Isak se reengancha al gol mientras Liverpool espera a Ekitike
El verano de 2025 fue un mensaje al resto de la Premier League: Liverpool no pensaba vivir de la nostalgia del título. El club abrió la chequera como no lo hacía desde hacía años. Florian Wirtz llegó por 116 millones de libras, Hugo Ekitike por 69, y Alexander Isak se convirtió en el futbolista más caro de la historia del fútbol británico al dejar St James’ Park para aterrizar en Anfield.
El plan era sencillo sobre el papel: talento joven, versátil, ofensivo, para sostener una era. La realidad fue mucho más áspera.
Wirtz, llamado a ser el cerebro del nuevo proyecto, nunca terminó de imponer su fútbol con la continuidad que se esperaba. Ekitike, después de ir entrando en dinámica, cayó con una lesión de Aquiles en abril. Isak, la gran apuesta, ni siquiera tuvo un verano normal: se perdió la pretemporada y más tarde sufrió una fractura de pierna. Resultado: solo cuatro goles en todas las competiciones.
Para un delantero fichado para liderar una nueva etapa, el balance sonaba a decepción. A los 26 años, y con el peso de un traspaso récord, el sueco empezó la temporada 2026-27 bajo la lupa.
Un arranque cuestionado… y un giro necesario
El inicio de curso trajo más preguntas que respuestas para Isak. ¿Era realmente el nueve dominante que Liverpool había comprado? ¿Aguantaría la presión física y mental de ser la referencia en Anfield? Las dudas crecían, y no solo fuera del vestuario.
Sin embargo, el gol siempre tiene la última palabra. En las dos últimas jornadas de Premier League, Isak ha marcado tres veces. Dos partidos, tres dianas. No borra de un plumazo los meses grises, pero cambia el tono de la conversación. La chispa que parecía apagada ha vuelto a encenderse.
Arne Slot y su cuerpo técnico, por ahora, ya no tienen que mirar a la banda cada fin de semana preguntándose quién debe ocupar el centro del ataque. Isak se ha ganado, al menos de momento, el derecho a seguir siendo el hombre de área.
¿Suerte o mérito? La mirada de Pennant
En este escenario aparece el nombre de Hugo Ekitike. El francés apunta a reaparecer alrededor del cambio de año. Hasta entonces, Isak no ha tenido que pelear con una competencia feroz por su puesto mientras buscaba reencontrarse con su mejor versión.
¿Ha sido afortunado el sueco? Para Jermaine Pennant, ex extremo de Liverpool, la respuesta es más matizada. En declaraciones a GOAL, en un acto con NetBet Casino, rechazó la idea de que todo se explique por la suerte.
Pennant recordó que el contexto también empujaba a decisiones valientes. Cody Gakpo no estaba rindiendo. Ekitike, por perfil, tiende a caer a la izquierda. De ahí su lectura: no le habría sorprendido ver a Isak fijando centrales por dentro y a Ekitike arrancando desde el costado izquierdo, atacando hacia dentro con su pierna derecha, como acostumbra a hacer el propio Gakpo, y sumándose por momentos como un segundo nueve.
El mensaje de fondo era claro: con dos futbolistas de ese nivel, el banquillo no es una opción permanente. Pennant está convencido de que el cuerpo técnico habría encontrado la manera de encajar a ambos en el once en algún tramo de la temporada.
La advertencia de Robbie Fowler
Las dudas sobre Isak no nacieron este otoño. Venían de antes. Robbie Fowler, leyenda de Liverpool y todavía apodado “God” por buena parte de la afición de Anfield, ya había levantado la voz antes del inicio del curso.
En conversación con GOAL, Fowler confesó que le preocupaban tanto el estado físico del sueco como su capacidad para responder a las expectativas que arrastra su fichaje. Y fue tajante al señalar que esta temporada debía ser decisiva para él, también en clave de planificación deportiva: si Isak no funciona, la dirección del club tendrá que mirar de nuevo al mercado.
Fowler extendió ese análisis al banquillo. Recordó que el propio Arne Slot no logró “entregar” en su segundo año, lo que abrió la puerta a cuestionamientos sobre su continuidad. Cuando en un club del tamaño de Liverpool se instalan las dudas, la pendiente casi siempre es descendente.
El mensaje, para todos, era inequívoco: o respondes, o el club busca otra solución.
Gol en liga, silencio en Europa
En medio de ese contexto de presión, Isak ha empezado a sumar argumentos. Vio puerta ante Nottingham Forest y repitió ante Ipswich. Señales de vida en la competición doméstica, donde Liverpool necesita cada punto para sostener el ritmo de la parte alta.
En la Champions League, sin embargo, el guion fue distinto. En el estreno de la temporada 2026-27, ante un Atlético de Madrid siempre incómodo, el sueco se quedó sin marcar. Liverpool tuvo que remontar para imponerse 2-1 en Anfield, un resultado importante en lo colectivo, pero que deja a Isak todavía con una cuenta pendiente en Europa este curso.
Para un delantero de su estatus, la Champions no es un escaparate más. Es el escenario donde se miden las verdaderas estrellas. Ahí es donde su rendimiento será observado con más lupa.
Barcola, otro problema de lujo para Iraola
Mientras Isak busca consolidar su resurrección y Ekitike acelera su recuperación, el club ha añadido otra pieza de alto coste al puzle ofensivo. Bradley Barcola, internacional francés, ha llegado por 123 millones de libras. Otra inversión gigantesca, otro foco encendido sobre el ataque de Liverpool.
Barcola aporta desborde, velocidad, uno contra uno. También, inevitablemente, un dolor de cabeza para el entrenador. Andoni Iraola tendrá que encajar a un nuevo protagonista en un reparto ya cargado de nombres de peso, con Wirtz, Gakpo, Isak, Ekitike y ahora el francés reclamando minutos y balón.
Por ahora, el técnico puede respirar aliviado: Isak ha empezado a responder, la portería rival vuelve a parecer cercana y la competencia aún no está completa por las lesiones. Pero el verdadero examen llegará cuando todos estén sanos, en forma y llamando a la puerta del once.
Ese día se sabrá si este Liverpool de fichajes millonarios tiene espacio para todas sus estrellas… y si Alexander Isak está preparado para ser algo más que el delantero más caro de la historia del fútbol británico.






