Reunión de dueños de la Euroliga en el lago de Como: futuro y NBA
En el silencio elegante de Villa d’Este, a orillas del lago de Como, se prepara una de las reuniones más delicadas de la historia reciente de la Euroliga. Según informó La Gazzetta dello Sport, un grupo de propietarios de clubes se verá allí el 5 de octubre para hablar de algo mucho más grande que un simple cambio de calendario o de reglamento.
No es una reunión cualquiera. Los dueños apenas se juntan de forma presencial, muy lejos de la frecuencia de las citas del consejo de accionistas. Cuando lo hacen, es porque hay preguntas de fondo, asuntos que pueden redefinir la competición. Esta vez, el eje del debate apunta directamente al corazón del baloncesto europeo.
La sombra de la NBA sobre la Euroliga
El tema estrella será una posible oferta de la NBA para adquirir la Euroliga. No se trata solo de un acuerdo comercial más, sino de la opción de integrar, de una u otra forma, el principal torneo de clubes europeo en el ecosistema de la liga norteamericana.
Sobre la mesa aparecerán cifras, modelos de gestión, cesión de derechos y, sobre todo, poder. ¿Quién manda en el baloncesto europeo de élite? ¿Quién lo hará dentro de diez años si la NBA entra de manera directa?
El debate no se quedará ahí. Los propietarios también analizarán la expansión del torneo y un posible paso definitivo hacia un sistema de franquicias. Un formato cerrado, sin ascensos ni descensos, más estable para los inversores, pero con el riesgo de alejarse del modelo tradicional europeo, donde el mérito deportivo abre puertas.
La cita en Cernobbio puede marcar el rumbo de una generación. O consolidar el actual proyecto. O abrirlo de par en par a la influencia norteamericana.
Final Four: Milán quiere volver a ser el epicentro
Mientras los dueños discuten el futuro macro de la competición, otra batalla se libra en los despachos: la de las sedes de la Final Four.
La misma información señala que Milán ha presentado su candidatura para albergar la Final Four de 2030. El plan es claro: organizar el evento en el nuevo Unipol Dome, en el barrio de Santa Giulia, y convertir la ciudad en escaparate del baloncesto europeo una década después.
No sería un estreno. Milán ya fue escenario de la Final Four en 2014, una edición que quedó grabada en la memoria: el Maccabi Tel Aviv, entonces considerado claramente inferior, sorprendió al poderoso Real Madrid y levantó el título contra todo pronóstico. Aquella noche cambió narrativas y reforzó la idea de que la Euroliga siempre guarda espacio para la sorpresa.
Ahora la ciudad quiere recuperar ese foco, con un pabellón moderno y un proyecto que mezcla negocio, imagen y nostalgia deportiva.
Valencia, Abu Dhabi y el mapa de poder
Milán no está sola en la carrera. Valencia también compite por convertirse en sede, aunque su horizonte parece más cercano. Todo apunta a que la ciudad española acogerá la Final Four de 2028 en el recién inaugurado Roig Arena, un recinto que aspira a situarse entre los grandes escenarios del continente.
El reparto de sedes, sin embargo, ya tiene dos años blindados: 2027 y 2029 forman parte del acuerdo con Abu Dhabi, por lo que ambas Final Four se disputarán en los Emiratos Árabes Unidos. Un movimiento que confirma la apuesta de la Euroliga por abrirse a nuevos mercados y reforzar su presencia global.
Entre el lujo de Villa d’Este, la ambición de la NBA, las nuevas arenas en Europa y el dinero del Golfo, la Euroliga se asoma a un cruce de caminos. La pregunta ya no es solo quién ganará el próximo título. Es quién va a escribir las reglas del juego en la próxima década.






