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Ranking NBA 2025: Del 78 al 51

La parte media del ranking NBA 2025 es cualquier cosa menos tranquila. Aquí se mezclan promesas que llegan pisando fuerte, estrellas que buscan resurrección, veteranos que aún mueven la aguja y perfiles que ya influyen directamente en victorias de playoff. Entre los puestos 78 y 51 se dibuja el futuro inmediato de la liga.

AJ Dybantsa, el nuevo faro de Washington (78)

AJ Dybantsa aterriza en la NBA con un peso histórico sobre los hombros. Es el primer número 1 del draft de Washington desde John Wall en 2010 y llega tras liderar la nación en anotación con 25,5 puntos de media como freshman en BYU. Un alero agresivo, especialista en sacar faltas, que rompe defensas atacando el aro.

Su contexto no es menor: un vestuario con jóvenes de primera ronda y dos gigantes consagrados como Anthony Davis y Trae Young. Su lugar en la jerarquía ofensiva decidirá tanto sus opciones al Rookie del Año como las posibilidades de que la franquicia rompa una racha de cinco años seguidos en la lotería. No es un número 1 cualquiera: es el primero que lideró la NCAA en anotación y luego fue elegido en lo más alto del draft desde Glenn Robinson en 1994.

Ja Morant y el reto de volver a ser Ja (77)

Ja Morant cambia de paisaje y de narrativa. Nuevo equipo, Portland Trail Blazers. Mismo interrogante: ¿va a estar disponible? En tres temporadas solo ha disputado 79 partidos. Ahora aterriza en un perímetro abarrotado con Damian Lillard, Jrue Holiday, Scoot Henderson y, más adelante, Shaedon Sharpe.

El talento no se discute. Desde su año rookie, forma parte de un grupo de solo nueve jugadores que promedian al menos 20 puntos y 7 asistencias. En Memphis dejó la mejor media anotadora de la historia de la franquicia. Portland le pide algo sencillo de enunciar y difícil de ejecutar: volver a ese nivel… y mantenerse en pista.

Dillon Brooks, de villano a arquitecto de culturas (76)

“Dillon the Villain” se ha ganado otro apodo: el del tipo que cambia culturas. En Phoenix firmó su mejor curso anotador, 20,2 puntos por noche, como pieza clave de una de las grandes sorpresas del Oeste. El premio fue una renovación de tres años.

Su impacto no se mide solo en puntos. Houston pasó de 22 a 41 victorias en su primer año allí. Phoenix mejoró en nueve triunfos en la temporada pasada. Los datos lo respaldan: estuvo en el top 10 de la liga en tiros de dos puntos convertidos en suspensión. Un perfil incómodo, intenso, que ahora también produce.

Cason Wallace, el ladrón de élite (75)

Cason Wallace entra por primera vez en el top 100 y lo hace por donde más duele a los rivales: la defensa. All-Defense por primera vez, líder de la NBA en robos y también en desvíos de balón. Los números son contundentes: en temporada regular dejó a sus rivales en un 41,6% de acierto como defensor más cercano, quinto mejor registro de la liga.

En playoffs se especializó en apagar focos exteriores: Austin Reaves, Devin Booker, Stephon Castle y Jalen Green combinaron apenas un 25% en triples frente a él. Tres primeras temporadas, mínimo 68 partidos en cada una, incluido un año rookie de 82 encuentros. Dureza, continuidad y un futuro contrato de extensión sobre la mesa antes del 19 de octubre.

Isaiah Hartenstein, músculo y colmillo en la pintura (74)

Cuando Isaiah Hartenstein está sano, Oklahoma City tiene un ancla interior. Las lesiones lo han limitado a 94 partidos en dos cursos, pero su impacto es evidente: doble-doble de media, defensa disruptiva y una presencia constante en el rebote ofensivo.

Su energía y tamaño encajan a la perfección con la longitud y el talento de Chet Holmgren, formando una de las parejas interiores más completas de la liga. Según las métricas de ESPN Analytics, fue quinto en puntos netos defensivos totales la temporada pasada. Un pilar silencioso, pero imprescindible.

