Paulo Costa reabre la guerra con Khamzat Chimaev
Paulo Costa ha vuelto a encender una vieja llama. El brasileño, que parecía haber quedado a un lado del gran foco del UFC tras su caída ante Israel Adesanya, ha puesto de nuevo el nombre de Khamzat Chimaev en el centro de su radar. Y lo ha hecho con un mensaje claro: el sueco-checheno no está hecho para el peso semipesado.
De la caída al renacer
La trayectoria de Costa se torció en UFC 253. Aquella derrota ante Adesanya, la primera de su carrera profesional, no fue solo un tropiezo: marcó el inicio de un bache profundo. Cuatro derrotas en cinco peleas, con su única victoria frente a un Luke Rockhold en la recta final de su carrera, dibujaron el perfil de un aspirante desorientado, lejos del hombre que había llegado a pelear por el cinturón.
Sin respuestas claras y con la sensación de haberse perdido a sí mismo dentro del octágono, Costa decidió parar. Un año fuera de competición. Un parón que, visto lo que vino después, le cambió la cara.
Un nuevo Borrachinha
Cuando regresó, no lo hizo para rellenar cartelera. Lo hizo para mandar un mensaje. Primero, una victoria convincente ante Roman Kopylov. Después, el golpe que redefinió su carrera reciente: una brutal patada alta a la cabeza que noqueó al entonces invicto Azamat Murzakanov en su verdadero debut en el peso semipesado.
Esa actuación en abril no solo le devolvió crédito deportivo. Le devolvió voz. Desde entonces no ha vuelto a pelear, pero sí ha dejado claro a quién quiere enfrente cuando cruce de nuevo la puerta del octágono.
El aviso a Chimaev
Costa ha decidido reabrir su viejo enfrentamiento con Khamzat Chimaev justo cuando se rumorea que el checheno podría dar el salto al peso semipesado, los 205 libras. Para el brasileño, esa idea roza el suicidio deportivo.
“Creo que eso sería genial para mí”, dijo Costa en una entrevista con Mr. Gamble. “¿Sería maravilloso para él? No creo que fuera muy bueno, no”.
La frase resume su postura: ve en ese movimiento una oportunidad perfecta para él y un problema enorme para Chimaev.
La comparación con Alex Pereira
Para explicar su punto, Costa recurrió a un ejemplo muy concreto dentro del propio UFC: el salto de Alex Pereira al peso pesado, un experimento que no terminó con el brillo que muchos imaginaban.
“Creo que para él sería como Alex subiendo al peso pesado, ¿sabes? Creo que la proporción es algo similar, ¿no? El tipo de cuerpo. No sé. Creo que son muy ligeros”.
Costa no habló de estilos, ni de técnica. Habló de cuerpos, de proporciones, de físico puro. En su opinión, Chimaev no tiene la estructura adecuada para competir con naturalidad en 205 libras, del mismo modo que Pereira se encontró con un muro al intentar asentarse entre los gigantes del peso pesado.
El brasileño, en cambio, se siente cada vez más cómodo en esa categoría. Lo demostró ante Murzakanov y quiere demostrarlo de nuevo, esta vez contra un nombre que genera ruido global.
La pregunta ya no es si el duelo Costa–Chimaev tiene historia. La tiene. La cuestión ahora es otra: si Chimaev se atreve a subir a 205, ¿aceptará caminar directo hacia un Paulo Costa que le está esperando con los guantes puestos y el colmillo afilado?






