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Las Lynx triunfan ante Connecticut y se acercan al primer puesto

Napheesa Collier marcó el tono desde el salto inicial. Olivia Miles puso el sello de una temporada histórica. Entre las dos, empujaron a unas Minnesota Lynx que salieron furiosas de una mala racha y se llevaron un triunfo de peso: 101-89 ante Connecticut Sun, un paso casi definitivo hacia el primer puesto de la WNBA.

Collier manda, Miles hace historia

Collier terminó con 23 puntos, dueña del ritmo y de los momentos calientes. Miles añadió 21 y algo más que números: el récord absoluto de anotación para una rookie en la liga. Con 9:31 por jugarse en el segundo cuarto, un simple tiro libre la llevó a los 770 puntos en la temporada, superando los 769 que Caitlin Clark había firmado con Indiana en 2024. Un registro que parecía blindado… hasta hoy.

Minnesota, ahora con balance de 32-10, se coloca a solo una victoria —o una derrota de Golden State— de asegurar la ventaja de campo durante todos los playoffs. Les queda un cierre de fase regular con una serie de ida y vuelta ante Indiana. El objetivo está a tiro.

Un arranque demoledor

Las Lynx venían de tres derrotas seguidas. No lo parecían.

En apenas tres minutos y medio ya mandaban 11-2. Collier abrió la noche con los primeros cuatro puntos del partido. Courtney Williams, con pasado brillante en Connecticut durante cinco temporadas, se sumó al golpe inicial con cinco tantos en ese parcial de arranque. El mensaje era claro: Minnesota venía a imponer su ley.

El primer cuarto terminó 27-12. Collier ya acumulaba 10 puntos y las Sun perseguían sombras.

La ventaja se disparó hasta el 45-26 con una bandeja de Collier a 3:44 del descanso. El partido parecía encarrilado. Entonces, Connecticut se rebeló.

La respuesta de Connecticut desde el perímetro

Las Sun, castigadas todo el año por las lesiones y hundidas ahora en una racha de cinco derrotas consecutivas, se aferraron al triple para no descolgarse. Encadenaron un parcial de 15-4 que redujo la diferencia a solo ocho puntos. El pabellón despertó.

Collier, otra vez, apagó el incendio. Una jugada de tres puntos suya, con 25,2 segundos por jugarse antes del descanso, devolvió la renta a dobles dígitos y cortó la reacción.

Connecticut no dejó de insistir desde el perímetro. Llegó a encestar 12 de sus primeros 19 intentos de tres y, ya en el último cuarto, se colocó a solo siete puntos. El marcador decía partido vivo. La sensación, sin embargo, era que Minnesota tenía siempre una marcha más.

Las Sun cerraron la noche con un notable 15 de 28 desde la línea de tres. No alcanzó.

Una noche de homenaje en vísperas de mudanza

El duelo tuvo un peso emocional especial en Connecticut. Era el penúltimo partido de la franquicia en el estado antes de su mudanza a Houston la próxima temporada. Antes del salto inicial, el club rindió homenaje a Mike Thibault, entrenador que dirigió al equipo desde su nacimiento en 2003 hasta 2012.

La historia se cerró en círculo. En el banquillo rival, como asistente de Minnesota, estaba su hijo, Eric Thibault. A su lado, otra figura clave en la memoria de aquellas Sun: Lindsay Whalen, que disputó las Finales de la WNBA en 2004 bajo las órdenes de Mike.

En las gradas, más nombres ilustres de la franquicia: Tina Charles, Bria Hartley, Taj McWilliams-Franklin, Nicki Collen. Una reunión de generaciones en una noche en la que el presente, sin embargo, pesó más que la nostalgia.

Y el presente de Connecticut es duro. El equipo cayó a 10-32, encadenando su quinta derrota seguida. Las lesiones han marcado el curso y volvieron a golpear: Saniya Rivers se lesionó en el primer cuarto y no regresó.

Minnesota mira arriba

Mientras las Sun intentan llegar con dignidad a la mudanza, las Lynx afinan para los playoffs. Con Collier en modo líder total y una Miles que ya ha inscrito su nombre en los libros de récords, Minnesota se ha colocado a las puertas de asegurar que toda la postemporada pase por su casa.

El martes visitan a Indiana. Connecticut, por su parte, viajará para medirse a Mystics.

Las cuentas son sencillas para las Lynx. La pregunta, a estas alturas, es otra: ¿quién se atreve a discutirles ahora el trono del Oeste cuando el camino hacia el título empieza a dibujarse en su propio parquet?