logo

Noche UFC 4: Duelos Ganados y Cuentas Pendientes

La UFC volvió a vestirse de verde, blanco y rojo por cuarto año consecutivo para celebrar la Independencia de México. No hubo una lluvia de nocauts —solo cuatro finales antes de las tarjetas—, pero la cartelera principal dejó algo más valioso: historias abiertas y futuros cruces que ya empiezan a tomar forma.

Jean Silva vs. Yair Rodriguez: la pelea que se quedó en el aire

Jean Silva sufrió. Mucho más de lo que su esquina habría querido. Jose Delgado salió a morder desde el primer asalto, castigó, incomodó, hizo que el brasileño pareciera por momentos fuera de sitio. Pero “Lord” aguantó la tormenta, ajustó el ritmo y, cuando encontró la espalda, no perdonó.

A los 2:57 del tercer asalto, el estrangulamiento trasero desnudo selló su victoria. Triunfo número 18 como profesional, finalización número 16. Números de depredador.

Y ahí aparece un nombre inevitable: Yair Rodriguez. El duelo ya estaba firmado para esta misma Noche UFC 4, hasta que una lesión sacó al mexicano de la ecuación. No es un simple emparejamiento atractivo: es una cuenta pendiente. Silva llega con un 7-1 en UFC, Rodríguez con el pedigrí de excampeón interino y un estilo que enciende cualquier arena. La historia ya estaba escrita. Solo falta reanudarla.

Brandon Moreno vs. Kyoji Horiguchi: choque de generaciones

Brandon Moreno volvió a Glendale y Glendale volvió a sonreírle. En esa misma ciudad levantó su primer título mosca en UFC 263. Esta vez no había cinturón, pero sí una guerra de tres asaltos con Joseph Morales que dejó cicatrices y un veredicto dividido.

Tras 15 minutos de intercambio, dos jueces vieron ganador a “The Assassin Baby”. Victoria por decisión dividida, marca ahora de 24-10-2 y una sensación clara: Moreno sigue siendo un nombre grande en las 125 libras, aunque el paisaje de la división haya cambiado.

El siguiente paso lógico apunta hacia un veterano de élite: Kyoji Horiguchi. Ex doble campeón de Rizin y monarca de Bellator, el japonés llega herido tras caer frente a Manel Kape, pero con una carrera que habla por sí sola. El cruce con Moreno quizá haya llegado un par de años tarde, cuando ambos estaban en su pico absoluto, pero el atractivo permanece intacto: experiencia, técnica pulida, estilos ofensivos y un duelo que huele a combate estelar en cualquier parte del mundo.

Tommy McMillen vs. Losene Keita: prospectos sin freno

En la batalla de promesas pluma, Tommy McMillen dio un paso más en silencio, pero con autoridad. El pupilo de Sean O’Malley se encontró con un rival duro en Marwan Rahiki, otro graduado de Dana White’s Contender Series, que se negó a caer durante los 15 minutos.

McMillen no consiguió la finalización, pero sí una decisión unánime que lo deja 12-0 como profesional y 3-0 en UFC. Invicto, joven, con margen de crecimiento y, sobre todo, con hambre: en la entrevista posterior pidió volver el 12 de diciembre.

La respuesta lógica está en un nombre que ya genera ruido en la división: Losene Keita. Ex doble campeón de Oktagon MMA, recién llegado con un nocaut en el primer asalto en UFC Paris, el guineano-belga es justo el tipo de escalón que separa al prospecto del contendiente serio. Este combate va a suceder tarde o temprano. Cuanto antes se crucen, mejor para una categoría que pide nuevos rostros en la parte alta.

Alexa Grasso y el título: turno de la exreina

La única pelea femenina de la cartelera principal tuvo a Alexa Grasso haciendo lo que mejor sabe: competir con calma, ajustar sobre la marcha y ganar cuando la noche se complica. Manon Fiorot no fue una rival sencilla. La francesa llegó con inercia, volumen y confianza. Pero Grasso, ex campeona de la división, supo navegar la presión y se llevó una decisión unánime trabajada, sin lujos, pero con peso.

Con Valentina Shevchenko fuera por lesión y el duelo entre Natalia Silva y Cong Wang programado como estelar de UFC 332 el 3 de octubre, el panorama se aclara: Grasso es, por lógica competitiva, la aspirante número uno. Llega con racha de dos victorias, experiencia de campeonato y un nombre que ya conecta con el público.

Ahora le toca mirar de cerca ese Silva-Wang. De ese combate saldrá la próxima campeona o la próxima gran amenaza. Y en la sombra, Grasso ya se perfila como el siguiente examen.

Curtis Blaydes vs. Serghei Spivac: choque de pesos pesados por obligación

No todas las peleas importantes son espectaculares. La de Curtis Blaydes ante Waldo Cortes-Acosta lo demostró. Combate pesado, táctico, poco vistoso y resuelto por decisión unánime para el estadounidense. Un triunfo que lo mantiene con un 20-6 (1 NC) global y 15-6 (1 NC) en UFC, pero que no lo acerca al título. No con esta versión.

Blaydes alterna victorias y derrotas y se ha convertido en la puerta de acceso al top 5 de los pesados. No luce como candidato inmediato al cinturón, pero sigue siendo el filtro obligado para cualquiera que quiera asomarse a la élite.

En ese contexto, el nombre de Serghei Spivac encaja a la perfección. “El Oso Polar” aún no ha compartido jaula con Blaydes, y el duelo plantea una pregunta simple: ¿puede Spivac imponerse al mejor luchador de derribos de la división? Es el tipo de combate que no promete fuegos artificiales, pero sí respuestas claras sobre el futuro inmediato de ambos.

David Martinez vs. Mario Bautista: eliminatoria encubierta en gallo

David Martinez tuvo la noche que muchos no celebran, pero que los matchmakers valoran. Recibió a Dan Ige en su debut en las 135 libras y lo desactivó con precisión y volumen. Sin estridencias, sin grandes momentos para la grada, pero con una decisión unánime que extendió su racha a 11 victorias consecutivas y lo dejó 15-1, 4-0 en UFC.

El público no se volvió loco. La estadística sí. Martinez ya pide otro tipo de prueba y Mario Bautista parece hecho a medida para ese rol.

Bautista llega con un 18-3, 12-3 en la compañía y una racha de dos triunfos, incluido el de su revancha ante Cory Sandhagen en UFC 329. Un duelo con Martinez no solo tiene sentido deportivo: podría funcionar, de facto, como una eliminatoria para el siguiente aspirante al cinturón gallo.

La Noche UFC 4 no fue la más explosiva de la serie mexicana, pero dejó algo aún más peligroso: contendientes con rumbo claro y peleas que, si se confirman, pueden sacudir varias divisiones en los próximos meses.