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Nueva defensa del Real Madrid: Mourinho establece su muralla

En el Santiago Bernabéu, entre la impaciencia de septiembre y el murmullo permanente de la grada, José Mourinho empezó a dibujar lo que quiere que sea su sello: una nueva línea defensiva para el Real Madrid. No fue una noche cualquiera ante la Real Sociedad; fue una sesión de laboratorio en pleno partido de Liga.

El aviso llegó pronto. En el minuto 10, Courtois tuvo que estirarse para desbaratar el remate de Mikel Oyarzabal. El estadio respiró. El equipo también. Durante un buen tramo, el belga vivió tranquilo. Hasta que en el 35’ un latigazo de Sergio Gómez rozó el gol y encendió todas las alarmas del banquillo blanco.

Mourinho reaccionó al instante. Gesto serio, mensaje claro. Llamó a cinco jugadores para calentar con Antonio Pintus: Cucurella, Camavinga, Brahim Díaz, Trent Alexander-Arnold y Asensio. Nada de improvisación. El propio técnico lo dejó cristalino: él siempre mueve el árbol en ese minuto, porque quiere a todos dentro en el descanso, todos bajo las mismas instrucciones. Nadie se escaquea del discurso.

El duelo se marchó al descanso con empate a uno y con la sensación de que el partido estaba en un hilo. A la vuelta, el primer golpe lo dio el banquillo.

Cucurella se estrena y la defensa se reordena

Nada más empezar la segunda parte, Cucurella entró por Álvaro Carreras. Estreno como jugador del Real Madrid en el Bernabéu y cambio con mensaje. La amarilla que Carreras había visto en el minuto 10 por una entrada sobre Kubo pesaba demasiado para Mourinho, que no suele jugar con ese tipo de riesgos.

Con esa sustitución, la pizarra quedó al desnudo: línea de cuatro con tres fichajes del verano. Dumfries en el lateral derecho, Cucurella en el izquierdo, Konaté como central diestro y Huijsen, llegado la temporada pasada, en el perfil zurdo. Un bloque nuevo, casi de golpe, pero con jerarquía de titular.

El cuerpo técnico ya ha elegido su estructura. No se esperan revoluciones. Como mucho, la entrada de Rüdiger por Konaté o por Huijsen, a la espera de que Militao reaparezca y altere el ecosistema. Hasta entonces, estos cuatro están llamados a sostener al equipo en los partidos que marcarán la temporada.

Dumfries, acostumbrado a vivir en una defensa de cinco, ha adelantado a Trent Alexander-Arnold en la carrera por el lateral derecho. Hoy es el dueño del puesto. Con Cucurella en la izquierda, los dos laterales empujan la línea hacia arriba, compactan al equipo y permiten lo que Mourinho persigue con obsesión: defender lejos de Courtois, atacar con muchos y presionar arriba sin miedo.

Datos que respaldan la idea

Las cifras de Opta no son un adorno, son el respaldo estadístico al plan. Dumfries terminó como quinto jugador del partido en pases en el último tercio con 15. Solo Güler (25), Mbappé (22), Valverde (15, igual que él) y Bernardo (17) le superaron. Un lateral de Mourinho metido de lleno en campo rival.

Konaté lideró el apartado de entradas con éxito, con dos, igual que Cucurella. Agresividad medida, al gusto del técnico. Huijsen, mientras tanto, gobernó la salida de balón: 69 pases completados de 72 intentos, un 95,8% de acierto. Nadie en el césped movió la pelota con tanta precisión.

Carreras, pese a su sustitución, también dejó huella defensiva: cuatro balones recuperados, la misma cifra que Huijsen. En total, la zaga blanca firmó 15 recuperaciones, siete de ellas en campo de la Real Sociedad. Casi la mitad del trabajo defensivo, en terreno ajeno. Justo donde Mourinho quiere que se juegue el partido.

Y lo más llamativo: el Real Madrid solo permitió tres remates a la portería de Courtois. Los mismos que había concedido ante el Espanyol. Pocas ocasiones, poco sufrimiento visible.

Para cualquier otro entrenador, serían números de tranquilidad. Para Mourinho, tres tiros ya son demasiado. El listón está donde lo dejó en la temporada 2010-2011: 30 porterías a cero en 59 partidos. Dieciséis en 38 jornadas de Liga, ocho en doce encuentros de Champions League, seis en nueve de Copa del Rey. Más de la mitad de los partidos sin encajar. Esa es la vara de medir.

Un bloque que se endurece antes de las grandes citas

La sensación es que esta defensa aún está en fase de ensamblaje, pero ya muestra trazos reconocibles: laterales largos, centrales expeditivos y una línea que se atreve a vivir adelantada. Lo que ahora son automatismos en construcción pueden convertirse en un muro en cuestión de semanas.

El calendario no concede demasiadas treguas, pero sí ofrece pruebas progresivas: Málaga, Betis y el estreno en Champions, después Rayo, Elche y, al fondo, el derbi contra el Atlético en el Metropolitano. Cada uno de esos partidos será un examen distinto para esta zaga en formación.

Mourinho ya ha elegido a sus guardianes. La cuestión, a partir de ahora, es simple y brutal, como siempre con él: ¿podrá esta nueva muralla estar a la altura de aquella que firmó 30 porterías a cero o se quedará corta cuando lleguen las noches que de verdad deciden una temporada?