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Israel se despide del Mundial tras derrota ante Letonia

Una noche más para olvidar en el baloncesto israelí. La selección de Israel cayó 85-70 ante Letonia en Riga, en un partido que llegó a dominar por dobles dígitos y que parecía destinado a ser una reacción tras el mazazo frente a Polonia. Acabó siendo lo contrario: otro derrumbe, otra desconexión colectiva y la confirmación de que el billete al próximo Mundial ya no existe.

De la ilusión a la nada

El arranque fue prometedor. Ariel Beit-Halahmy apostó por un quinteto inicial con Yair Kravits, Yam Madar, Netanel Artzi, Lior Carreira y Roman Sorkin, y el equipo respondió. Carreira abrió el marcador con un triple, Madar corrió la pista para el 5-2 y la selección se mostró suelta, agresiva. Kristers Zoriks dio el primer aviso para Letonia al voltear el marcador a 11-7, pero un triple de Artzi y las primeras canastas de Sorkin devolvieron el pulso a Israel. Eitan Borg entró bien desde el banquillo, firmó dos acciones positivas y el primer cuarto se cerró con ventaja mínima visitante: 22-21.

La segunda unidad mantuvo el tono al inicio del segundo cuarto. Triples consecutivos de Tomer Palatin y Borg llevaron el marcador a 28-24 y el partido parecía bajo control. Madar atacó el aro, Carreira sumó con un flotador y la diferencia se mantuvo estable. Bajo los tableros, Sorkin e Itay Segev elevaron la intensidad, y la renta israelí se disparó hasta los 10 puntos. Era el mejor momento de la noche.

Y entonces, el apagón.

Letonia, lejos de su mejor versión, encontró vida en las dudas de su rival. Zoriks asumió el mando ofensivo, el ataque israelí se atascó por completo y la ventaja se evaporó en cuestión de minutos. Sin claridad en el cinco contra cinco, sin fluidez en la circulación, Israel fue cediendo terreno hasta llegar al descanso con un 41-41 que lo decía todo. Madar se fue al vestuario como máximo anotador con 7 puntos; Borg aportaba 6. Pero la sensación era de ocasión desperdiciada.

La exhibición de Strautins

El tercer cuarto cambió el partido y, probablemente, el tono de toda la ventana clasificatoria para Israel. Artzi abrió el periodo con un triple y añadió una canasta complicada para el 46-41. Parecía el momento de golpear de nuevo. En lugar de eso, el guion se repitió: Letonia respondió, empató, y el intercambio de canastas dio paso a una actuación individual que marcó la noche.

Arturs Strautins encendió el pabellón. Cada ataque letón encontraba en él la solución: penetraciones, tiros abiertos, triples en momentos clave. Mientras Madar y Sorkin trataban de sostener a Israel, el alero letón encadenaba acciones de máximo nivel hasta completar una actuación de carrera: 29 puntos. Israel, por contra, empezó a acumular errores. Tiros liberados que no entraban, desajustes defensivos, rebotes que se escapaban.

Cuando Rihards Lomazs se sumó a la fiesta ofensiva local, el daño fue evidente. El marcador se abrió a 58-52, Artzi logró mantener la desventaja en seis puntos y alcanzó la decena personal, pero Strautins remató el cuarto con otro triple que dejó el 67-58 y una sensación clara: el partido se les había ido de las manos.

Sin respuesta en el tramo final

El último cuarto no trajo reacción, sino resignación. Letonia salió a cerrar el duelo y lo hizo con autoridad. La brecha se fue hasta los 14 puntos casi sin resistencia, mientras los jugadores de Beit-Halahmy se quedaban sin respuestas. Sorkin falló un mate sencillo, Madar dejó de encontrar vías hacia el aro y cada rebote parecía caer en manos letonas. El 78-62 reflejaba ya un dominio total, y los minutos finales se convirtieron en una larga basura competitiva hasta el 85-70 definitivo.

En Israel, Madar terminó con 15 puntos y fue el único generador constante de peligro. Artzi aportó 11, Sorkin y Segev sumaron 9 cada uno, Borg añadió 8 y Carreira 7. Pocas luces más. El dato que resume la frustración: Khadeen Carrington se quedó en solo 2 puntos, con un 1 de 8 en tiros de campo, muy lejos de lo que se esperaba de él en un partido de este peso.

En Letonia, la noche perteneció a Strautins, dueño absoluto del encuentro con esos 29 puntos que dinamitaron cualquier plan defensivo israelí. Zoriks (16) y Lomazs (18) completaron un trío exterior que castigó sin piedad cada desconexión.

Una ventana que deja heridas

Tras una campaña débil, una paliza dolorosa contra Polonia y esta derrota ante una Letonia correcta pero lejos de ser una potencia, Israel se queda fuera del Mundial y con más preguntas que certezas. El equipo mostró ráfagas de buen baloncesto, pero se desmoronó cada vez que tuvo que gestionar ventajas y momentos de presión.

No hay billete al Mondobasket. Sí hay un diagnóstico incómodo: cuando el partido se calienta, esta selección se apaga. La cuestión, de cara al próximo ciclo, es si Israel sabrá transformar estas noches grises en un punto de inflexión o si seguirán acumulándose como una lista de oportunidades perdidas.