Kawhi Leonard regresa a Toronto: ¿puede cambiar el destino de los Raptors?
Kawhi Leonard ha vuelto al lugar donde se convirtió en leyenda. Toronto lo esperaba desde hace años; esta vez, llega con cicatrices, un expediente manchado por una investigación de la liga… y la misma ambición fría que lo llevó a poner a los Raptors en el mapa en 2019.
El traspaso bomba entre Toronto Raptors y Los Angeles Clippers se hizo oficial esta semana, después de que la NBA cerrara una larga investigación por presunta evasión del tope salarial durante los siete años de Leonard en Los Ángeles. La liga le impuso una multa de 700.000 dólares. Castigo duro, ruido mediático, reputación en entredicho. Pero en Toronto, el foco está en otra cosa: qué puede volver a hacer Kawhi con esta franquicia.
El alero de 35 años regresa al equipo al que condujo al único campeonato de su historia en la temporada 2018-19. Aquel curso firmó 26,6 puntos, 7,3 rebotes, 3,3 asistencias y 1,8 robos, con un 49,6% en tiros de campo en 60 partidos. Y cuando llegaron los playoffs, subió el volumen: 30,5 puntos por noche en 24 encuentros, hasta tumbar a Golden State Warriors en seis partidos y coronarse otra vez MVP de las NBA Finals, como ya había hecho con San Antonio Spurs en 2014.
No es casualidad que Toronto sienta que recupera algo más que una estrella. Recupera su referencia histórica.
Un regreso con raíces
Leonard todavía no ha tenido su presentación oficial ante los medios, pero ya dejó claras sus intenciones en un episodio de “Open Gym” de Bell, grabado en las instalaciones de práctica de los Raptors. Se le vio caminando por un lugar que ya conoce, saludando al entrenador Darko Rajaković y a caras nuevas dentro de la organización.
Allí explicó por qué eligió volver. Y no habló de anillos.
“No quería ponerme mil camisetas. La ciudad se encariñó con mi familia, yo me encariñé con la ciudad. Lo disfruté de verdad. Mi hijo nació aquí y lleva preguntándome desde siempre cuándo iba a volver”, contó. “Ahora está de vuelta y puede verlo, en lugar de que yo le cuente grandes historias que pasaron”.
Hay un punto íntimo en este regreso que va más allá del proyecto deportivo. Toronto no es solo el lugar donde Leonard ganó; es el lugar donde su vida cambió. Y eso pesa.
Decepción en Los Ángeles, resurrección en 2025-26
Su paso por Clippers, en cambio, dejó un sabor amargo. Entre lesiones, plantillas irregulares y oportunidades desperdiciadas, el proyecto nunca despegó como se esperaba. Pero antes de salir, Leonard firmó una temporada que recordó al jugador dominante de sus mejores días: en 2025-26 promedió 27,9 puntos, 6,4 rebotes y 3,6 asistencias en 65 partidos.
Mientras tanto, Toronto volvía a ser competitivo. Después de tres años sin playoffs, los Raptors cerraron la 2025-26 con un 46-36 y llevaron a Cleveland Cavaliers a un séptimo partido en primera ronda. Un aviso a la conferencia: el equipo ya estaba subiendo el nivel sin Leonard. Con él, el techo cambia.
No vengo a tomar el control
En su charla con Rajaković, Leonard dejó un mensaje que encaja con la nueva jerarquía del vestuario. No llega para desplazar a nadie, sino para empujar el proyecto que ya está en marcha.
“No estoy aquí para tomar el control de nada”, le dijo al técnico. “Quiero ayudar a tu visión. Ayudar a Scottie [Barnes]. Solo quiero ganar. Si es el equipo de Scottie, es el equipo de Scottie. Yo solo quiero hacer lo que sea necesario para ayudaros a ganar”.
La frase es clave. El Kawhi que vuelve no es el sol absoluto alrededor del cual gira todo. Toronto tiene ahora un All-Star joven, Scottie Barnes, que ha ido creciendo en los últimos dos, tres años hasta convertirse en la cara del proyecto. Leonard lo sabe y lo asume.
Un vestuario que ilusiona
El veterano también dejó claro que no llega a ciegas. Ha seguido de cerca a los Raptors.
“Soy competitivo. Creo que tenemos una gran oportunidad. Este grupo jugó muy bien el año pasado. Los vi mucho”, explicó.
Luego empezó a desgranar el núcleo joven. Barnes, para empezar: “Ha mostrado su talento en los últimos dos, tres años. Se ha convertido en All-Star. Va a ser un problema este próximo año”. Palabras que suenan a advertencia para el resto del Este.
También tuvo elogios para Collin Murray-Boyles: un jugador que, según Leonard, aporta energía, relentlessness, y que “no tiene miedo de nadie”. Y para Jamal Shead, al que definió como un “Pitbull”, alguien que parece querer ganar cada partido. Es el tipo de carácter que siempre ha rodeado mejor a Leonard: defensas duras, jugadores que no rehúyen el contacto ni los momentos calientes.
Con ese núcleo, los analistas de la liga ya colocan a Toronto en la conversación seria del Este, junto al campeón vigente New York Knicks y los Philadelphia 76ers de LeBron James, entre otros. No es un hype vacío: es la combinación de un bloque en ascenso con una superestrella que ya sabe cómo ganar en ese mismo escenario.
“Creo que tenemos una buena oportunidad y nunca se sabe lo que puede pasar”, remató Leonard. Una frase sencilla, pero cargada de historia en una ciudad que ya vivió lo que pasa cuando Kawhi entra en modo playoff.
Contrato, futuro y una pregunta abierta
Leonard entra en el último año de su acuerdo de tres temporadas y 149,5 millones de dólares. Le queda un año garantizado, pero ya se habla de negociaciones para una extensión con la franquicia.
Toronto, esta vez, no quiere que su historia con Kawhi sea un romance fugaz. Él tampoco suena como alguien de paso. Habla de ciudad, de familia, de legado. Y de un equipo que ya no necesita un salvador, sino un líder que sepa cómo cerrar series en mayo y junio.
La primera etapa de Leonard en los Raptors terminó con un título y un lanzamiento inmortal. La segunda empieza con una duda que lo envuelve todo: ¿puede este Kawhi, con 35 años y un cuerpo castigado, volver a cambiar el destino de una franquicia… o será la última gran apuesta de Toronto por revivir su época dorada?






