Los Angeles Lakers: ¿suficiente baloncesto para un anillo?
La gran pregunta en Los Ángeles no es si el verano fue movido. Eso está claro. La cuestión es si todo ese movimiento ha acercado realmente a los Lakers a un campeonato o si, tras dejar marchar a LeBron James, la franquicia se ha quedado atrapada en tierra de nadie alrededor de Luka Doncic y Austin Reaves.
ESPN, a través de Zach Kram, lo resumió con crudeza: los Lakers quizá fueron el equipo más activo del verano, pero la actividad no garantiza progreso. Entraron Walker Kessler, Sandro Mamukelashvili, Quentin Grimes, Collin Sexton, Kevon Looney, Jaden Hardy, Matisse Thybulle y Ziaire Williams. Salieron James, Rui Hachimura, Marcus Smart, Luke Kennard, Deandre Ayton y Jaxson Hayes. Mucha rotación, mucha profundidad, perfiles interesantes como Thybulle y Williams… pero un vacío enorme: la producción total de LeBron, incluso ya en los 40.
El techo del proyecto, hoy, depende de una sola pregunta: ¿han rodeado a Doncic con las piezas adecuadas o solo han cambiado cromos?
Sexton, pieza útil… y dilema en los minutos clave
En ese tablero aparece Collin Sexton, uno de los fichajes más comentados. Sobre el papel, encaja una necesidad evidente: un base fiable que pueda organizar el ataque cuando Doncic se sienta y que sostenga el ritmo ofensivo en temporada regular. Un seguro para una plantilla que sabe que su estrella y Austin Reaves se perderán partidos.
Pero el problema no está en octubre. Está en mayo.
El insider Jovan Buha lo expuso sin rodeos. Para él, la construcción del perímetro de los Lakers tiene una grieta evidente: la defensa de un posible trío Sexton–Doncic–Reaves en finales apretados.
“Veo el valor de tener un buen base suplente, y los Lakers claramente han cubierto esa casilla”, explicó. “Pero por las limitaciones defensivas de Sexton, hay un límite a cuánto puede jugar con Austin y Luka. Por eso no creo que pueda cerrar partidos al máximo nivel, ni que pueda jugar tanto contra equipos como OKC, San Antonio o New York en playoffs”.
Ahí se concentra la crítica. Sexton, a sus 27 años, llega como generador secundario, quizá el único, aparte de Doncic, con capacidad real de iniciar el ataque desde el bote. Pero si la presencia de ese generador obliga a los Lakers a esconderlo atrás o a sacrificar tamaño y físico en el perímetro en los minutos más calientes, el encaje se vuelve incómodo.
Buha lo ve más como un jugador de 16–18 minutos en postemporada, no de 24–26 como podría ser en fase regular. Y ese matiz es clave: si no cierra partidos importantes, ¿es la mejor inversión posible para un equipo que vive obsesionado con el anillo?
El coste de oportunidad: un ‘cuatro’ titular que nunca llegó
El pasado de Sexton avala su talento. En la temporada 2020-21, con Cleveland Cavaliers, firmó más de 24 puntos y 4 asistencias por partido, números de nivel All-Star. El curso pasado, con Charlotte Hornets, se quedó en 14,2 puntos y 3,7 asistencias, todavía una producción sólida para un guardia de rotación.
Nadie discute que pueda sumar. La cuestión es dónde y cuándo.
El debate en Los Ángeles es otro: si el mismo dinero y el mismo espacio se hubieran destinado a un ala-pívot titular de nivel, ¿estaríamos hablando de un roster más redondo, con mejor equilibrio entre perímetro e interior? ¿Habría menos dudas sobre la estructura del equipo en playoffs?
Buha entiende el argumento del “seguro” que aporta Sexton. Con Doncic y Reaves, es razonable esperar entre 10 y 15 partidos de ausencia de cada uno. Ahí, un base agresivo, capaz de crearse su propio tiro y de dirigir ataques secundarios, tiene valor inmediato. Pero el techo de estos Lakers no se define en esas noches de enero. Se define en mayo y junio, cuando las rotaciones se acortan y cada debilidad se convierte en objetivo.
Y es ahí donde él ve el problema: “El techo de los Lakers se resiente aquí. Lo que importa es el upside, el máximo potencial. Y eso lo va a determinar la disponibilidad de Luka y Austin”. Sexton, por muy versátil que sea, corre el riesgo de quedar reducido a un rol funcional, importante en temporada regular, marginal cuando la temporada de verdad empieza.
Doncic en el centro de todo… con menos red de seguridad
La salida de LeBron no solo deja un hueco emocional e histórico. Deja un vacío competitivo. El equipo ha ganado profundidad, ha sumado especialistas, ha rejuvenecido tramos de la plantilla, pero ha perdido una superestrella que, incluso dosificada, elevaba el suelo del proyecto.
Ahora todo gravita alrededor de Doncic. El sistema, la identidad y, sobre todo, el margen de error.
Sexton puede ayudar a que el ataque no se derrumbe cuando Luka descanse. Puede sostener parciales, acelerar el ritmo, castigar segundas unidades rivales. Pero si al mismo tiempo obliga a Ham (o al técnico que esté en el banquillo) a tomar decisiones dolorosas en defensa en los cierres, su impacto neto se vuelve ambiguo.
Los Lakers han cubierto necesidades evidentes, sí. Han ganado en profundidad, también. Lo que no está claro es si han dado ese paso que separa a un buen equipo de uno que asusta en playoffs.
La respuesta no llegará en los titulares de octubre ni en los números de Sexton en una noche cualquiera ante Charlotte. Llegará cuando el balón queme, con Doncic y Reaves en pista, y el cuerpo técnico tenga que decidir: ¿Collin Sexton es parte del quinteto que cierra una serie… o es uno más en la rotación de un proyecto que aún busca su verdadera cara post-LeBron?






