Los Ángeles Lakers y Denver Nuggets compiten por Cam Whitmore
Los Angeles Lakers y Denver Nuggets se cruzan por el mismo botín: Cam Whitmore. Y, esta vez, el vigente campeón parece ir un paso por delante.
Según informó Marc Stein, los Nuggets se han posicionado como “equipo a seguir” en la carrera por el alero de 22 años, ex elección de primera ronda, que quedó libre tras ser cortado por Cleveland Cavaliers en agosto. Un giro incómodo para unos Lakers que ya habían identificado al jugador como posible refuerzo de bajo coste para apuntalar el fondo de su rotación.
Un talento barato que se ha vuelto muy codiciado
Whitmore está en el mercado por mucho menos de lo que valía hace apenas un año. Después de ser elegido en el puesto 20 del Draft 2023 por Houston Rockets, firmó un contrato de novato de cuatro años y 15,6 millones de dólares. Ese compromiso ya es historia: Cleveland lo cortó el 28 de agosto y el jugador pasó a ser agente libre sin restricciones.
Ahora cualquier franquicia puede hacerse con un anotador joven, atlético y con margen de crecimiento… sin hipotecar su futuro ni su flexibilidad salarial. Justo el tipo de pieza que todos buscan cuando rebuscan en el fondo del banquillo.
Denver, que ya ha demostrado saber exprimir al máximo este tipo de apuestas, huele la oportunidad. Y no es un detalle menor que Whitmore haya llegado al mercado a través de una operación en la que los propios Nuggets estuvieron implicados.
Cleveland adquirió al jugador desde Washington como parte del mega-traspaso a cinco bandas centrado en Peyton Watson, enviado de Denver a los Cavaliers. Los Nuggets, por su parte, recibieron una primera ronda de 2031, una segunda de 2032 y a Julian Reese. Más tarde, Cleveland decidió cortar a Whitmore. Ahora Denver estudia cerrar el círculo: recuperar parte del atletismo perdido con Watson apostando por Whitmore… y por una fracción del coste.
Riesgo médico, potencial de anotador
No es un fichaje exento de riesgo. Whitmore solo disputó 21 partidos con Washington en la temporada 2025-26 antes de ver su curso terminado por un problema médico en el hombro. En ese tramo dejó 9,2 puntos y 2,8 rebotes en 16,9 minutos, con un 45,6% en tiros de campo pero apenas un 28,6% desde el triple.
Sobre el papel, números discretos. Cuando se ajustan los minutos, la historia cambia: a lo largo de sus tres campañas en la NBA, Whitmore promedia 21,8 puntos por cada 36 minutos. Un dato que explica por qué sigue despertando tanto interés pese a sus altibajos.
Mide 1,98, es poderoso en transición, ataca el aro con fuerza y aún es más joven que varios jugadores recién seleccionados en el último draft. El problema nunca han sido las herramientas, sino convertirlas en minutos ganadores de forma constante.
Eso es lo que intriga a los Nuggets: si consiguen encajar ese perfil físico y anotador en un sistema ya consolidado, el premio puede ser enorme para el coste que supone.
Por qué sigue encajando en los Lakers
Para los Lakers, el encaje de Whitmore es distinto, pero igual de sugerente. No necesitan que llegue para ser una primera opción ofensiva.
En este verano ya han asegurado la continuidad de Austin Reaves y han añadido a Collin Sexton, Quentin Grimes y Sandro Mamukelashvili. Es decir, han sumado puntos, manejo de balón y tiro exterior con jugadores contrastados, al menos en rol de rotación.
Eso libera a Whitmore de la presión de “salvar” nada desde el primer día. En Los Ángeles podría ser una apuesta de techo alto, un comodín físico y anotador al que desarrollar con paciencia, no una solución urgente a un agujero del plantel.
A sus 22 años, encontrar en septiembre un alero con su mezcla de tamaño, explosividad y capacidad para generarse tiros es poco habitual entre los agentes libres. Por eso los Lakers lo veían como un billete de lotería muy atractivo: bajo coste, alto potencial, sin comprometer el núcleo que ya tienen armado.
El problema es que Denver ha olfateado exactamente lo mismo.
Una carrera silenciosa entre aspirantes
El interés de los Nuggets no garantiza que Whitmore termine en Colorado, ni confirma que los Lakers hayan presentado una oferta formal. Pero cambia el escenario.
Cuando un candidato al título entra en la puja, el margen para hacer “gangas” se reduce. El jugador gana alternativas, el mercado se endurece y ese perfil de apuesta barata deja de estar tan al alcance.
Para los Lakers, que necesitan añadir atletismo económico alrededor de sus estrellas, Whitmore representaba justo eso: piernas jóvenes, físico NBA y un techo todavía por explorar. Para Denver, significa recuperar explosividad en las alas tras la salida de Watson sin tocar su columna vertebral.
Ambos miran al mismo billete de lotería. Solo uno podrá rascar el premio.






