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Kawhi Leonard y el adiós incómodo de los LA Clippers

Cuesta rebatir la idea: el movimiento que llevó a Kawhi Leonard a Los Angeles en 2019 terminó dinamitando a los LA Clippers. No solo el presente. También el futuro.

La franquicia entregó a Shai Gilgeous-Alexander, hoy estrella consolidada, y un alijo de elecciones de draft para traer a Paul George, el escudero que Leonard exigía para dar el salto definitivo al título. Aquel all‑in hipotecó años de reconstrucción. Luego llegó el golpe institucional: la liga despojó a los Clippers de cinco primeras rondas adicionales por saltarse las normas salariales en beneficio directo de Leonard. El coste deportivo fue altísimo. El cultural, quizá irreparable.

Hoy Leonard ya no está. Ha puesto rumbo a los Toronto Raptors. Y los Clippers se quedan mirando el vacío, con un proyecto envejecido y un porvenir que huele a reconstrucción larga.

Un mensaje en redes que suena a disculpa

En medio de ese paisaje, Leonard reapareció donde menos suele hacerlo: en redes sociales. El viernes publicó un mensaje poco habitual en el que agradeció a la afición de los Clippers su “apoyo inquebrantable” durante sus seis años en la franquicia.

“Realmente aprecio su apoyo inquebrantable en los buenos y malos momentos. Gracias, Clip Nation. ✋🏾”

Solo eso. Ninguna referencia directa a la polémica, ni al caos que deja atrás. Pero entre líneas, muchos leyeron algo más que un simple agradecimiento. Casi una disculpa velada a una afición que creyó estar a un paso del título y acabó atrapada en un ciclo de frustraciones.

Porque, en realidad, hubo muchos más “malos momentos” que buenos.

De un 3-1 desperdiciado a una rodilla que nunca respondió

La era Kawhi en los Clippers quedó marcada desde su primer gran tropiezo. En 2020, en la burbuja, la franquicia dejó escapar un 3-1 ante Denver Nuggets en los playoffs. A partir de ahí, el proyecto nunca volvió a sentirse igual de sólido.

En 2021 llegó el único respiro: una carrera profunda hasta las Finales del Oeste, la primera vez en la historia de la franquicia. Parecía el inicio de algo. Fue, en realidad, el techo de un proyecto condenado.

En plena segunda ronda ante Utah Jazz, Leonard sufrió una rotura de ligamento cruzado anterior. Temporada terminada. A partir de ese momento, todo se sostuvo con alfileres. Paul George y el resto del grupo no alcanzaron el nivel necesario para acercar a los Clippers a ese anillo tan esquivo.

La factura física de Leonard se convirtió en una losa. Se perdió por completo la campaña 2021‑22 mientras se recuperaba de la lesión de rodilla. Entre las temporadas 2022‑23 y 2024‑25 apenas disputó 11 partidos de playoffs. En total, durante su estancia en la franquicia jugó 342 encuentros y se ausentó en 204 de un máximo de 546 en temporada regular: una tasa de ausencia cercana al 37,4%.

Sobre el papel, el fichaje que debía cambiar la historia del club terminó convertido, por números y resultados, en un desastre absoluto.

“Un gánster”: la factura moral del experimento

El mensaje de despedida puede suavizar algo el recuerdo en parte de la afición angelina. Pero la percepción general, dentro y fuera de la liga, es que el daño ya está hecho.

Voces autorizadas no han tenido reparos en señalarle. Stephen A. Smith, analista de ESPN, fue especialmente duro al valorar el paso de Leonard por los Clippers y las consecuencias del escándalo que terminó con la franquicia sancionada con 30 millones de dólares.

“Por todo el problema que ha causado a esta organización y marcharse con nada más que 700.000 dólares de restitución es un crimen”, afirmó, subrayando el contraste entre la multa a la franquicia y la parte que afronta el jugador.

“Kawhi Leonard… es un gánster”, remató el comentarista, sin matices.

El resentimiento no se limita a los despachos. Danilo Gallinari, pieza clave en el traspaso que llevó a Paul George a los Clippers, también apuntó directamente a Leonard al recordar cómo aquel movimiento cambió su carrera.

“Él cambió la trayectoria de mi carrera y me puso en una situación difícil al enviarme fuera de Los Ángeles”, declaró recientemente. Para el italiano, la sanción económica que afronta Leonard se queda muy corta: “Él debería pagar los 50 millones, no solo 700.000”.

Son testimonios que dibujan una misma conclusión: el impacto de Leonard en la organización fue mucho más allá de la pista.

Toronto, borrón y cuenta nueva

Mientras en Los Ángeles se hace inventario de lo perdido —picks, estabilidad, credibilidad y, sobre todo, tiempo—, Leonard ya mira hacia adelante. Su nueva etapa con Toronto Raptors se presenta como un reinicio deportivo y narrativo.

“El Klaw” está, según los informes, completamente sano y listo para presentarse al training camp en cuestión de semanas. Nueva ciudad, nuevo vestuario, misma incógnita de siempre: ¿puede su cuerpo sostener el peso de un proyecto campeón?

En Los Ángeles, la respuesta ya la conocen. Y la factura tardará años en pagarse.