Walker Kessler, la gran apuesta de los Lakers (73)

Los Lakers apostaron fuerte por Walker Kessler pese a que solo jugó cinco partidos el curso pasado por una rotura de labrum en el hombro izquierdo. Pagaron con primeras rondas sin protección en 2031 y 2033, más swaps en 2028 y 2030, para sacarlo de Utah. Después, un contrato de cuatro años y 130 millones. No es un experimento, es un proyecto central.

La idea es clara: que sea el ancla defensiva y el socio perfecto de Luka Doncic en el juego por encima del aro. Desde que llegó a la liga en 2022-23, solo Victor Wembanyama promedia más tapones que él (2,4 por partido). Si aguanta sano, es un protector de aro de élite para muchos años.

VJ Edgecombe, rookie con responsabilidad de veterano (72)

VJ Edgecombe, número 3 del draft, terminó tercero en la votación al Rookie del Año. El dato engaña: su temporada fue mucho más que “lo esperado”. Titular desde el primer día en unos Philadelphia 76ers que alcanzaron segunda ronda, firmó 16,0 puntos, 5,6 rebotes y 4,2 asistencias con un 35% en triples.

Su carga de trabajo fue brutal: 2.623 minutos, el mayor registro para un novato desde Ben Simmons y Donovan Mitchell en 2017-18. En una liga que suele dosificar a los jóvenes, Edgecombe se ganó la confianza a base de resistencia y producción.

Tyler Herro, nuevo comienzo en casa (71)

Tyler Herro vivió un verano turbulento. Traspasado de Miami Heat a Milwaukee Bucks, acabó envuelto en una pelea física con su excompañero Bam Adebayo en Las Vegas. Ahora vuelve a casa, a Milwaukee, con un cartel distinto: All-Star 2025 y generador principal tras años como microondas de banquillo.

Sin Giannis Antetokounmpo, los Bucks necesitan un faro ofensivo. Herro lo tiene todo para asumir ese rol: el curso pasado fue segundo en puntos por posesión en aclarados entre jugadores con al menos 100 situaciones de uno contra uno, solo por detrás de Shai Gilgeous-Alexander. Semáforo en verde y una reconstrucción que girará en buena parte a su alrededor.

Payton Pritchard, de parche a pieza estable (70)

Payton Pritchard aprovechó su oportunidad en Boston Celtics. Pasó a ser titular de forma consistente antes de regresar al banquillo en febrero, pero ya había dejado huella: máximos de carrera en puntos (17,0), rebotes (3,9) y asistencias (5,2).

Su volumen de balón se disparó: de 51,8 toques por partido a 68,9, la segunda mayor subida entre los jugadores con al menos 4.000 toques en cada una de las dos últimas temporadas. De 17 titularidades en cinco años a 50 solo en la pasada campaña. Un base que se ha ganado un rol real, no circunstancial.

Damian Lillard, regreso a casa y a la incógnita (69)

Damian Lillard vuelve a vestir la camiseta de Portland Trail Blazers por primera vez desde 2022-23. Lo hace tras perderse toda la temporada anterior por una lesión de Aquiles y con un backcourt abarrotado, ahora también con Ja Morant.

Su última versión activa sigue pesando: 25 puntos por partido y 38% en triples. Nadie ha anotado más puntos en la historia de la franquicia y solo un jugador ha repartido más asistencias. El reencuentro con Portland será emotivo, pero el ranking refleja dudas lógicas: edad, lesión grave y competencia directa por el balón.

Keyonte George, estrella en ascenso en Utah (68)

Keyonte George se cuela en la lista como uno de los grandes saltos individuales del curso. Habría sido candidato serio a Jugador Más Mejorado de no ser por la norma de los 65 partidos. Aun así, su evolución fue enorme: solo 18 jugadores incrementaron su media anotadora en al menos 6,8 puntos, y él acabó entre los 11 que promediaron al menos 23 puntos y 6 asistencias.

Utah Jazz ha rodeado su talento con Jaren Jackson Jr. y el número 2 del draft, Darryn Peterson, con el objetivo claro de volver a playoffs. George ya es el segundo jugador de la franquicia que alcanza 3.000 puntos y 1.000 asistencias en sus tres primeras temporadas, junto a Deron Williams. El siguiente paso puede ser el estrellato pleno.

