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Los nuevos Warriors de Kerr: menos pérdidas y más triples

Golden State se asoma a una temporada incómoda. Plantilla corta de talento, el peso de los años sobre sus estrellas y un Oeste cada vez más cruel. Steve Kerr lo sabe y ha decidido tocar una de las teclas más delicadas de su sistema: el tiro exterior de Draymond Green.

En el programa de Tom Tolbert, el técnico fue directo al punto. Menos pérdidas de balón. Más decisiones simples. Y un mensaje claro para su ala-pívot: si estás solo, tira.

Kerr lo explicó sin rodeos: quiere que Green lance el triple cuando las defensas lo ignoren. No porque de repente se haya convertido en un tirador élite, sino por algo más básico: cada posesión que termina con un tiro suyo abierto es mejor que una pérdida forzada intentando fabricar algo que no está ahí. Vale tres puntos, genera opciones de rebote ofensivo y, sobre todo, mantiene vivo el ritmo del ataque.

Las defensas rivales han convertido esa dinámica en un hábito: dos, tres cuerpos sobre Stephen Curry, cualquier cosa con tal de negarle un buen tiro. El resultado es casi siempre el mismo: Green, completamente solo en el perímetro, con metros por delante y tiempo para pensar. Demasiado tiempo, a veces. Kerr quiere borrar la duda de la ecuación. Recibir, armar y lanzar. Sin teatralidad, sin amagos innecesarios.

Una temporada clave para el futuro de Draymond

El contexto contractual le añade presión al experimento. Green firmó este verano una extensión de un año por algo menos de 30 millones. Más allá de esa cifra, todo es niebla. Golden State necesita invertir en talento nuevo si quiere exprimir los últimos años de Curry y de Jimmy Butler como referentes del proyecto. Y ese cálculo financiero no encaja con volver a pagarle a Draymond una cifra similar.

El escenario es crudo: o acepta un salario muy inferior para retirarse como Warrior, o tendrá que buscar un nuevo destino en la NBA el próximo verano. No sería la primera vez que se plantea marcharse. En un podcast reciente reconoció que estuvo cerca de irse a Memphis Grizzlies hace unos años. Esta vez, la encrucijada es aún más real.

Para llegar a la agencia libre con fuerza, Green necesita una temporada casi perfecta en dos frentes: mejorar su consistencia desde el triple y seguir siendo un ancla defensiva de élite. Si consigue ambas cosas, el mercado le escuchará. Si no, el margen de negociación se estrechará dramáticamente.

Mientras tanto, en la trastienda ya asoma un posible relevo. Golden State ha apostado en el draft por el novato Yaxel Lendeborg, un interior con perfil de “cuatro” moderno que, a medio plazo, podría ocupar el rol de Draymond en la rotación. No es una amenaza inmediata, pero sí un recordatorio constante de que el tiempo no se detiene para nadie.

Un plan para sobrevivir en el Oeste

En la Bahía, los aficionados se preguntan qué tiene que pasar para que este equipo vuelva a ser competitivo de verdad. La lista de condiciones es larga y exigente.

La primera es obvia: una temporada sana de Stephen Curry. La segunda, igual de importante, que Kristaps Porzingis pueda dejar atrás los problemas físicos que lo lastraron el curso pasado. Sin ellos, no hay base sobre la que construir nada.

Jimmy Butler, por su parte, debe regresar de su rotura de ligamento cruzado alrededor de mitad de temporada y hacerlo a un nivel alto. No basta con volver: tiene que marcar diferencias desde el primer mes si Golden State quiere pelear por los puestos de playoff y no conformarse con el play-in.

Ni siquiera cumpliendo todos esos condicionantes el éxito está garantizado. Ahí entra el “plan Kerr” para el resto del vestuario. Green y jugadores como Brandin Podziemski tienen que ampliar su repertorio, asumir incomodidades y salir de los patrones que les han definido hasta ahora. El mensaje es claro: quien quiera seguir siendo titular tendrá que ofrecer algo distinto.

La temporada se presenta como un examen colectivo y personal. Para Kerr, obligado a reinventar un sistema que parecía intocable. Para Draymond, que se juega quizá su último gran contrato. Y para unos Warriors que, entre triples abiertos y rodillas tocadas, deben decidir si todavía son un aspirante serio o solo la sombra gloriosa de lo que fueron.