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El Madrid se atasca en Sevilla: Betis aguanta y Mbappé falla

Real Madrid se marchó de Sevilla con un punto y una sensación clara: dejó vivo a un Real Betis que supo sufrir, se ordenó atrás y encontró en Valles a un guardián infranqueable. El 0-0 en el Estadio de La Cartuja deja al equipo de José Mourinho frenado en su arranque perfecto de Liga y refuerza la idea de que el Betis de Manuel Pellegrini sabe competir incluso cuando no tiene su mejor noche.

El partido tuvo nombres propios. Mbappé y Vini Jr por un lado, Antony y Valles por el otro. Faltó el más importante: el goleador.

Un inicio espeso y un balón que no convencía a nadie

El choque arrancó con más fricción que fútbol. Real Madrid se instaló pronto en campo rival, pero sin filo. Dumfries fue el primero en marcar territorio con una carrera por la banda y un hombro duro sobre Fran García. Partido de contacto, de medir fuerzas.

En una de las primeras interrupciones, los jugadores del Madrid se acercaron al colegiado para quejarse del balón. No les gustaba. Los árbitros atendieron la protesta y ordenaron el cambio. Detalle menor, pero síntoma de un inicio raro, algo frío, sin ritmo.

Betis, mientras tanto, esperaba. Ordenado, sin arriesgar en exceso, a la espera de un error blanco.

Courtois despierta, Antony amenaza

El primer aviso serio fue verdiblanco. Un saque de banda mal ejecutado por el Madrid derivó en un regalo en la frontal. El balón le cayó a Antony, que no se lo pensó: disparo potente, con intención, buscando la escuadra izquierda. Courtois leyó bien la jugada y voló para desviar. Primera parada de mérito del belga, primer aviso de que el Betis no pensaba limitarse a aguantar.

Madrid respondió con lo que tiene: talento entre líneas y velocidad arriba. Bellingham y Arda Guler empezaron a encontrar espacios, aunque no siempre se entendieron.

Guler y Bellingham se estorban, Vini perdona

La mejor ocasión blanca del primer tramo nació de un centro largo al área bética. Arda Guler y Jude Bellingham atacaron el balón con el mismo hambre… y la misma trayectoria. Se cruzaron, se molestaron, y el turco llegó a tocarla, pero el disparo salió manso, fácil para Valles. Una ocasión clara arruinada por exceso de ímpetu y falta de comunicación.

Poco después, el Madrid tuvo una aún más clara. Mbappé recibió, encaró y pareció querer fabricarse su propia jugada. Tardó una fracción de segundo de más en soltar el pase hacia Vini Jr, que entraba por la izquierda. El brasileño controló, dudó, y terminó rematando al exterior del poste. Ocasión desperdiciada. Entre la demora del francés y la vacilación del brasileño, Betis respiró.

Al otro lado, el equipo de Pellegrini amenazaba a ráfagas. Antony dejó un detalle de clase bajando un balón complicado y cediéndoselo a Cucho para el disparo. El remate, potente pero impreciso, se marchó desviado. Aviso sin castigo para Courtois.

Tensión, golpes y un Betis que se recompone

El calor en Sevilla obligó a detener el juego para la pausa de hidratación. Antes, Huijsen había ido fuerte al cruce con Cucho, lo que encendió a Antony. Hubo intercambio de reproches, algo de tensión, pero el árbitro controló la situación sin necesidad de ir más allá.

Betis empezó a encontrar metros a la contra. Corrió bien, eligió mal. En una transición prometedora, el centro al área se quedó en nada por un pase corto y timorato que permitió al Madrid replegar y cerrar espacios.

El golpe serio para los locales llegó cerca del descanso. Dos jugadores del Betis chocaron entre sí y Llorente salió peor parado, con un golpe en la nariz. No pudo seguir. Entró Bartra, obligado a ajustarse rápido a un partido que ya empezaba a abrirse.

Mbappé se topa con el muro Valles

El tramo final del primer tiempo perteneció al Madrid. El equipo de Mourinho olió sangre y aceleró. Primero, una contra bien llevada por Vini Jr acabó con el brasileño forzado hacia la esquina del área. Aun así, logró sacar un disparo desviado por un defensa a córner. En la jugada posterior, Huijsen ganó por arriba, pero su cabezazo se marchó rozando el larguero.

La ocasión más clara, sin embargo, llevó la firma de Mbappé. Vini Jr atacó el espacio, arrastró a la defensa y, cuando Valles le cerró el ángulo, cedió atrás para la llegada del francés. Primer disparo, bloqueado. El rechace volvió a caerle a Mbappé, que remató de nuevo. Otra vez, un muro verde y blanco se interpuso. Dos tiros, cero premio.

El descanso llegó con un mensaje claro: Madrid mandaba, pero no remataba. Betis sufría, pero seguía de pie.

Segunda parte sin chispa y Parrott en la sombra

Tras el paso por vestuarios, el partido perdió temperatura. El ritmo cayó. La intensidad, también. Real Madrid tuvo una falta lateral peligrosa, pero el envío fue demasiado blando y Valles atrapó sin apuros. Una acción que resumía bien el arranque del segundo tiempo: intención, sí; precisión, poca.

En la banda, un nombre acaparaba miradas: Troy Parrott. El delantero irlandés, señalado por parte de la prensa española tras su actuación ante Levante, esperaba su momento en el banquillo. Estadio Deportivo le había calzado un 4/10 y criticado tanto su definición como su conexión con el equipo. Pellegrini, de momento, decidió mantenerlo en reserva. Ningún movimiento al descanso, ningún cambio en el plan ofensivo.

Mientras, el Betis seguía buscando aire a la contra, aunque con poca claridad en los metros finales. El Madrid continuaba empujando, pero sin la electricidad del primer acto.

Contexto de la tabla y un empate que pesa distinto

El resultado deja matices. Real Madrid, que había arrancado la Liga con pleno de victorias ante Espanyol, Real Sociedad y Málaga, se queda con nueve puntos, por detrás de un Barcelona que lidera la clasificación por diferencia de goles. El empate en Sevilla no es un desastre, pero sí un frenazo en una dinámica impecable.

Real Betis, por su parte, se mantiene en la zona alta. Séptimo, con seis puntos, igualado con Sevilla. Tras un inicio sólido con victorias ante Real Sociedad y Valencia y el duro tropiezo por 5-2 frente a Levante, el punto ante uno de los gigantes del campeonato sabe a alivio competitivo.

La Cartuja despidió la noche con un marcador cerrado y muchas preguntas abiertas. El Betis encontró resistencia y oficio. El Madrid, ocasiones y frustración. Y en el banquillo, un Parrott que sigue esperando su momento para cambiar titulares y puntuaciones. ¿Cuánto tardará en llegar un partido que lo cambie todo?