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Salahdine Parnasse irrumpe en UFC y apunta a Max Holloway

Salahdine Parnasse no llegó a UFC para adaptarse. Llegó para irrumpir en la élite del peso ligero y lo dejó claro en una sola noche en París.

En su debut en la promotora, el excampeón de dos divisiones de KSW necesitó apenas un fogonazo para apagar a Dan Hooker en el evento estelar de UFC Fight Night 287, en el Accor Arena. Nada de periodo de prueba, nada de tanteo. Entró, vio un hueco al cuerpo, lo castigó y cerró el espectáculo con una izquierda perfecta. Todo en el primer asalto.

Ni rastro de nervios por el estreno. Mucho menos por encabezar una cartelera.

Hooker, veterano de mil batallas en la jaula, se encontró de repente encorvado tras una patada al cuerpo que lo dejó tocado. El francés no dudó. Avanzó, midió la distancia y soltó un gancho de izquierda limpio, quirúrgico, que obligó al árbitro a intervenir. Un final contundente para un mensaje igual de contundente: Parnasse (24-2 MMA, 1-0 UFC) quiere ya la parte alta de la división.

Él mismo lo dejó claro después. No se conforma con entrar en el top 10. Aspira directo a los nombres que definen una era.

Y uno de esos nombres es Max Holloway.

“Quiero pelear con Max Holloway porque es una leyenda”, explicó a UFC News, sin estridencias, sin pose. No habló de rivalidad, habló de un sueño. “Esto no es trash talking, es solo un sueño que he tenido desde hace mucho tiempo y, por respeto, realmente quiero enfrentarme a una leyenda como Max”.

La petición no es tímida. Parnasse, recién llegado a UFC, pide un excampeón, un símbolo de la casa, un hombre que ha marcado el listón de la grandeza en las 145 libras y que ahora también coquetea con desafíos en otras divisiones. Es una declaración de ambición, pero también de carácter: quiere medirse con los mejores para saber exactamente dónde está.

Su actuación ante Hooker respalda esa osadía. En lugar de dejarse arrastrar por la presión de un evento estelar en su debut, la transformó en precisión. “Cada pelea es un tipo de presión diferente, y esta noche no fue distinto contra Dan Hooker, así que realmente me he puesto en el top 10”, afirmó después del combate.

El propio Parnasse admitió que todo ocurrió tan rápido que ni siquiera tiene el recuerdo nítido de cada detalle. “Lancé la patada y luego lancé un puñetazo y, para ser honesto, tengo que volver a ver la pelea, porque no recuerdo exactamente todo”, confesó.

Ese tipo de sinceridad suele aparecer cuando el instinto toma el control. Cuando la preparación de años se condensa en unos segundos de lucidez brutal.

Con un registro de 24-2 y una hoja de presentación impecable en UFC, Parnasse ya no es solo “el campeón de KSW que llega a probarse”. Ahora es un factor real en un peso ligero plagado de depredadores. Ha pedido un rival del top 5 y ha señalado a Max Holloway como el objetivo soñado.

La pregunta ya no es si está listo para la élite. La pregunta es cuán rápido UFC estará dispuesta a lanzarlo contra las leyendas que él mismo ha decidido perseguir.