Paul George, última gran misión en Boston (67)

Paul George llega a Boston Celtics como parte del impactante traspaso que envió a Jaylen Brown a Philadelphia. A sus 36 años y en su cuarto equipo, sigue siendo un jugador de impacto directo en la postemporada. Lo demostró en la primera ronda con los 76ers ante los propios Celtics: 17,4 puntos, un 55% en triples, 4 rebotes, 3 asistencias y 1,4 robos.

Boston no le pide que sea la superestrella absoluta, sino el complemento de lujo para un aspirante al título. Está a solo dos triples de superar a Kyle Korver y colocarse octavo en la lista histórica. Y busca su tercera presencia en unas finales de conferencia en su temporada número 17.

Ivica Zubac, el muro que necesita Indiana (66)

Ivica Zubac venía de un curso explosivo: cuarto máximo reboteador de la liga (12,6 por partido) y segundo mejor quinteto defensivo. El año pasado apuntaba a otro doble-doble de media antes de que las lesiones y el traspaso desde Clippers a Indiana Pacers cortaran el ritmo.

Ahora es el ancla interior de unos Pacers que aspiran a recuperar relevancia con su núcleo sano. Su protección del aro fue de élite: solo permitió un 49% de acierto en el aro, cuarto mejor dato entre los jugadores que defendieron al menos 200 tiros. Rebotear y blindar la pintura será su misión diaria.

Brandon Ingram, puntos sin garantías (65)

Brandon Ingram mantiene su producción, pero no despeja las dudas. Desde que ganó el premio a Jugador Más Mejorado en 2019-20, ha sido una máquina constante: entre 20 y 25 puntos por temporada durante siete años, alto uso y eficiencia media.

Sin embargo, ya está en su tercer equipo en tres temporadas. Sus números brillan, su impacto global no tanto. En LA Clippers seguirá anotando, seguirá castigando desde la media distancia —197 tiros convertidos desde ahí el curso pasado, solo por detrás de DeMar DeRozan y Kevin Durant—, pero la pregunta persiste: ¿cuánto ayuda realmente a ganar?

Aaron Gordon, pegamento de campeón bajo amenaza física (64)

Cuando Aaron Gordon está en pista, Denver Nuggets parece otro equipo. Con él, ritmo de 62 victorias. Sin él, de 48. En playoffs, su lesión de gemelo fue un golpe del que el equipo no se recuperó en primera ronda.

La factura de los últimos años es clara: apenas 53 partidos de media desde el anillo de 2023. Su caída en el ranking refleja esa preocupación. Aun así, su encaje junto a Nikola Jokic y Jamal Murray es perfecto: versatilidad defensiva, cortes, físico y, ahora, tiro exterior fiable. Ha pasado del 32% al 41% en triples en las dos últimas temporadas. Si el cuerpo responde, Denver vuelve a ser candidato serio.

Jarrett Allen, socio ideal para Harden (63)

Cleveland Cavaliers tendrá por fin una temporada completa del pick and roll Harden–Allen. Desde la llegada de James Harden el pasado febrero, Jarrett Allen se convirtió en uno de sus socios más habituales: 13,7 bloqueos en balón por partido con Harden como manejador, top 5 entre todas las parejas que ejecutaron al menos 100 acciones.

El efecto fue inmediato: en esos 13 partidos de fase regular junto a Harden, Allen subió a 18,4 puntos con un descomunal 70,5% en tiros de campo. Cerró el año con un 64% global, quinto mejor porcentaje de la liga. Un finalizador de élite en un sistema que, por fin, parece hecho a su medida.

Darius Garland, tirador premium en un nuevo ecosistema (62)

Darius Garland cae en el ranking tras un año marcado por las lesiones (45 partidos) y el traspaso de Cleveland Cavaliers a LA Clippers. Sin embargo, hay señales positivas: con él en pista tras el traspaso, los Clippers firmaron un 13-6.

Su rol en el esquema de Ty Lue está claro: abrir la pista y castigar desde el pick and roll. Forma parte del grupo selecto de 71 jugadores en activo con al menos 1.000 triples anotados. La temporada pasada fue décimo en puntos por posesión como manejador en bloqueos directos entre los que ejecutaron al menos 1.000 acciones. Si se mantiene sano, su caída en el ranking puede ser solo un paréntesis.

