Luchador amateur de MMA ofrece pelear con un chimpancé por 500.000 dólares
Un luchador amateur de MMA asegura que le ofrecen más de 500.000 dólares por pelear con un chimpancé.
Lo que empezó como una fanfarronada en redes sociales se ha convertido en uno de los episodios más inquietantes y surrealistas que ha visto el mundo de los deportes de combate en mucho tiempo.
Cole “Wavy” Johnson, peleador amateur de Minnesota con un récord de 1-0, afirmó en internet que podría vencer a un chimpancé en una pelea. Era una broma. O eso pensaba. El mensaje se viralizó, acumuló millones de visualizaciones y, de pronto, empezaron a llegarle propuestas que ya no sonaban tan cómicas: dinero real, cifras de seis e incluso siete dígitos, por subirse a una jaula con un animal salvaje.
Según el propio Johnson, la primera oferta seria rondaba los 500.000 dólares por viajar a un país no revelado y disputar el combate. El acuerdo se vino abajo cuando decidió que la persona que estaba detrás del trato no le inspiraba confianza. Pero el interés no terminó ahí. Ahora sostiene que otro grupo ha puesto sobre la mesa todavía más dinero, aunque se ha guardado el número exacto.
Mientras tanto, ha aparecido una página promocional con una cuenta atrás que apunta al 11 de septiembre y en redes sociales se ha disparado la especulación sobre un posible evento de pago por visión. Nadie sabe con certeza qué hay detrás, pero el ruido crece.
Y los detalles que aporta Johnson solo aumentan la inquietud: habla de un chimpancé macho adulto, sin sedación, con dientes y garras intactos. Asegura que habría gente preparada con dardos tranquilizantes “por si la situación se vuelve incontrolable”. No existe, sin embargo, confirmación independiente de que el combate vaya a celebrarse ni de que cuente con algún tipo de aval oficial o regulatorio.
En realidad, ni siquiera está claro que toda la historia sea auténtica. El propio Johnson ha reconocido que su afirmación inicial nació como un chiste, y hasta ahora las informaciones que rodean el supuesto evento no han demostrado que se trate de un combate legítimo, sancionado o permitido por alguna comisión.
Un rival que no entiende de reglas
Más allá de la veracidad del proyecto, los expertos coinciden en algo: la idea es una temeridad. La pregunta no es si un luchador de MMA puede “técnicamente” superar a un chimpancé en términos de técnica. El problema es que las habilidades propias de los deportes de combate sirven de poco ante un animal que usa dientes, manos y cuerpo de una forma completamente distinta a la humana.
Investigaciones publicadas en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences concluyeron que el músculo de un chimpancé puede generar aproximadamente 1,35 veces la fuerza dinámica máxima y la potencia de un músculo humano de tamaño similar. El estudio también detectó una proporción mucho mayor de fibras de contracción rápida en estos animales, un factor clave en explosividad y capacidad de arrancar y desgarrar.
La primatóloga Kimberley Hockings ha analizado ataques de chimpancés a personas. Sus trabajos sobre incidentes registrados en Bossou, Guinea, entre 1995 y 2009 documentan encuentros agresivos que terminaron con lesiones graves. Hockings insiste en que reducir el peligro a una simple cifra del tipo “son X veces más fuertes” desvirtúa la realidad: sus mandíbulas, los caninos prominentes, la fuerza extraordinaria de sus manos y un patrón de agresividad muy particular componen una amenaza mucho más compleja.
Por eso las bromas en internet sobre que Johnson podría perder dedos o sufrir heridas devastadoras van acompañadas de una preocupación real. Un chimpancé no es un “peleador” entrenado ni entiende de reglamentos, ni de amonestaciones, ni de “tapar” cuando está vencido. No sabe qué es rendirse. No sabe qué es una técnica ilegal.
Dinero, morbo y una línea roja
La posible pelea no solo plantea un riesgo evidente para la integridad física del luchador. Abre también un debate incómodo sobre bienestar animal y sobre la legalidad de provocar deliberadamente a un animal salvaje en cautiverio solo para entretenimiento.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el espectáculo? ¿Cuánto vale una vida —humana o animal— cuando sobre la mesa se colocan seis cifras y la promesa de millones de visualizaciones?
Un cheque de ese tamaño puede resultar irresistible para un peleador amateur que busca hacerse un nombre. Pero cuando el rival es un chimpancé adulto, el precio real quizá no se mida en dólares, sino en secuelas permanentes, físicas y psicológicas, que no hay bolsa que compense.






