieza a rodar.

Haaland ya ha marcado territorio en el grupo. Ahora falta saber si la UEFA hará lo mismo en el despacho.