Mikal Bridges, el hombre de hierro que nunca se apaga (61)

Mikal Bridges se ha convertido en el símbolo de la durabilidad moderna. Lleva 638 partidos consecutivos, octavo en la historia, y este año puede adelantar a Harry Gallatin, Bill Laimbeer y Dolph Schayes. Es, además, la segunda racha más larga para iniciar una carrera, solo por detrás de Johnny Kerr (844).

Su anotación bajó en fase regular, pero cuando llegaron los playoffs con New York Knicks, afinó la mira: 56% en tiros de campo y canastas clave en la carrera del equipo. Menos volumen, más eficiencia, más impacto en momentos grandes. Si traslada ese nivel a la temporada, su valor se disparará aún más.

Michael Porter Jr., artillero en año de contrato (60)

Cambio de ciudad, subida de estatus. Michael Porter Jr. salió de Denver rumbo a Brooklyn Nets junto a una primera ronda de 2032 y respondió con su mejor curso anotador: 24,2 puntos de media y 36,3% en triples, cuarto año seguido por encima del 36% desde el perímetro.

Antes de lesionarse en el isquiotibial izquierdo al final de la temporada, solo se había perdido 14 partidos desde 2023-24. Tuvo 14 encuentros de al menos 30 puntos, más del doble que en cualquier otro año de su carrera. Entra en su último año de contrato (40,8 millones) y es elegible para cuatro años adicionales y hasta 234 millones. Pocas motivaciones son más fuertes que un gran contrato pendiente.

Ausar Thompson, terror defensivo en Detroit (59)

El tiro sigue siendo la gran duda, pero todo lo demás en Ausar Thompson grita élite defensiva. En playoffs firmó casi cuatro acciones combinadas de robos y tapones por partido, una cifra que habla de su radio de acción.

La pasada temporada lideró la NBA en robos por partido y fue segundo en desvíos totales. Detroit Pistons ya lo ha blindado con un contrato que puede convertirse en ganga en muy poco tiempo si su ataque progresa aunque sea de forma moderada. Sin Victor Wembanyama en el mapa, su nombre estaría en la conversación seria por el premio a Jugador Defensivo del Año.

Domantas Sabonis, motor ofensivo en busca de redención (58)

La temporada 2025-26 fue una pesadilla para Sacramento Kings y para Domantas Sabonis. Solo 19 partidos antes de pasar por el quirófano y perderse el resto del curso. Aun así, su perfil no ha cambiado: uno de los grandes generadores ofensivos desde el poste alto, segundo en dobles-dobles totales en los últimos cinco años.

Su racha de tres temporadas liderando la liga en rebotes por partido se cortó con la lesión. Su energía, visión y juego de manos lo convierten en el centro perfecto para un ataque fluido, pero sus limitaciones en el triple y en la protección del aro siguen siendo un reto a la hora de construir un aspirante sólido a su alrededor.

Trey Murphy III, el 3-and-D que todos quieren (57)

Trey Murphy III es el molde ideal de 3-and-D moderno y, por eso mismo, uno de los nombres más codiciados en el mercado. A sus 26 años, es un tirador del 38% en triples en su carrera con alto volumen y el curso pasado fue sexto en triples anotados por partido entre los jugadores cualificados.

Su juego no se limita a abrir la pista: ha incrementado su media de asistencias en cada temporada, señal de que aún hay margen por explotar en su creación. Y los números históricos lo sitúan en un club minúsculo: se convirtió en el segundo jugador en la historia con al menos 200 triples y 100 mates en una temporada, solo acompañado por Lauri Markkanen.

Jaden McDaniels, de especialista a arma de playoffs (56)

Jaden McDaniels siempre fue reconocido por su defensa, pero su salto en ataque lo ha catapultado 19 puestos en el ranking. Firmó máximos de carrera en puntos (14,8), asistencias (2,7) y porcentaje en triples (41%). Su explosión quedó simbolizada en un partido: 32 puntos en el sexto encuentro de primera ronda para eliminar a Denver Nuggets.

Con las salidas de Julius Randle y Naz Reid y la larga ausencia de Donte DiVincenzo por rotura de Aquiles, Minnesota Timberwolves le dará todavía más balón, incluso con la llegada de LaMelo Ball. Defendió a All-Stars en 1.163 emparejamientos, cuarto más alto de la liga. Ahora, además, castiga al otro lado.

Nickeil Alexander-Walker, de secundario a protagonista (55)

En su primer año con Atlanta Hawks, Nickeil Alexander-Walker se transformó. Pasó de jugador de rotación a escolta titular de uno de los equipos más calientes del tramo final de temporada. Subió su media anotadora hasta 20,8 puntos y firmó sus mejores porcentajes de carrera.

Su evolución fue tan drástica que se llevó el premio a Jugador Más Mejorado. Incrementó su anotación en 11,4 puntos respecto al curso anterior, la mayor subida de toda la NBA. Puede crear con bote, castigar en spot-up y molestar en defensa. El techo ya no es el de un buen complemento: tiene potencial de All-Star este mismo año.

Julius Randle, volumen garantizado en Brooklyn (54)

Julius Randle cae 12 puestos pese a encadenar su quinta temporada en seis años por encima de los 20 puntos de media. El problema estuvo en los playoffs: cinco puntos menos por partido, 39% en tiros de campo y un 24,4% desde el triple. Un desplome que pesó en su valoración.

Traspasado de Minnesota a Brooklyn Nets, se espera que mejore el flujo de una ofensiva que fue la número 30 de la liga. Cuando los Wolves jugaron sin base puro, Randle promedió 5 asistencias, demostrando que puede asumir labores de generador secundario. Viene de una campaña con al menos 1.500 puntos, 500 rebotes y 300 asistencias, algo que solo lograron otros tres jugadores. Tiene dos años de contrato, con opción de jugador para 2027-28. Sus decisiones marcarán también el futuro de la franquicia.

Jaren Jackson Jr., pieza olvidada del nuevo proyecto Jazz (53)

En medio del ruido del último verano, el movimiento que llevó a Jaren Jackson Jr. a Utah Jazz en febrero ha quedado casi enterrado. Apenas jugó tres partidos con su nuevo equipo, pero su currículum habla solo: 18,6 puntos, 5,6 rebotes y 1,9 tapones de media en su carrera, además de un premio a Jugador Defensivo del Año.

Su impacto defensivo se ve en los detalles: top 10 en porcentaje de tiro permitido como defensor que contesta, entre los jugadores que desafiaron al menos 800 lanzamientos. Formará núcleo con Lauri Markkanen, Keyonte George, Ace Bailey y el número 2 del draft, Darryn Peterson. Utah busca su primer billete a playoffs desde 2022, y Jackson es una pieza central de ese plan.

Desmond Bane, el tirador que sostiene a Orlando (52)

Orlando Magic necesitaba tiro exterior desesperadamente. Desmond Bane llegó para cubrir ese hueco y cumplió de sobra. Jugó los 82 partidos, algo que solo hicieron otros tres jugadores titulares en la liga (Toumani Camara, Mikal Bridges y Donte DiVincenzo), y superó los 20 puntos de media en tres de las últimas cuatro campañas.

Su valor real está en la constancia: cinco temporadas seguidas anotando al menos dos triples por partido con buenos porcentajes. En un equipo castigado por las lesiones en el quinteto inicial, su presencia fue el hilo conductor de un proyecto que mira de frente a los playoffs.

Zion Williamson, del enigma al rompecabezas (51)

Zion Williamson por fin estuvo “relativamente sano”: 62 partidos, la segunda mejor marca de su carrera. El problema es que, esta vez, su impacto se sintió menos devastador. Firmó sus mínimos de carrera en uso ofensivo y en anotación (21,0 puntos de media).

El contraste con sus primeros años es evidente. Entonces era un riesgo máximo: rara vez disponible, pero absolutamente dominante cuando jugaba. Ahora, con 26 años, parece haberse estabilizado en un punto intermedio mucho menos excitante. No ha vuelto al All-Star desde 2023, su defensa sigue siendo floja y su falta de rango exterior complica su encaje en los quintetos modernos.

Aun así, hay un dato que recuerda quién es Zion en esencia: 15,4 puntos por partido en la pintura, más que cualquier otro jugador que disputó al menos 40 encuentros. Sigue siendo una fuerza física única. La pregunta ya no es si puede dominar, sino si New Orleans encontrará la fórmula para que esa fuerza encaje en un proyecto ganador real.